León XIV pide a los Caballeros de Colón ser “heraldos de esperanza” ante un mundo herido

León XIV pide a los Caballeros de Colón ser “heraldos de esperanza” ante un mundo herido

En un mensaje dirigido a los participantes de la 143ª Convención Suprema de los Caballeros de Colón, celebrada en Washington D.C., el Papa Leó XIV ha invitado a la organización a ser signos tangibles de esperanza, destacando la urgencia de encarnar esta virtud en un mundo marcado por la incertidumbre y el sufrimiento.

El Santo Padre comenzó su mensaje recordando que la convención se celebra durante el Año Jubilar de la Esperanza, una ocasión que, según explicó, impulsa a la Iglesia Universal y a la humanidad entera a reflexionar sobre la esperanza como virtud esencial. Citando al Papa Francisco, subrayó que la esperanza es “el deseo y la expectativa de cosas buenas por venir, a pesar de no saber qué traerá el futuro”.

La misión histórica de los católicos: ser signos de esperanza activa

El Papa León XIV reflexionó sobre el papel de los católicos como portadores de esperanza, afirmando que su fuente última es Jesucristo. Recordó que en todas las épocas, Cristo ha enviado a sus discípulos a proclamar la buena noticia de su misterio pascual, no solo con palabras, sino también con obras concretas. La Iglesia, recalcó, está llamada a ser siempre un signo de esperanza visible en medio de las adversidades del mundo.

El Pontífice elogió la figura del Beato Michael McGivney, fundador de los Caballeros de Colón, destacando su sensibilidad hacia las necesidades de los inmigrantes católicos y su dedicación a aliviar el sufrimiento de los pobres a través de la celebración de los sacramentos y la asistencia fraterna. Esta obra de caridad, indicó, sigue viva hoy gracias a la acción de los Caballeros en todo el mundo.

Además, destacó como especialmente significativo el lema elegido para esta convención: “Heraldos de la Esperanza”. Este tema, apuntó, recuerda a todos los miembros de la organización su misión de ser portadores de esperanza en sus comunidades locales, parroquias y familias.

En este sentido, reconoció los esfuerzos de los Caballeros por fomentar la oración, la formación y la fraternidad entre los hombres, así como sus múltiples obras de caridad a nivel mundial. De manera particular, agradeció su servicio a las poblaciones vulnerables, incluyendo a los no nacidos, las madres embarazadas, los niños, los más desfavorecidos y aquellos que sufren las consecuencias de la guerra. Su labor, afirmó, es una fuente de esperanza y sanación, y prolonga el legado de McGivney.

A continuación dejamos el mensaje del Papa completo y traducido:

Queridos amigos, me complace saludarlos a todos ustedes reunidos en Washington, D.C., para la 143ª Convención Suprema de los Caballeros de Colón. También saludo a quienes participan virtualmente en esta ceremonia de apertura. Os encontráis reunidos durante el Año Jubilar de la Esperanza, que anima a la Iglesia Universal y al mundo entero, a reflexionar sobre esta virtud esencial, que el Papa Francisco describió como el deseo y la espera de bienes futuros, aún cuando no sepamos qué nos pueda deparar el futuro.

Me gustaría reflexionar brevemente con vosotros sobre esta importante virtud. Como católicos, sabemos que la fuente de nuestra esperanza es Jesucristo, y que Él ha enviado a sus seguidores en cada época a llevar la buena noticia de su misterio pascual salvífico a todo el mundo. La Iglesia siempre ha sido llamada a ser un signo de esperanza a través de la proclamación del Evangelio tanto con palabras como con acciones.

De manera particular, durante este Año Santo, estamos llamados a ser signos tangibles de esperanza para nuestros hermanos y hermanas que experimentan dificultades de cualquier tipo. Vuestro fundador, el Beato Michael McGivney, comprendía bien esto. Él vio las muchas necesidades de los católicos inmigrantes y buscó aliviar a los pobres y a los que sufrían a través de su fiel celebración de los sacramentos, así como mediante la asistencia fraterna. Una asistencia fraterna que continúa hasta nuestros días.

La convención de este año tiene el oportuno tema de “heraldos de la esperanza”, recordando a todos los Caballeros de Colón la invitación a ser signos de esperanza en sus comunidades locales, parroquias y familias. En este sentido, aplaudo vuestros esfuerzos por reunir a los hombres en vuestras comunidades para la oración, la formación y la fraternidad, así como los muchos esfuerzos caritativos de sus consejos locales en todo el mundo. En particular, su generoso servicio a las poblaciones vulnerables, incluidos los no nacidos, las madres embarazadas, los niños, los menos afortunados y aquellos afectados por el flagelo de la guerra, lleva esperanza y sanación a muchos y continúa el noble legado de vuestro fundador.

Con estas breves palabras, os ofrezco mis mejores deseos para el trabajo de la Convención Suprema, la cual encomiendo a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, y a la intercesión del Beato Michael McGivney. Y que la bendición de Dios Todopoderoso, el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y permanezca con vosotros para siempre. Amén.

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