Ocho años del arzobispado del cardenal Aguiar y el desastre aflora… ¿Llegó a su fin la investigación previa contra el rector de Basílica?

Ocho años del arzobispado del cardenal Aguiar y el desastre aflora… ¿Llegó a su fin la investigación previa contra el rector de Basílica?

Este 5 de febrero, la arquidiócesis de México recuerda el inicio del gobierno pastoral del arzobispo Aguiar. Un aniversario sin gloria y con mucha pena. En otros tiempos, la conmemoración hubiera significado una fiesta de gozo y agradecimiento por la vida del pastor a las ovejas y el fortalecimiento de la fe que, sin embargo, está alicaída poniendo en franco riesgo a la fe católica en la Ciudad de México.

A lo largo de estos ocho años de gobierno pastoral, este blog ha documentado pormenorizadamente esta situación que sólo podemos llamar devastadora. Si a Iglesia de la arquidiócesis de México vive aún es gracias a la acción de miles de files y comprometidos sacerdotes que sólo esperan un momento decisivo en esta parte de la historia: el relevo del arzobispo Aguiar.

Malas son las comparaciones, dice el adagio, pero resultan necesarias. Hace ocho años, la aceptación de la renuncia del arzobispo Norberto Rivera trajo un bullicioso ánimo para seguir adelante con aires frescos, pero lo que resultó fue una putridez taponada en una cloaca de opacidades inauditas y lesivas hacia el pueblo de Dios. No sólo este pontificado de Aguiar es un lío de improvisaciones pastorales dejada a la mano de burócratas curiales, pesa sobre él la escandalosa falta de transparencia de sus recursos y patrimonio del que nadie sabe nada, ningún consultor está enterado y, en pocas manos, la riqueza de una arquidiócesis, necesaria para las labores de evangelización. Simplemente está sumergida en espesas nieblas controlada por oscuros personajes que, desde que fueron impuestos por Aguiar, creyeron que esta arquidiócesis era la gallina de los huevos de oro.

Quizá sea necesario refrescar la memoria. A diferencia de Aguiar, quien está próximo a salir, los fieles de esta arquidiócesis teníamos información concreta gracias a un reporte del último arzobispo y que tuvo la virtud de ser ampliamente difundido en medios. Hoy, si alguien lo quiere descargar o consultar del sitio del arzobispado, simplemente es imposible, se han eliminado todos los archivos, documentos, informes, gacetas e información que, por obligación canónica, deberían estar disponibles porque, simplemente, forman parte de la memoria histórica.

Sin embargo, fiel a la vocación de este blog, recordamos este reporte a fin de que sirva como un respaldo histórico que ya sirva para hacer un ejercicio comparativo de lo que se devastó. Cuando ese informe se dio a conocer coincidíamos que esa transición trazaría nuevas particularidades, pero se consolidaba una evaluación objetiva otorgada directamente por los responsables de cada área de pastoral del arzobispado de México. En 84 páginas, el resumen de toda la arquidiócesis ofrecía una dinámica envidiable que permitía entender el complejo manejo de la maquinaria arquidiocesana incluyendo entidades ahora en cuestión como Basílica de Guadalupe.

En enero de 2018, el nuevo arzobispo, en ese entonces, recibía toda la organización administrativa y del conjunto de vicarías de la curia arquidiocesana. Datos sobre la situación patrimonial y económica general además de los programas de salud y de seguridad social para los sacerdotes del arzobispado de México y ocho vicarías territoriales, eran parte del engrose en un compendio bien estructurado cuando el territorio arquidiocesano comprendía el espacio geográfico del Estado llamado Ciudad de México.

Además del fortalecimiento de áreas específicas vinculadas a los archivos e historia del arzobispado, la eficiencia pública y mediática de la Comunicación Social en los ámbitos y de una arquidiócesis de México en la que existían 467 parroquias constituidas en enero de 2017 a 2023 habían 307, después del desmembramiento arquidiocesano. Hasta 2018, prestaban su labor sacerdotal 2 mil 67 presbíteros (651 de la arquidiócesis, 167 no incardinados que pertenecen a otras diócesis y 1059 sacerdotes religiosos, es decir, que pertenecen a Institutos o Sociedad de Vida Apostólica). En 2023, existían 1328 sacerdotes entre diocesanos y religiosos  También, había, 190 diáconos permanentes, ministerio que Aguiar Retes se empecinó en destruir, ordenado sólo unos cuántos. En 2023, eran150.

