
Superadas con éxito dos delicadas intervenciones: en la cadera y en la cabeza.
Alabado sea Dios.
Estoy seguro de que a mi alegría personal se sumará la de muchos lectores.

Superadas con éxito dos delicadas intervenciones: en la cadera y en la cabeza.
Alabado sea Dios.
Estoy seguro de que a mi alegría personal se sumará la de muchos lectores.
Ayuda a Infovaticana a seguir informando