Hemos pasado la Festividad de San Joaquín y Santa Ana, este año con la primera jornada de los ancianos elevada a universal y que ya se venía celebrando desde hace decenios en muchos lugares, terminamos julio son ganas de descanso, pero arrastrados por la información que no nos da tregua. Esta mañana empieza el llamado macrojuicio, Vatileaks 3, proceso Becciu, veremos con qué nombre final se queda. Es un proceso de gran calado no por la materia juzgada, ni tan siquiera por lo encumbrado de los procesados, ni por el escándalo infinito entre los fieles que ya identifican al Vaticano como la fuente de todos los males, tenemos un problema de fondo mucho mayor.
Lo que nos estamos jugando aquí es si el Vaticano es un sistema corrompido desde su raíz o estamos hablando de algunos corruptos que se aprovechan del sistema. Ante todo, hay que tener en cuenta de que hablamos de un micro estado en donde son muy pocas personas, los llamados superiores, que son los que manejan las cosas de comer. No es creíble que un movimiento de 200 millones no contara con la aprobación explicita del Papa Francisco, de Parolin, de Edgar y así hasta donde queramos. No es creíble vender un estado ‘Santo’ , una sociedad perfecta, que da lecciones al mundo y pensar que todos, todos lo que encarnan ese estado hacen cosas como las juzgadas.
Este proceso quiere demostrar que nadie es impune, pero el problema es el propio tribunal, las personas que lo encarnan, están elegidas a dedo, con presunta independencia mas que imposible, y deben aplicar unos sistemas legales anacrónicos. Por eso defendemos que en el momento que se colocan en paralelo con un sistema judicial actual, como el italiano o el inglés en este caso, nada se sostiene. En los anteriores juicios se ha hecho de todo para mantener la apariencia de legalidad, una lectura somera de las sentencias nos hace llegar a la conclusión de que el Vaticano condena por delitos que en los países actuales no existen, o disculpa actividades perseguidas con dureza en su entorno. Hasta ahora el delito era contar que hay delitos, algo que en el mundo civilizado es de obligación para todo el que ostenta un cargo público, hoy empezamos a juzgar un delito. Tiene que parecer que somos modernos, que hacemos cumplir las leyes. Seguiremos con interés este proceso y sus implicaciones, no es fácil vender esta burra averiada, pero estamos ante maestros ilusionistas dispuestos a todo y muy entrenados.
El personaje más temido en el Vaticano es un anciano de 94 años que parece gozar de una mala salud de hierro. Entra en escena de nuevo con una entrevista por escrito a la revista Herder Korrespondenz centrada en la situación de la iglesia en Alemania, pero muy aplicable el resto de orbe católico: «antes que estructuras o funciones, se trata de fe y coherencia». Benedicto XVI espera «un testimonio de fe verdadero y personal de los portavoces de la Iglesia». Criticar las estructuras de la Iglesia en su país: «En las instituciones eclesiales -hospitales, escuelas, Caritas- hay muchas personas en posiciones decisivas que no apoyan la misión interna de la Iglesia y, por tanto, a menudo oscurecen el testimonio de la institución». Los textos oficiales de la Iglesia alemana están escritos en gran parte por personas «para quienes la fe es sólo oficial». Como siempre que habla el Papa Benedicto XVI pone el dedo en la llaga, la entrevista está a disposición en los medios y no tiene desperdicio.
Son muchos, lo hemos señalado muchas veces, que encuentran ‘señales’ las encíclicas del Papa Francisco, hasta el punto de considerarlas como: «El triunfo de la masonería». Los mismos masones del Gran Oriente de Italia, alaban la apertura del Papa a las uniones civiles entre homosexuales. En la revista oficial de Gran Oriente se mencionan «no pocas analogías con los principios y la visión masónica» de la última encíclica papal. La exaltación de la hermandad no sería otra cosa que la celebración del «trinomio masónico» compuesto por Libertad e Igualdad. Pues sí los mismos masones, que algo sabrán de lo que se cuece en su logia, alaban así al Papa Francisco por algo será.
Una niña pequeña quiere ser monaguilla, pero el párroco se lo niega porque «es una tarea reservada a los niños». Ha sucedido en la catedral de Ventimiglia Alta (Imperia). La niña se sintió decepcionada y ha cambiado de parroquia. En qué lio se ha metido el párroco prohibidor.
«…arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido…»
Buena lectura.