Estamos celebrando el domingo ‘laetare’ en medio de pocas alegrías que no sean las sobrenaturales, las únicas que nunca pueden fallar. Era de esperar, no hemos tenido que esperar mucho, que la peculiar carta de la Secretaría de Estado organizando las misas en la Basílica de San Pedro, se convirtiera en el centro de la información. No tenemos comunicado oficial sobre el tema, lo único es que sabemos que apareció fijada en el cartel de avisos del cabildo, en la sacristía de San Pedro.
La Sección Primera de la Secretaría de Estado, la del amigo Edgar, ha ordenado que a partir del 22 de marzo de 2021 ya no se podrá celebrar Santas Misas individuales en la Basílica de San Pedro, las celebradas por un sacerdote solo, sin fieles, y la limitación a un solo altar, en la cripta, para las Santas Misas en la Forma Extraordinaria del Rito Romano. Los destinatarios de la misiva son tres: el Comisario Extraordinario de la Fabbrica di San Pietro, Mario Giordana; los Canónigos del Capítulo Vaticano y el Servicio de Celebraciones Litúrgicas de la Basílica.
En un primer momento se pensó, tanto por la forma como por el fondo, que nos encontrábamos ante una broma refinada de algún capitular, el no ser en latín hacía dudar seriamente. La carta de la Secretaría de Estado, no tiene firma ni número de registro y surgen muchas preguntas sobre las violaciones del derecho canónico y la doctrina de la Iglesia Católica. Todavía estamos esperando una declaración al respecto de la Oficina de Prensa de la Santa Sede que suponemos llegará. Burke, el cardenal, en horas 24, nos ofrece un texto que dinamita la carta y que pone blanco sobre negro todas las irregularidades contenidas en tan pocas líneas. Burke es uno de los principales expertos en derecho canónico, ex prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, presidente del Tribunal de Casación del Estado de la Ciudad del Vaticano y presidente de la Comisión de Abogados. La aclaración de Bruke está en español a disposición de nuestros lectores en nuestra Infovaticana y no tiene desperdicio.
Nos centramos en el problema de fondo que nos parece fundamental y que es signo de tantas cosas: «La Secretaría de Estado no es competente para la disciplina litúrgica de la Iglesia y, en particular, para la disciplina litúrgica en la Basílica de San Pedro en el Vaticano». «Dada la incompetencia de la Secretaría de Estado en esta materia, los fieles tienen derecho a saber qué autoridad competente ha encomendado a la Secretaría de Estado legislar sobre la Sagrada Liturgia, es decir, dictar directrices sobre el ofrecimiento de la Santa Misa en la Basílica Papal de San Pedro». Son tiempos de ‘incompetencia’ y este es un fruto más de la incompetencia que se ha enseñoreado de las instituciones eclesiásticas hasta los límites del ridículo.
No es un tema nuevo, hace muchos años, eran tiempos de San Juan Pablo II, en una reunión de arciprestes con su obispo, uno de ellos, párroco de una sonora parroquia, explicó con gran solemnidad ‘su’ forma de celebrar la Misa, siempre haciendo continuas referencias al espíritu del concilio, entonces mucho más vivo que ahora. El obispo, este sí competente, escucho con tal atención que el orador se sentía respaldado para profundizar más en ‘sus’ espíritus y ‘sus’ formas. Fueron tales los dislates que al terminar las miradas se fijaron en el obispo esperando la contrarréplica. Esta no llegó, se limitó a manifestar con mucha competencia que todo eso que habíamos escuchado, él como obispo no tenía autoridad para obligarlo a nadie, el incompetente quedó manifiesto, no hizo falta más. Es evidente, no hace falta ser adivino, que estas indicaciones son una orden directa del Papa Francisco, que puede hacerlo, si así lo desea, modificando las normas litúrgicas y el derecho canónico, por ahora no lo ha hecho. No se puede invalidar una normativa superior como una carla volandera colgada en la sacristía.
