Recaída del arzobispo de Tijuana, delicada su situación de salud ante el cáncer

Recaída del arzobispo de Tijuana, delicada su situación de salud ante el cáncer

La arquidiócesis de Tijuana ha emitido una nota informativa que confirma la recaída del arzobispo Francisco Moreno Barrón en su lucha contra el cáncer de pulmón, diagnosticado hace tres años. El prelado, de 71 años, experimentó un deterioro significativo estos últimos días, lo que ha llevado a una hospitalización de emergencia y a la implementación de cuidados paliativos. En medio de la incertidumbre, la comunidad católica del arzobispado de Tijuana no ha cesado en las oraciones y apoyo al prelado, recordando la fe y lucha del pastor que ha guiado a la diócesis desde 2016.

El arzobispo Moreno Barrón, originario de Salamanca, Guanajuato, y ordenado sacerdote en 1979, ha enfrentado esta enfermedad con una serenidad de llamar la atención. «En mi condición de enfermo, quiero ser testigo de la resurrección», expresó en uno de sus primeros comunicados, reflejando su compromiso pastoral incluso desde la cama del hospital. Sin embargo, la progresión del mesotelioma maligno epitelioide –un cáncer raro asociado a la exposición al asbesto– ha complicado su salud, afectando ahora ambos pulmones y requiriendo oxígeno suplementario.

La nota del 24 de octubre detalla que el fin de semana del 19 y 20 de octubre, el arzobispo presentó un cuadro de dolor torácico intenso, malestar general, fatiga y baja saturación de oxígeno, atribuido a complicaciones derivadas de estudios previos en los pulmones. Estudios radiológicos revelaron infecciones significativas y lesiones en la base del pulmón izquierdo y el derecho, lo que ha orientado el tratamiento hacia cuidados paliativos con antibióticos, antiinflamatorios y soporte respiratorio. Moreno Barrón se encuentra consciente y sereno, «en las manos de Dios», según el comunicado firmado por el vicario general Israel Ángeles Gil y el obispo auxiliar José Velasco Arias.

Esta recaída se produce en un contexto de Año Jubilar 2025, dedicado a la esperanza, donde peregrinos de la región oran por la salud del prelado. La arquidiócesis invita a la feligresía a unirse en esta «peregrinación de la esperanza», ofreciendo misas y rosarios en su intención.

Basada en las notas publicadas por la arquidiócesis de Tijuana y reportadas a través de Infovaticana, la trayectoria de la enfermedad del arzobispo se remonta a 2022 y ha incluido cirugías, quimioterapias e inmunoterapias.

En 2022, comenzaron los dolores persistentes en el pulmón izquierdo, inicialmente diagnosticados como una neumonía mal resuelta. El arzobispo continuaba sus actividades pastorales, pero el malestar se agravó progresivamente.

En abril de 2023, el domingo de ramos, se realizó la primera intervención quirúrgica mediante toracoscopia para drenar líquido pleural en el pulmón izquierdo, lavar el órgano y realizar una biopsia. El procedimiento, realizado en plena Semana Santa, confirmó el diagnóstico de mesotelioma maligno epitelioide, un cáncer agresivo de la pleura. El arzobispo entró en aislamiento para evitar infecciones y emitió su primer comunicado solicitando oraciones.

En mayo de 2023, las actualizaciones revelan una situación delicada, con complicaciones postquirúrgicas que incluyeron un absceso perianal que casi provoca un shock séptico. «Mi vida estuvo a punto de terminar», confesó en su segundo informe. Inició terapias oncológicas avanzadas basadas en «medicina de precisión» en el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN) de la Ciudad de México, combinando quimioterapia e inmunoterapia. Se trasladó temporalmente a una casa sacerdotal para recibir tratamiento intensivo.

En el período de 2023-2024, se dio una serie de seis intervenciones quirúrgicas y cuatro ciclos de tratamientos oncológicos. En mayo de 2024, segunda cirugía mayor para extirpar la pleura y órganos afectados. El arzobispo regresaba periódicamente a Tijuana para actividades diocesanas, usando mascarilla y limitando viajes aéreos por riesgos postoperatorios.

Junio de 2024, inició quimioterapia en el INCAN el 10 de junio, completando seis sesiones. El 29 de junio la arquidiócesis destacó la paz interior del prelado pese a la fatiga.

Agosto de 2024, resultados pendientes de estudios PET para evaluar el progreso postquimioterapia. La diócesis convoca oraciones enfatizando el rol de Moreno Barrón en temas sociales, fronterizos y de cercanía pastoral.

Abril-Mayo de 2025, nueva hospitalización en Ciudad de México (21-30 de abril) por hinchazón e infección que requiere drenaje de absceso (23 de abril). El 17 de mayo se confirmó el origen del cáncer posiblemente por exposición pasada al asbesto y reafirmó su ministerio episcopal, participando virtualmente en eventos litúrgicos el 15 de mayo.

Julio-Agosto de 2025, estudios especializados realizados el 31 de julio muestraron avances significativos, mayor luminosidad en lóbulo inferior izquierdo, invasión al mediastino y pulmón derecho. El 24 de agosto, en su 22º informe, reconoció el avance del cáncer a ambos pulmones tras tres años de lucha, pero mantiene su fe: «Estoy en paz, listo para servir a la Iglesia». Inició protocolo de inmunoterapia intravenosa y medicamentos orales el 27 de agosto en el INCAN, regresando a Tijuana el 29 de agosto.

Octubre de 2025 (fin de semana del 19-20), nueva recaída aguda con complicaciones respiratorias. Ingresos hospitalarios del 18 al 24 de octubre para tomografías (TAC de tórax, abdomen y pelvis), estudios de laboratorio y administración de medicamentos. Diagnóstico de infecciones pulmonares y lesiones bilaterales; inicio de cuidados paliativos con oxígeno y antibióticos, la nota informativa del 24 de octubre detalla el panorama crítico, pero optimista en fe.

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