Magán podría ceder el Palacio Episcopal para la Fiesta del Cordero

Magán podría ceder el Palacio Episcopal para la Fiesta del Cordero

¿Ya que se han apresurado tanto a defender la Fiesta del Cordero en Jumilla, por qué no ir un paso más allá?

Desde InfoVaticana proponemos que, en coherencia con su reciente comunicado de apoyo a las quejas de la Comisión Islámica de España, la Conferencia Episcopal impulse que los obispos españoles cedan sus inmuebles no destinados al culto —es decir, el 90% de su patrimonio útil y rentable— para que nuestros hermanos musulmanes puedan celebrar con dignidad sus festividades religiosas. Por supuesto, sin necesidad de pedir permiso al Ayuntamiento.

Porque si el uso de instalaciones municipales está ahora sujeto a reglamentos, no sea que se use el pabellón para jugar al fútbol o, peor, para que el Ayuntamiento organice algo, ¿por qué no ofrecer el Palacio Episcopal? ¿Por qué no habilitar el salón del consejo presbiteral como espacio de oración? ¿Por qué no poner la residencia del obispo a disposición del sacrificio ritual del cordero, que para algo tiene patio?

No es broma. Es la consecuencia lógica de la posición sostenida por el aparato comunicativo de Añastro dirigida por García Magán.

En efecto: García Magán ha vuelto a protagonizar uno de esos momentos que definen épocas: la capacidad de quedar mal con todos, incluido con uno mismo. En lugar de explicar con prudencia, de analizar con sentido común o de guardar un prudente silencio, el secretario general de la Conferencia Episcopal ha hecho lo que mejor se le da: emitir un comunicado artificial, solemnemente indignado, redactado desde la ignorancia, y convenientemente alineado con el editorial de El País.

Eso sí: ni una línea de apoyo a las familias católicas que son perseguidas por negarse a participar en actividades “transversales” en colegios públicos. Nada cuando se profanan iglesias, cuando se suspende una procesión por motivos políticos, cuando un ayuntamiento se niega a ceder el espacio para la Misa del Corpus. Pero si alguien sugiere que el polideportivo no es el lugar idóneo para sacrificar un cordero… se desata el Apocalipsis.

A disposición del islam

Lo coherente, repetimos, es que los obispos abran las puertas de sus casas. Que renuncien a su privacidad episcopal en favor de la diversidad religiosa. Que transformen sus salones en mezquitas portátiles y sus despachos en lugares de ablución. No hacerlo sería hipocresía. Y a estas alturas, solo les queda ser coherentes o callarse de una santa vez.

El Palacio Arzobispal de Toledo, por ejemplo, está perfectamente ubicado para facilitar una gran celebración interreligiosa. Se podrían colocar alfombras, disponer un matadero halal provisional y alquilar una cuba de zumo.de granada para brindar por la convivencia. El obispo auxiliar podría incluso salir a repartir agua con dátiles y leer en voz alta el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Y si queda algo de dignidad…

Sería deseable que monseñor García Magán, antes de su próxima nota de prensa, leyera primero lo que se ha aprobado. Que dejara de jugar a secretario de Estado sin Estado y recordara que representa a los obispos de una Iglesia perseguida, ridiculizada y abandonada. Pero claro, para eso hay que tener fe. Y también, algo de vergüenza.

Pero como no se puede pedir lo imposible, conformémonos con que no ceda la capilla privada del episcopado para el Ramadán, que todo llegará.

Porque ya está bien de que quienes sufren las consecuencias de los eslóganes políticos de unos y otros sean las gentes sencillas. Ya es hora de que para opinar en multicultural y súper tolerante se esté dispuesto a asumir las consecuencias de ese multiculturalismo en primera persona.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando