Nuevo obispo alemán: la crisis de los abusos significa «adiós» a la Iglesia «pura e inmaculada»

Nuevo obispo alemán: la crisis de los abusos significa «adiós» a la Iglesia «pura e inmaculada»

El nuevo obispo alemán de Hildesheim, Heiner Wilmer, ha concedido una entrevista en la que dice que, ante la crisis de los abusos, hay un «abuso de poder en el ADN de la Iglesia», y añade que «debemos despedirnos» de la afirmación de que «la Iglesia es, en sí misma, pura e inmaculada».

Al mismo tiempo, este prelado afirma que Eugen Drewermann -un sacerdote reducido al estado laical que fue disciplinado por Roma por sus enseñanzas heréticas y que ahora ha dejado la Iglesia- ha escrito libros «proféticos».

En una entrevista concedida el 13 de diciembre al periódico regional Kölner Stadt-Anzeiger, el obispo Wilmer comenta la actual crisis de los abusos y afirma: “Creo que el abuso de poder está en el ADN de la Iglesia. Ya no podemos ignorar esto como algo menor, pero tenemos que repensar (la jerarquía) de una manera radical». Sin embargo, el prelado dice: «Aún no tenemos idea de cuáles deberían ser las consecuencias para la teología».

Parte de la propuesta del obispo para repensar la teología católica incluye la doctrina de que la Iglesia Católica es santa – una de las Cuatro Marcas de la Iglesia. Explica: «En el futuro, sólo podremos confesar la fe en la ‘Iglesia Santa’ cuando también confesemos al mismo tiempo: esta Iglesia también es una Iglesia pecaminosa». La doctrina católica sostiene que la Iglesia es la esposa mística de Cristo, que ha sido hecha para ser inmaculada y santa porque ha sido purificada y santificada a través de la sangre de Cristo. Son sus miembros, hombres y mujeres, quienes se esfuerzan por esa santidad, quienes son causa de escándalo y del sufrimiento en la Iglesia.

En abril de 2018, Heiner Wilmer fue nombrado por el Papa Francisco obispo de Hildesheim. En precedencia había sido el superior general de su orden religiosa, los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, en Roma.

Cuando el entrevistador afirma que «ya los Padres de la Iglesia llamaron a la Iglesia una ‘casta meretrix’ («prostituta casta»)”, el obispo alemán responde con un «sí». Pero, más adelante, continúa Wilmer, esta idea parecía «insoportable» para la «doctrina dominante», y se perdió. «En cambio, alguien luego afirmó que hay pecadores individuales en la Iglesia, pero la Iglesia misma es pura e inmaculada». Después de describir la enseñanza de la Iglesia sobre la naturaleza de la Iglesia, Wilmer concluye: «Debemos despedirnos de esto» y aceptar que hay ‘estructuras del mal’ en la Iglesia como comunidad».

Es en este contexto que el entrevistador, Joachim Frank, comenta que el teólogo y psicoanalista alemán, Eugen Drewermann, escribió una trilogía sobre el mismo tema y con el mismo título: Structures of Evil (vea aquí un breve resumen en inglés). Wilmer responde diciendo: “Lo he leído todo. Hoy, uno tiene que decir que fue profético. Como es el caso de otro libro de Drewermann, Clergyman: Psychogram of an Ideal. Eugen Drewermann es un profeta de nuestro tiempo que no ha sido apreciado por la Iglesia».

Eugen Drewermann es un sacerdote reducido al estado laical que, debido a su cuestionamiento de los dogmas esenciales de la fe, como el Nacimiento Virginal, la Resurrección y la Ascensión (que él no entendió de manera literal, de ninguna forma), fue disciplinado por la Iglesia en los años noventa. En 1991, se le prohibió la enseñanza; en 1992 se le prohibió dar homilías. Este mismo año fue suspendido del sacerdocio. En 2005 hizo público que había abandonado la Iglesia Católica por completo.

Con referencia a Drewermann, Wilmer dice que «los obispos necesitamos, hoy, a hombres y mujeres que nos pateen, aunque eso duela demasiado».

Más allá de comentar sobre la necesidad de reformar la Iglesia católica, el obispo alemán afirma que «cualquier triunfalismo, cualquier pensamiento en términos de derechos, tiene que caer. Los obispos seguimos creyendo, en mi opinión, que estamos por encima de los demás». Los obispos deben estar al mismo nivel que la gente; ni siquiera «cara a cara es suficiente. Necesitamos estar ‘al lado de los demás'».