Por desgracia, esto no es un caso único y nos encontramos el universo católico poblado de cartas volanderas ordenado las cosas más pintorescas por personas absolutamente incompetentes. El problema es que a pesar de que lo mandado es absurdo el mandador suele ser muy celoso de sus incompetencias y el que se niega es represaliado, siendo mucho más competente que el incompetente. Las Misas, mal llamadas privadas, en San Pedro son celebradas por sacerdotes bastante jóvenes, y en todo caso, como el madrugón indica, sacerdotes católicos que valoran la Misa y el lugar. El uso de un rito o de otro, de una forma o de otra, no entra en las competencias de la Basílica, que se limita, esto se hacía con una dignidad exquisita, a aplicar la normativa litúrgica y canónica vigente y a facilitar su ejercicio. Parece que esta universalidad molesta, es considerada poco animada y poco digna, pues alguien ha perdido la orientación y necesita, si es que no lo hecho ya, uno bueno que se lo mire. Nos alegra que la única capilla en la que se permiten las misas ‘privadas’ es la clementina, la más cercana a la tumba de Pedro y que conserva el altar más antiguo de la Basílica, de esta forma, aún en la clandestinidad, el Santo Sacrificio de la Cruz sigue presente en la tumba de Pedro. El altar papal sigue sin culto desde hace un año, todo un signo del vacío de Dios que estamos viviendo. Burke pide la revocación del documento antes de su entrada en vigor «por el bien de la fe católica y por el buen orden de la Sagrada Liturgia».
Puede que esté unido a lo anterior, o puede que no, lo veremos. Este lunes comienza una visita apostólica a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, la del jubilado Sarah. El visitante apostólico será el obispo de Castellaneta Claudio Maniago, presidente de la comisión de liturgia de los obispos italianos, con antecedentes peligrosos. Nos venderán que esto es transparencia y que se debe hacer cada vez que hay cambio de prefecto, de hecho es la primera vez que sucede y que no afecta a una diócesis ni a un instituto religioso, sino a un dicasterio de la Curia romana. La predestinada carrera de Maniago sufrió un brusco giro en 2007 con las acusaciones de haber encubierto a Don Lelio Cantini, reducido a laico por Benedicto XVI, por el «delito de maltrato múltiple y agravado de menores», que terminó en una investigación de la fiscalía de Florencia. Su nombre aparece unido a una filtración de una campaña dirigida al cardenal Antonelli, para que defendiera a su auxiliar Maniago contra el «barro» caído sobre él. No creemos que hay motivo, ni materia, para esta visita y presumimos que terminará en nada. Sarah sigue causando inquietud y ahora está mucho más libre, todo está orientado a dañar su memoria, pero seguro que se agranda y fortalece. Los incompetentes es lo que tienen, se desacreditan solos con sus incompetencias.
El cardenal Sarah recordaba en su última entrevista: “La iglesia no es una administración ni una institución humana, la Iglesia prolonga misteriosamente la presencia de Cristo en la tierra. La liturgia, dice el Concilio Vaticano II, es la culminación hacia la que tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de la que emana toda su energía y como obra de Cristo sacerdote y de su cuerpo, que es la Iglesia, es una acción sagrada por excelencia, y ninguna otra acción de la Iglesia iguala su eficacia en el mismo título y en el mismo grado. La Iglesia existe para dar hombres a Dios y Dios a los hombres. Este es precisamente el papel de la liturgia: adorar a Dios y comunicar la gracia divina a las almas. Cuando la liturgia está enferma, toda la Iglesia está en peligro porque su relación con Dios no solo está debilitada, sino profundamente dañada. La Iglesia, por tanto, corre el riesgo de desprenderse de su fuente divina para convertirse en una institución autorreferencial ”. “Estoy muy impresionado, se habla mucho de la Iglesia, de su necesaria reforma. ¿Pero estamos hablando de Dios? ”.
«…los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas».
Buena lectura.
Mons. Ics: Viganò ci Aiuti a Scoprire Che Cosa Portò BXVI a Dimettersi.
Glenn Yothers, il prete che spende i soldi dell’elemosina sui siti vietati ai minori
Ettore Gotti Tedeschi: l’Epoca dei Reset. Anche della Genesi?
vaticano/pasqua_lockdown_messa_covid_vaticano_chiesa_cei_papa_francesco_messa_palme_coprifuoco
Due grandi vaticanisti, Chirri e Brunelli, raccontano Bergoglio a otto anni dall’elezione
Papa Francesco, 8 anni di pontificato. Un cammino tra le macerie
L’amore di Cuba e del Venezuela per il Papa. Maduro e Díaz-Canel scrivono a Francesco
Blitz Modernista della Segreteria di Stato su San Pietro. Il Card. Burke Risponde.
8 anni di papa Francesco: gratitudine dalla Chiesa
L’episcopato mondiale e l’apostasia tedesca
Liturgia, parte «indagine» sulla gestione del cardinale Sarah