El Papa Francisco recibió ayer en audiencia a los Clérigos Regulares de San Pablo, conocidos como Barnabitas, y a la familia espiritual vinculada a ellos con motivo de los 125 aniversario de la canonización de San Antonio María Zacarías.
El Santo Padre volvió a arremeter por enésima vez contra el proselitismo. El Papa relató espontáneamente una experiencia personal suya, cuando al final de un encuentro con jóvenes se encontró con una señora que acompañaba a dos de ellos.
“Y esta señora, que hablaba español, me dijo: ‘Padre, estoy contenta porque he convertido a estos dos: éste viene de tal sitio y éste viene de tal otro’. Yo me enfadé, ¿saben? y le dije: ‘Tú no has convertido nada, has faltado al respeto a estas personas: no los has acompañado, has hecho proselitismo y eso no es evangelizar’. ¡Estaba orgullosa de haber convertido! Cuidado con distinguir bien la acción apostólica del proselitismo: nosotros no hacemos proselitismo. El Señor nunca hizo proselitismo”, dijo el Pontífice.
Con su vocabulario habitual, el Papa señaló que es «fundamental correr hacia los demás lo que significa no encerrarse en uno mismo, sino mirar hacia fuera para llevar el Evangelio a todos».
“¿Está dentro de mí ese gusano de tristeza? Yo, religioso, religiosa, laico, ¿dejo a veces que ese gusano se meta ahí dentro? Alguien decía que un cristiano triste es un triste cristiano: es verdad. Pero a nosotros, los consagrados, la tristeza no nos debe entrar, y si alguien siente esa tristeza, que vaya inmediatamente ante el Señor y pida luz, y pida a algún hermano o hermana que lo ayude a salir de ella”, añadió el Papa.
Además, el Papa pidió a los Barnabitas abrirse a nuevas formas de anunciar el evangelio. «Llevar este Espíritu a todas partes, sin excluir a nadie y abriéndose también a nuevas formas de apostolado, en un mundo que cambia y que necesita mentes flexibles y abiertas, y caminos de investigación compartidos, para identificar las formas adecuadas de transmitir el único Evangelio de siempre», agregó Francisco.