El 6 de agosto de 2025 falleció a los 81 años monseñor Peter J. Elliott, obispo auxiliar emérito de Melbourne, reconocido como uno de los más influyentes liturgistas católicos de las últimas décadas. Su muerte supone una pérdida significativa para el pensamiento litúrgico contemporáneo, especialmente en lo relativo al diálogo entre la tradición y la reforma postconciliar.
Autor de obras clave como Ceremonies of the Modern Roman Rite y Liturgical Question Box, todas publicadas por Ignatius Press, el obispo Elliott se distinguió por su claridad doctrinal, su defensa de la «reforma litúrgica bien entendida» y su apoyo constante a la Misa en su forma extraordinaria. En 2009 fue nombrado delegado de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Conferencia Episcopal Australiana para la creación de un Ordinariato para antiguos anglicanos en su país. Más tarde, participó como miembro de la comisión vaticana Anglicanae Traditiones, encargada de redactar el texto litúrgico propio para los Ordinariatos personales —conocido como “Anglican Use”— que integra elementos del rito romano con el patrimonio anglicano.
Crítico del desprecio al rito tradicional y defensor de una reforma litúrgica orgánica
En una entrevista concedida en 2016, Elliott lamentaba la actitud de ciertos sectores que ridiculizan la Misa tradicional: “Me irrita cuando la gente se niega a proporcionar la celebración de la forma extraordinaria o incluso se burla de ella de forma ignorante”. Aunque no se consideraba personalmente apegado al rito antiguo, afirmaba que este “me hace orar la Misa”, destacando su capacidad de arrastrar al sacerdote a una actitud verdaderamente adorante.
Lejos de rechazar el Novus Ordo, al que consideraba permanentemente establecido en la Iglesia, el obispo australiano era igualmente crítico con las celebraciones negligentes de la forma ordinaria, donde “algunos sacerdotes parecen ignorar los principios y ceremoniales del rito moderno”. Para Elliott, la clave estaba en recuperar el “arte de celebrar” promovido por Benedicto XVI, a través de una mejor formación litúrgica en seminarios y entre el clero.
Comprensión pastoral hacia los jóvenes atraídos por la Misa tradicional
Frente a quienes consideran “rígidos” a los jóvenes interesados por la Misa en latín, Elliott ofrecía una mirada distinta: “Lo que los atrae es la paz y el silencio, el misterio orante, el orden predecible y la orientación hacia el Este”. Reconocía en ellos un amor fervoroso por la Eucaristía y una fuerte conexión con la adoración eucarística. Propuso incluso un diálogo entre estos jóvenes —como los del movimiento Juventutem— y el Papa Francisco, convencido de que “si queremos avanzar hacia una liturgia digna y unida, necesitamos comunicarnos mejor”.
Un legado de equilibrio litúrgico
El ministerio del obispo Peter J. Elliott se caracterizó por su intento constante de tender puentes: entre la forma ordinaria y extraordinaria, entre la tradición anglicana y la liturgia romana, entre la fidelidad al Concilio y la continuidad con el pasado. Su muerte deja un vacío importante en el panorama litúrgico, pero también una herencia intelectual que sigue viva en sus libros, su magisterio y su ejemplo sacerdotal.