Planellas tiene razón: Hay quien instrumentaliza a la Iglesia

Planellas tiene razón: Hay quien instrumentaliza a la Iglesia
El arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, declaró ayer en la SER, en referencia a Vox, que “hay alguien que quiere instrumentalizar a la Iglesia en un determinado sentido”. El problema es que VOX apenas tiene relación con la jerarquía eclesial, ni se declara católico, ni hemos logrado encontrar ninguna declaración en que Abascal apele a su condición de católico para reclamar algún privilegio o sello de garantía.

Sin embargo, sí creo que vale la pena reflexionar sobre lo que dice Planellas, porque tiene razón.

Por eso conviene darle la vuelta a la pregunta: ¿quién ha instrumentalizado realmente la Iglesia en España?

1. Obispos vagos instalados en la poltrona

Mitras que se convierten en sillones vitalicios para la partida de mus, vidas de jubilado millonario, chófer, secretaria y residencia episcopal. Una generación entera de obispos que jamás ha trabajado fuera del aparato eclesial, que no ha sudado horas de confesionario, y que vive de la Iglesia como si fuese una empresa pública sin control. Brazos arrancados de los arados y que nunca habrían pasado de mozos de almacén.

2. Los prelados de “doble vida”

No faltan casos de obispos amancebados, Planellas conoce bien seguro que estas cosas ocurren, o con relaciones paralelas, que usan la sotana como escudo y el cargo como tapadera. En vez de ser pastores, han convertido su diócesis en una oficina de supervivencia personal. Eso sí: a la hora de hablar de moral pública, siempre encuentran micrófonos donde hacer Gala de su pureza.

3. Monjas herejes

Sor Lucía Caram es el ejemplo más notorio: un hábito convertido en salvoconducto para decir barbaridades en televisión y llegar hasta los Apartamentos Pontificios. No representa a la vida religiosa, sino al show y a la herejía. Pero sigue presentándose como “voz de la Iglesia”. Nadie dude de que el día que se quite el hábito no le va a interesar a nadie lo que diga. Y sino que le pregunten a Forcades.

4. ONGs del negocio migratorio

Organizaciones vinculadas al clero, como Cáritas, ACCEM y similares han hecho de la “acogida” un filón económico. Con discursos emotivos y campañas lacrimógenas, convierten las subvenciones en modus vivendi. ¿Evangelio? Poco. ¿Balance contable y contratos públicos? Mucho. Y complicidad con la trata de personas, más.

5. Teólogos de Aliexpress

Los autodenominados “teólogos de frontera”, presentes en facultades dizque católicas gracias al visto bueno episcopal, que repiten consignas políticas disfrazadas de pensamiento religioso. Su sueldo depende de la Iglesia, pero su discurso niega medio catecismo y cuestiona el otro medio.

6. Laicos profesionales de la pastoral

Gente que lleva décadas enganchada a la nómina de la Conferencia Episcopal, en departamentos de “justicia y paz”, “migraciones” o “cultura”. Han hecho de la pastoral un empleo fijo, con despacho y dieta, viviendo de la Iglesia pero contra la fe de la Iglesia.

7. Asociaciones pseudo-católicas subvencionadas

Entidades que usan la etiqueta “cristiana” para captar fondos públicos, organizar jornadas de buenismo ideológico y atacar a los católicos que defienden la tradición. El negocio no es la fe, sino la subvención.

8. Curillas de plató

Sacerdotes que viven más en los focos de las tertulias televisivas que en el confesionario. Voceros progresistas que instrumentalizan el alzacuello para legitimar cualquier agenda política que esté de moda.

9. Instituciones educativas católicas “adaptadas”

Colegios y universidades católicas que han vaciado de contenido su identidad para sobrevivir como marcas. Viven del nombre de la Iglesia, pero venden el producto como si fueran una empresa privada cualquiera: marketing, cuotas altas y nulo compromiso con la doctrina.

10. El aparato mediático episcopal

No olvidemos los medios oficiales y oficiosos de la Conferencia Episcopal, que viven de los ingresos del IRPF pero funcionan como plataformas de propaganda del gobierno de turno o de las tesis progresistas. Carlos Herrera, José Luis Pérez, Expósito y tantos otros.

Así que sí. Planellas tiene razón. Y debemos dejar de aceptar que haya quien instrumentaliza a la Iglesia para su propio beneficio personal. Cuanto antes.

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