Los obispos de Francia corrigen públicamente a De Kerimel por ascender a un sacerdote violador

Los obispos de Francia corrigen públicamente a De Kerimel por ascender a un sacerdote violador

Ya lo advertíamos hace un mes, la decisión de promover a un sacerdote que tiene un historial de violación, más allá del perdón y el arrepentimiento —que no nos atrevemos a juzgar— es una decisión que toca heridas y que, como obispo, se debe tener la prudencia de no escandalizar a los «más pequeños», es un acto de complicidad activa con el crimen, una traición al Evangelio y una humillación pública para las víctimas de abusos.

Ahora, un mes después, la indignación por el nombramiento del P. Dominique Spina como canciller de la diócesis de Toulouse ha llegado a la propia Conferencia Episcopal Francesa. En un comunicado del 10 de agosto, sus máximos responsables han pedido al arzobispo de Toulouse, Mons. Guy de Kerimel, que reconsidere la decisión de otorgar uno de los cargos más relevantes de su diócesis a un sacerdote condenado en 2006 a cinco años de prisión por la violación de un adolescente de 16 años.

“El nombramiento de tal importancia, tanto canónica como simbólicamente, no puede sino reavivar heridas, despertar sospechas y desconcertar al pueblo de Dios”

Así afirman el cardenal Jean-Marc Aveline, presidente; Mons. Vincent Jordy, vicepresidente; y Mons. Benoît Bertrand, vicepresidente. El gesto de la Conferencia supone una corrección pública hacia uno de sus miembros, que ya había defendido su polémica designación apelando a la “misericordia” y a la supuesta “rehabilitación” del condenado.

Un caso que simboliza la crisis moral en el episcopado

El antecedente es claro: Dominique Spina abusó sexualmente de un joven bajo su dirección espiritual. La justicia francesa lo condenó, describiéndolo como un sujeto “narcisista, perverso y sin sentimiento de culpa”. En vez de relegarlo a una vida penitencial y reservada, De Kerimel lo mantuvo en funciones y ahora pretendía promoverlo a canciller y responsable de la pastoral matrimonial.

La reacción episcopal del 10 de agosto confirma que no se trata de un simple error administrativo, sino de una herida abierta en el corazón de la Iglesia francesa. Los obispos le recuerdan a De Kerimel que, desde hace años, la institución ha asumido “el camino de la verdad” frente a los abusos, aprendiendo a mirar estos hechos desde la perspectiva de las víctimas. El nombramiento de Spina, lejos de ser un gesto pastoral, es visto como un retroceso que amenaza con dinamitar la credibilidad ganada con años de dolorosa autocrítica y de un pastor que no vela por la unidad de su pueblo.

En su comunicado, la Conferencia Episcopal reitera que continuará con este “largo y exigente trabajo de conversión” y, de cara a la próxima solemnidad de la Asunción, pide a los fieles orar por la vida y la paz. Mientras tanto, en Toulouse, la pregunta sigue en pie: ¿rectificará De Kerimel o se mantendrá en una decisión que ya ha traspasado la línea roja y ha provocado este escándalo?

Ayuda a Infovaticana a seguir informando