Los feligreses de una parroquia de Villafranca del Castillo se hartan de las extravagancias de su párroco, el confesor de Isabel Perón

Los feligreses de una parroquia de Villafranca del Castillo se hartan de las extravagancias de su párroco, el confesor de Isabel Perón

Los feligreses de la parroquia Santa María Soledad Torres Acosta, ubicada en la urbanización Villafranca del Castillo que pertenece al término municipal de Villanueva de la Cañada (diócesis de Getafe) se han hartado de algunas situaciones dantescas que protagoniza su párroco, Enrique Lázaro, en Misa.

Villafranca del Castillo es una zona de alto poder adquisitivo donde abundan los chalets y viviendas unifamiliares. En el año 1994 fue erigida canónicamente la parroquia Santa María Soledad Torres Acosta y desde entonces su párroco ha sido siempre el mismo, Enrique Lázaro.

En conversación con este medio, varios feligreses que frecuentan la parroquia han manifestado que están cansados de las «cosas raras» que hace el cura en Misa, Se refieren a sus formas y métodos de celebrar y de adaptar el Misal a su parecer.

Varios feligreses y vecinos denuncian que el sacerdote tiene animales dentro de la sacristía, pero eso no es todo. El momento culmen de las extravagancias de este sacerdote, tuvo lugar hace algunos días cuando uno de los gatos que tiene en la sacristía se coló en la iglesia en mitad de la Misa.

Testigos presenciales narran que dejó la puerta abierta de la sacristía y a mitad de Misa un gato salió y decidió sentarse en la sede, es decir, en el asiento reservado para el sacerdote celebrante. El sacerdote, en vez de intervenir, dejó al gato que reposara su lomo en su lugar y el se sentó en otro lado. Los fieles han manifestado su disgusto porque el gato se pase por el presbiterio sin problemas pero él dice que está bien que el gato se pasee por ahí porque también es «hijo de Dios».

Los feligreses, cansados de estas formas extrañas del sacerdote, han enviado en repetidas ocasiones cartas a la diócesis de Getafe para mostrar su disconformidad con algunas de sus actuaciones y comportamientos, pero han obtenido la misma respuesta que este medio cuando ha contactado con la diócesis de Getafe para preguntar por el asunto: ninguna.

El confesor de la mujer de Perón

La ex presidenta de Argentina, María Estela Martínez de Perón, más conocida como Isabel Perón o Isabelita fue la primera mujer en ocupar ese cargo en Argentina.

Tras su derrocamiento, Martínez de Perón fue puesta bajo arresto domiciliario, siendo liberada solo cinco años después, en 1981. Desde entonces, vivo a escasos metros de la parroquia de Santa María Soledad Torres Acosta en Villafranca del Castillo.

A sus 93 años, Isabel Perón vive casi encerrada en un chalé adosado sobre la calle Valle de Ulzema. Allí reside desde hace años solo con la compañía del personal de servicio. Hasta hace unos años era más frecuente ver a la ex presidenta por la parroquia, pero ahora el sacerdote Enrique Lázaro, su confesor, es quien le lleva la comunión a su casa.

El padre Enrique fue una de las personas que la acompañó la noche del 12 de enero de 2007, cuando Isabel volvió a caer presa por pedido de un juez argentino que investigaba su responsabilidad en los crímenes cometidos por la Triple A. Isabel Perón conoció a Enrique Lázaro en su primera etapa en España y fue este sacerdote quien le animó a trasladarse a esta exclusiva urbanización a las afueras de Madrid.

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