Hacia el décimo año del Papa Francisco, las aglomeraciones del Vaticano, catolicismo en Australia, el código Ratzinger, el cura flamenco.

Hacia el décimo año del Papa Francisco, las aglomeraciones del Vaticano, catolicismo en Australia, el código Ratzinger, el cura flamenco.

Estamos a unas horas de cerrar el 2021, un año muy intenso en medio de una persistente epidemia que cambia, que se trasforma, pero no parece dispuesta a ceder.  Es muy complicado hacer balances cuando somos parte integrante de la realidad, nos falta la necesaria perspectiva y distancia para ver con un mínimo de objetividad. Contamos lo que pasa y confiamos que lo que pasa nos lleve a confiar en Dios, el Señor de la historia, que va escribiendo sus páginas.

El  13 de marzo de 2022 comenzará el décimo año del  «pontificado glorioso», como rezaban los epígrafes de los certificados pontificios, del Papa Francisco. Hoy somos mucho menos pomposos, y los cuidados documentos pontificios los vemos  llenos de errores tipográficos, doctrinales y gramaticales. La decadencia de nota en todo y vemos como se acumulan los escombros que algún desgraciado sucesor tendrá que despejar. Es evidente que, acertada o desacertadamente, se puso muchas esperanzas en este pontificado. Su inicio, provocado por la renuncia de su antecesor que sigue entre nosotros casi diez años después, hace que estemos ante un periodo muy peculiar. Los problemas se arrastran desde hace mucho tiempo, los remotos nos adentran a las libertades, igualdades y fraternidades de la guillotina, los mas recientes, en los años del concilio. Lo que vemos es que el este pontificado no ha resuelto los problemas arrastrados del pasado, al contrario, estás más vivos que nunca.

Hoy, a las seis de la tarde, en la Basílica de San Pedro tenemos el  ‘Te Deum’ de fin de año. El Papa Francisco no continuará la tradición de visitar el belén en la Plaza de San Pedro. El acto estaba programado para después del Te Deum y se ha cancelado alegando el riesgo de contagio por el aumento exponencial de las infecciones por Omicron. El comunicado oficial nos dice que: «El evento no se realizará, para evitar tertulias y el consiguiente riesgo de contagio del Covid-19».

El gato escaldado, del agua fría huye”, es un conocido refrán español que quiere explicar como las malas experiencias suelen servir de escarmiento, haciendo que nos alejemos de  ocasiones similares de aquella que nos sirvió para escarmentar. En el fondo nos habla de una experiencia dolorosa nos vuelve muy desconfiados.  Parece que el Vaticano todavía que algo de vida inteligente y alguien ha recordado que nuestra peculiar especie humana está formada por el  único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. 

Han pasado dos años desde el fatídico 31 de diciembre de 2019 de terrible suceso en el que el Papa Francisco,  visiblemente molesto se lanzó a  manotazos contra una pobre y sorprendida mujer de rasgos asiáticos. Se manifestó ante el mundo visiblemente irritado y no trae muy buenos recuerdos este día, ni las visita al árbol y el Portal de Belén. No tendremos al Papa Francisco debajo del cóndor de los Andes, la parte más visible del nacimiento peruano, mejor no tentar a la suerte. Hablar en estos momentos que la decisión, sabia sin duda , se toma para evitar aglomeraciones no tiene mucho sentido, aquí aglomerarse, lo que entendemos por aglomerarse, hace mucho tiempo, desde el manotazo, que no se aglomera nadie, los aglomerados han desaparecido.

El caso Orlandi es mucho caso, son decenios que se mantiene vivo y a estas alturas ya nadie esperaba contar con sorpresas especiales. A nadie en el Vaticano ha sorprendido que los nombres de Domenico Giani y Costanzo Alessandrini, entren en causa. Los guardianes de la finca, estamos seguros de que no son los mandantes, pero si como muy conocedores del caso, mucho mas el segundo que el primero;  pero el primero no hizo nada y se sumo a una cadena de complicidades. “La impresión es que su disponibilidad era auténtica. No pudimos verificar en qué podría consistir entonces su ayuda, porque las relaciones de facto se interrumpieron y ya no existía la posibilidad de trabajar». Capaldo contesta a su sucesor como fiscal de Roma y actual juez único del tribunal único del Vaticano: “ Solo puedo distanciarme de las observaciones del Dr. Pignatone, solo puedo decir que desde mi punto de vista están equivocadas, son muy parciales y no reconstruyen correctamente lo sucedido».  «¿Sabremos alguna vez la verdad sobre Emanuela Orlandi? Debería haber todavía alguien que sepa cómo fueron las cosas (…) pude comprobar que, aparte de la familia, no hay un gran interés por descubrir esta verdad».

El presidente ruso, Vladimir Putin, envió un mensaje de buenos deseos de feliz año nuevo al Papa Francisco, expresando la esperanza de que Rusia y el Vaticano intensificarán sus esfuerzos conjuntos para ‘proteger los valores humanos y los principios morales en la política internacional’.

El libro de  Peter Seewald sigue siendo una mina. «¿Un Papa emérito también teme a la muerte?» Complicada pregunta que Benedicto XVI no elude:  “De alguna manera, sí. En primer lugar, está el miedo a ser una carga para los demás debido a la larga invalidez «.  En la versión alemana, el Papa Benedicto XVI usa una palabra para «invalidez», que también se traduce como impedimento. Mucha materia para los interesados en descifrar el  ‘Código Ratzinger’

Artículo de James Grant sobre el cristianismo en Australia que en gran medida se ha derrumbado. La Iglesia ha perdido las batallas legislativas en temas como el matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto y el suicidio voluntario asistido por los que , salvo casos aislados, no ha luchado con fuerza. La mayoría de los obispos y sacerdotes han permanecido en silencio, no han hecho nada y, de hecho, en muchos casos han defendido estos ideales anticristianos desde los púlpitos o dentro de las comunidades escolares. La mayoría de los líderes de la Iglesia Católica ya no creen en las ideas que se supone que debe defender y han dejado de hablar de Jesucristo. Los obispos se ha quedado  interminables discursos sobre justicia social,  los refugiados, la desventaja social de los indígenas y el cambio climático, la abolición de las bolsas de plástico o el desarrollo de carriles bici.

Siguen los artículos sobre la Traditionis Custodes y sus alrededores.  Dejamos hoy las sesudas disquisiciones y nos quedamos con la referencia a los bailes del párroco Pepe Planas de la iglesia de Miraflores de los Ángeles en Málaga, el «cura flamenco». Se le ve disfrutar, con soltura y maestría, con las piruetas y evoluciones de la conocida danza, tan bella como impropia del un lugar sagrado. Vivimos tiempos, pensamos que hemos vivido más que vivimos, los cuerpos ya no están para muchas danzas, en los que cambiar de parroquia era cambiar de religión. Otro signo más de decadencia en donde toda excentricidad y vulgaridad se digiere con indiferencia y la excelencia ofende porque deja en evidencia la degradación. Tantos ‘responsa’ para justificar lo que nadie ‘dubia’ y tantos silencios para tantos ‘dubia’.

Es nochevieja y mañana año nuevo, el 2022. Terminamos con el Te Deum y empezamos con un Veni Creator que falta hace.

«Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia».

Buena lectura.

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