En ocho años, Aguiar Retes no dado ni un informe puntual acerca de los asuntos más urgentes de la arquidiócesis. No hay seguimiento de la administración de los inmuebles, por ejemplo, que se mencionaban en el reporte del cardenal Norberto Rivera Carrera. Nada se sabe de las reuniones de consultores… y todo pende de un supuesto sinodalismo democratista que nos ha sumido en el caos. Esa es la deuda de Aguiar y no podría irse sin que todos, todos los fieles de la arquidiócesis, conozcamos qué ha hecho con la arquidiócesis primada de México.

–00—

¿Qué ha pasado en Basílica? Después de dar a conocer que existían procesos canónicos abiertos contra el rector, la inquietud del presbiterio se ha manifestado por no tener datos al día de lo que ha sucedido. Ese hermetismo levanta dudas y genera sospechas. Y no es para menos. Se calcula que en Basílica de Guadalupe asisten cerca de 20 millones de peregrinos al año, un promedio de 2,300 peregrinaciones programadas e infinidad de peregrinaciones no programadas como son grupos familiares, empresariales o asociaciones.

Cada vez es mayor el número de visitantes y ese recinto opera sin cabeza. Su manejo es bastante complejo, dadas las características del recinto y los servicios que continuamente se requieren. Conforme al manual, debería existir un Consejo de Administración, encabezado por rector y secundado por el vicerrector, un secretario, el director administrativo y directores de áreas. Este consejo solía reunirse una vez a la semana y se respaldaba por el Consejo de Asuntos Económicos (CAE), con reuniones mensuales, y un Comité de Finanzas convocado cada 15 días. Hasta la rectoría del canónigo Enrique Glennie Graue se había dado un esquema de Planeación Estratégica Administrativa. La información que se tenía hasta antes de la pandemia de covid-19 pronosticaba ingresos al alza en Basílica. En 2016 presentaron un incremento del 15.3% respecto al 2015 y en los que, según los datos, el 65 por ciento de los ingresos provenían de las colecturías y tiendas de objetos religiosos. Sin embargo, la pandemia llegó y ese jinete del apocalipsis afrontado por el rector Salvador Martínez Ávila, tuvo otro problema, las exigencias de Aguiar Retes.

Entregada la economía al hoy defenestrado Efraín Hernández, testigos indican que pronto los recursos no eran suficientes ni para comprar flores a la Virgen. Había un pozo sin fondo que llegaban al valle de las sombras que sólo el rector Efraín sabían a dónde iban a parar y en qué manos. Las carencias eran evidentes y el cabildo reaccionó para tener respuestas inmediatas.

El resultado fue la acción por procesos canónicos. El asunto cobra relevancia porque después de las investigaciones, se daría paso a una auditoría ordenada por la Conferencia del Episcopado Mexicano. Algunos aseguran que el proceso de investigación previa ha llegado a su fin y se habrían corroborado hechos manifestados por el cabildo hacia el rector como las deficiencias administrativas y económicas, pero se desconoce hasta dónde se reconocieron los señalamientos pronunciados por el cabildo: Extracción de documentos, posesión indebida de información reservada que compromete la seguridad de laicos y eclesiásticos que sirven en Basílica, contratos dados a personas de “dudosa” actuación tributaria y hacendaria,  nexos con grupos sospechosos, intimidación y hasta amenazas. La acción que activó el procedimiento indicó que había sospechas de que el exrector Efraín Hernández estaría padeciendo de una “notoria falta de juicio, de desorden psicológico y espiritual” y el canónigo, “aconsejado por terceras personas que integran estos grupos corruptos de poder y maldad”, tomó decisiones erróneas, apartando al Cabildo de Guadalupe del cumplimiento de las normas estatutarias y reglamentos. ¿La pena? Efraín Hernández sería removido del cargo, desconociéndose si debería reparar los daños. Hasta enero, ese quien subió como la espuma gracias a Aguiar, seguía ocupando una de las casas de Basílica como vivienda personal, pero tal situación podría aparejar que ya el exrector debería separarse de sus obligaciones al punto de privársele de todo privilegio.

Con las expectativas de una pronta sucesión en el arzobispado, esto no puede tornarse en un archivo de expediente muerto. Si la CEM ha tomado cartas en el asunto, esto debería apuntar a investigaciones más acuciosas y llegar a quienes estén arriba. El arzobispo Aguiar, paseándose en Madrid, vanagloriándose con el Papa León XIV, aparenta que todo va bien cuando la realidad habla de otras cosas

Ayuda a Infovaticana a seguir informando