El Vaticano proclama a San Pedro, San Pablo y la Virgen de Arabia patronos de toda la Península Arábiga

El Vaticano proclama a San Pedro, San Pablo y la Virgen de Arabia patronos de toda la Península Arábiga

El Dicasterio para el Culto Divino ha aprobado el nuevo calendario litúrgico de la Iglesia católica en Arabia Meridional, que abarca los Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen. En él se establece como patronos principales a San Pedro, San Pablo y a la Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora de Arabia. La medida no es solo administrativa, sino que busca reforzar la identidad de los católicos en la región y afirmar la continuidad de la fe en un contexto marcado por el diálogo interreligioso.

Santos universales y mártires locales

El calendario incorpora celebraciones ligadas a la historia concreta de los cristianos de la Península Arábiga. Se recuerda a los mártires de Najrán, encabezados por Arethas en el siglo VI; al rey etíope Elesbaan, protector de los perseguidos; y al Beato Charles Deckers, misionero martirizado en Argelia. También se venera a Cosme y Damián y a Simón el Estilita, santos que influyeron en la espiritualidad de Oriente Medio. Con estas celebraciones, la Iglesia rescata la memoria de sus testigos y ofrece raíces sólidas para los fieles de hoy.

El diálogo como misión sin perder identidad

El calendario da espacio a figuras bíblicas veneradas también por judíos y musulmanes: Abraham e Isaac (9 de octubre), Moisés (4 de septiembre) y Job (10 de mayo, en Salalah, Omán). De esta manera, la Iglesia muestra su apertura al diálogo interreligioso, pero sin renunciar a su identidad católica. En una tierra donde el encuentro con otras religiones es cotidiano, este gesto propone respeto mutuo y firmeza en la fe.

Oración y penitencia con la vida concreta

Se han introducido tres jornadas de témporas dedicadas a la oración y penitencia. El primer viernes de marzo estará centrado en pedir por la paz y las vocaciones. Los primeros viernes de junio y noviembre estarán orientados a dar gracias por los frutos de la creación, solicitar condiciones climáticas favorables y fomentar un uso responsable de los recursos naturales. Así, la liturgia se conecta con las realidades sociales y económicas de la región.

Una Iglesia minoritaria que se fortalece en la liturgia

El nuevo calendario es un modo de afianzar la presencia católica en una de las zonas más desafiantes del mundo. La combinación de patronos universales, santos locales y figuras compartidas con otras religiones envía un mensaje claro: fidelidad a la tradición, honor a los mártires y apertura al diálogo. En esa tensión se juega el futuro de los católicos de la Península Arábiga, llamados a ser testigos del Evangelio en medio de una sociedad plural y, en ocasiones, hostil.

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