La Asociación Internacional de Exorcistas ha emitido un comunicado en el que alerta sobre varias prácticas inadecuadas en el ejercicio del exorcismo, que, en lugar de aliviar el sufrimiento de los fieles, terminan exacerbando su angustia.
Según el comunicado, el Ministerio del Exorcismo, uno de los más delicados dentro de la Iglesia, debe llevarse a cabo de acuerdo con los principios establecidos por el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia. En su mensaje, la Asociación recuerda la importancia de la misericordia y la compasión al realizar este ministerio, tal y como lo ejemplifica la figura del buen Samaritano.
El exorcismo, una herramienta al servicio de los fieles que sufren por la acción del Maligno, debe ser realizado siempre bajo la dirección de un exorcista debidamente autorizado por la autoridad eclesiástica. Sin embargo, en los últimos años, ha aumentado el número de personas que, sin la preparación adecuada ni el mandato eclesiástico, han comenzado a ofrecer «liberaciones» que, en muchos casos, no solo son ineficaces, sino que pueden causar confusión y daño espiritual. La Asociación condena la actitud de aquellos que, sin formación o licencia, realizan prácticas de exorcismo no autorizadas, lo que provoca desconcierto y superstición entre los fieles.
Además, el comunicado enfatiza que, en el ejercicio del exorcismo, nunca se debe perder de vista el enfoque cristiano basado en la fe y la esperanza en Cristo. Es crucial que los exorcistas no se centren exclusivamente en el demonio y sus manifestaciones, sino que acompañen a las víctimas de manera integral, orientándolas hacia una vida de oración, caridad y vida sacramental. La Asociación también critica el uso de prácticas esotéricas o de origen new age, que se han infiltrado en algunos círculos de exorcismo, y subraya la necesidad de mantener el discernimiento adecuado basado en la doctrina de la Iglesia.
El comunicado también destaca la importancia de evitar el sensacionalismo y la sobreexposición mediática del fenómeno del exorcismo. Muchas representaciones cinematográficas y la cultura popular han distorsionado la verdadera naturaleza del exorcismo, asociándolo erróneamente con escenas aterradoras y violentas. Los exorcistas, según la Asociación, deben ser humildes y actuar con total confianza en la misericordia de Dios, sin dejarse llevar por el miedo o el deseo de protagonismo. El principal objetivo de este ministerio es aliviar el sufrimiento de los fieles, llevando la paz y la esperanza que solo Cristo puede ofrecer.
Finalmente, la Asociación Internacional de Exorcistas señala que el exorcismo, lejos de ser un acto aterrador, es una experiencia de consuelo y alegría, en la que los fieles pueden experimentar la liberación y la presencia de Dios. En este contexto, se hace un llamado a la formación continua de todos los involucrados en el ministerio de liberación, desde sacerdotes hasta laicos, para asegurar que este acto se realice conforme a los principios del Evangelio, sin caer en errores que puedan dañar la fe de los fieles