Al cumplirse cien años de la petición de la Virgen en Pontevedra (1925), los cardenales Raymond Burke y Robert Sarah se han unido a una iniciativa mundial para promover la práctica de la devoción de los Primeros Sábados. Ambos prelados subrayan la necesidad de responder a la llamada de la Madre de Dios a reparar las ofensas contra su Inmaculado Corazón.
La devoción, revelada a la vidente Lucía dos Santos ocho años después de las apariciones de Fátima, consiste en cumplir durante cinco meses consecutivos cuatro actos de reparación: confesión, comunión, rezo del rosario y quince minutos de meditación sobre los misterios. Nuestra Señora prometió a quienes la practiquen con devoción dos gracias inmensas: su asistencia en la hora de la muerte y la paz en la tierra.
El Jubileo de los Primeros Sábados
La “Alianza de los Primeros Sábados de Fátima”, una federación de grupos católicos con sede en Francia, lanzó en enero el Jubileo de los Primeros Sábados 2025. El objetivo es dar a conocer el mensaje de Pontevedra y lograr la conversión del mundo, preparando el triunfo del Inmaculado Corazón.
“Mostremos a Dios que sabemos unirnos para obedecer esta petición esencial de la Virgen”, exhortó Régis de Lassus, coordinador de la iniciativa, que ofrece a los fieles materiales de oración, mapas de grupos y recursos para formar comunidades en torno a esta práctica mariana.
Burke y Sarah: la devoción no puede ser olvidada
En una homilía en Wisconsin, el cardenal Burke destacó que la insistencia de la Virgen en los Primeros Sábados es “una expresión maravillosa de su amor materno”. Recordó que el Niño Jesús advirtió a Sor Lucía de que muchos inician la devoción, pero pocos la concluyen con fervor, subrayando que lo esencial es la reparación sincera y no la rutina.
Por su parte, el cardenal Sarah ha respaldado públicamente la iniciativa, insistiendo en que esta práctica no es un acto aislado, sino un camino de conversión diaria bajo la guía del Corazón Inmaculado de María, para gloria de Dios y salvación de las almas.
Un movimiento global
La iniciativa ha sido acogida por obispos y comunidades en varios países. En Burundi, por ejemplo, 10.000 fieles participaron en una multitudinaria celebración del Primer Sábado, la primera vez que toda una Iglesia local respondía unida al llamado de la Virgen. Monasterios, santuarios y parroquias en distintas partes del mundo también se han sumado a la práctica.
Además, la alianza reza para que el papa León XIV se una a esta devoción durante el Jubileo de la Esperanza de 2025, en continuidad con el mensaje de Fátima.
El tiempo apremia
La Virgen pidió en Pontevedra (1925) y posteriormente en Tuy (1929) dos condiciones para el triunfo de su Corazón Inmaculado: la práctica de los Primeros Sábados y la consagración de Rusia. Aunque el segundo pedido recibió atención en la historia reciente, el primero ha quedado en gran medida olvidado.
“Más que nunca debemos obedecer a Nuestra Señora usando los medios que nos dio: el rosario y los Primeros Sábados”, advirtió de Lassus, quien recordó que en junio de 2029 se cumplirá el centenario de la petición de consagrar Rusia. “Su triunfo puede acontecer en estos años decisivos. Depende de nosotros”.