“A veces me pregunto: ¿quién está realmente determinando qué es ser católico? Todavía actuamos como si esa fuera la jerarquía, como si los obispos poseyéramos la etiqueta de católico. ¡Incorrecto!». Según Wilmer, «tenemos que convertirnos en receptores, oyentes», «también con personas de otras confesiones y con quienes no creen». Afirma que la Iglesia necesita un sistema de «controles y equilibrios» para poder “controlar el poder en la Iglesia».

Estos comentarios del obispo Wilmer han causado mucha resistencia entre los fieles católicos, los teólogos y los periodistas.

En primer lugar, Paul Badde respondió de inmediato a la Agencia Católica de Noticias Deutsch, señalando que la Iglesia ha sido declarada santa desde el Concilio de Nicea, en 325 d.C. Si se siguiera la lógica del obispo Wilmer, dice Badde, se debería decir que no sólo la Iglesia de hoy, sino que la Iglesia desde el principio tuvo que estar «contaminada», es decir, por Nuestro Señor mismo, que fundó la Iglesia con Su Sangre. Pero luego, argumenta el periodista alemán y corresponsal de Roma, eso significa que Nuestra Señora, que le dio Su sangre a Él, también debe haber sido manchada. «Objeción en nombre de la (Santísima) Madre», es el comentario de Badde.

Armin Schwibach, periodista de Kath.net y profesor de filosofía en Roma, comenta para LifeSiteNews la declaración de Wilmer y señala que no hay «muchos Padres de la Iglesia» (como afirma Wilmer) que hablaran sobre la «casta meretrix«; más bien hubo sólo uno: san Ambrosio. Al citar al cardenal Giacomo Biffi, Schwibach deja en claro que incluso san Ambrosio no tenía en mente una Iglesia pecaminosa, al contrario. Biffi explicó que esta expresión en realidad significa una Iglesia santa que está guiando a las personas a seguir al novio (casta), a la santidad. Es decir, «significa todo lo contrario», explica Schwibach. San Ambrosio comparó la Iglesia con una mujer del Antiguo Testamento (Rahab, la ramera de Jericó) que salvó a los Israelitas.

«Es decir, especialmente porque ella es santa -la santidad que le viene de Cristo-, la Iglesia puede recibir a los pecadores y sufrir con ellos en sus sufrimientos y curarlos», dice Schwibach. «Es sencillamente increíble», comenta sobre las palabras de Wilmer.

El Dr. Markus Büning, teólogo y autor de varios libros, dijo a LifeSiteNews que la declaración de Wilmer es «claramente contraria a la enseñanza del último Concilio. En Lumen Gentium n. 8 se afirma claramente que la Iglesia, por su esencia -es decir, por las intenciones de su fundador-, es santa. Pero en ella se reúnen hombres pecadores que desean recibir una cosa: ¡la santificación y la redención del mal!». Por lo tanto, dice Büning, «el ADN de la Iglesia es su santidad, que ella recibe de Cristo». Rechaza la idea de aprovechar la crisis de los abusos para «exigir un cambio de paradigma en la eclesiología».

Más aún, el Dr. Büning también refuta la idea de “controles y equilibrios” para la Iglesia, lo que, en su opinión, terminaría con la esencia de la Iglesia. “Todo el poder está en manos del fundador de la Iglesia, Jesucristo. Él le ha dado el cargo jerárquico a Pedro y los apóstoles y sus sucesores, ejerciendo este poder espiritual». Y añade con firmeza: «El que quiere cambiar esto, ya no es una cosa: ¡católico!».

Además de comentar sobre los elogios de Wilmer a Drewermann como profeta, el teólogo alemán dice que ese hombre «no puede ser tomado en serio. Una declaración así por parte de un obispo me deja solo con una respuesta: ¡perplejidad y lástima!».

El periodista alemán Peter Winnemöller, al comentar a Kath.net el tema, considera que la alabanza del «esotérico Drewermann» por parte de Wilmer es «cínica».

Para él, las declaraciones de Wilmer «deber ser decididamente verificadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe».

«No es aceptable que un obispo socave abiertamente una oración del Credo», dice con respecto a las afirmaciones de Wilmer sobre el supuesto ADN de la Iglesia. Como señala el periodista, Wilmer interpreta erróneamente las palabras de san Ambrosio sobre la «casta meretrix» de manera «casi diabólica», ya que este Padre de la Iglesia usó esta expresión para hablar sobre la santidad intrínseca de la Iglesia.

 Publicado por Maike Hickson en LifeSiteNews; traducido por Pablo Rostán para InfoVaticana.

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