Roberto Pasolini, nombrado predicador de la Casa Pontificia por el Papa Francisco el pasado mes de enero, se estrena predicando los Ejercicios Espirituales de la Curia vaticana.
Pasolini no es Cantalamessa y poco a poco va marcando su estilo propio en sus predicaciones que están llamando la atención, no por su profundidad y claridad teológica espiritual, sino por algunas afirmaciones que hacen chirriar los oídos de algunos purpurados.
Los cardenales han comenzado esta semana su tradicional retiro espiritual al que el Papa Francisco se ha unido de forma virtual desde el hospital Gemelli donde permanece ingresado.
En su segunda meditación a la curia, el padre Roberto Pasolini afirmó que «el criterio de acceso al Reino no es la afiliación religiosa, sino el amor concreto hacia los hermanos más jóvenes, que, en la perspectiva evangélica, representan a los discípulos de Cristo». Para el predicador de la Casa Pontificia, «la responsabilidad de los cristianos no es, pues, principalmente hacer el bien, sino permitir que otros lo hagan».
En su meditación a los cardenales, Pasolini señala que «la vida eterna no depende del desempeño moral, sino de la capacidad de vivir en el amor sin cálculos».
«Jesús anunció la vida eterna no como una realidad futura y lejana, sino como una condición ya accesible a quienes escuchan su palabra y creen en el Padre (Jn 5,24). El Evangelio nos invita a reconocer que la vida eterna ya ha comenzado: se manifiesta en nuestro modo de vivir y de amar, abriéndonos a la presencia transformadora de Dios», añadió el sustituto del cardenal Cantalamessa como predicador oficial.
Roberto Pasolini dijo a la curia que «la verdadera sorpresa del juicio final será descubrir que Dios no tenía expectativas de nosotros, más allá de reconocernos plenamente como hijos suyos, inmersos ya en su eternidad».