En un gesto de solidaridad ante tensiones políticas y sociales en Venezuela, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha emitido un comunicado expresando su cercanía fraterna con la Iglesia y el pueblo venezolano. Este gesto se alinea con un mensaje similar del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), emitido días antes, destacando un llamado unificado a la paz, la justicia y el respeto a los derechos humanos.
El comunicado de la CEM, firmado por el obispo Ramón Castro Castro, presidente y Héctor M. Pérez Villareal, secretario general, coincide con la celebración de la Epifanía del Señor. En él, los obispos mexicanos hacen eco de las palabras del Papa León XIV, quien instó a priorizar el bien del pueblo venezolano sobre cualquier otra consideración. «Es urgente respetar la soberanía del país y observar las exigencias constitucionales, superar toda violencia, emprender caminos de justicia y paz, respetar los derechos humanos y civiles de todos, y trabajar juntos por un futuro de estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres», afirma el documento.
La CEM reitera su comunión con el CELAM, asegurando que «la Iglesia en Venezuela no está sola». Encomienda la situación a la intercesión de figuras veneradas como Nuestra Señora de Coromoto, san José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles, invocando oración y esperanza para superar «este tiempo de prueba» hacia la reconciliación.
Este pronunciamiento sigue al mensaje del CELAM, publicado el 4 de enero en su sitio web oficial. La presidencia del CELAM expresó cercanía a los obispos venezolanos, sacerdotes, consagrados y fieles laicos, recordando la Epifanía como una revelación de Dios como «luz para todas las naciones» que ilumina la incertidumbre. Acogiendo el Ángelus del Papa León XIV, enfatizaron superar la violencia, respetar la dignidad y promover el diálogo para la justicia y la paz. «No están solos», declararon, alentando esfuerzos por «tender puentes, sanar heridas y avanzar en la reconciliación, sin excluir a nadie». Subrayaron el rol de la Iglesia como «casa abierta» y voz de esperanza, inspirados en la Doctrina Social de la Iglesia, apelando al bien común donde se manifiesta la verdad, justicia y misericordia.
Ambos mensajes evitan detalles específicos sobre la crisis venezolana, pero surgen en un contexto de inestabilidad, posiblemente relacionado con disputas electorales o económicas que han generado protestas y migración masiva. Analistas eclesiásticos ven en estos comunicados un esfuerzo por mantener la neutralidad de la Iglesia, promoviendo el diálogo sin alinearse con facciones políticas. El Papa León XIV, mencionado en ambos, ha sido clave en mediaciones pasadas en la región, como en 2019 durante tensiones similares.
Esta solidaridad regional refleja la tradición de la Iglesia latinoamericana, forjada en eventos como la Conferencia de Puebla (1979), donde se enfatizó la opción preferencial por los pobres. En Venezuela, la Conferencia Episcopal local ha denunciado violaciones a derechos humanos, posicionándose como mediadora.
Con Venezuela enfrentando desafíos como hiperinflación y escasez, estos mensajes invitan a la comunidad internacional a priorizar el humanitarismo. La CEM y CELAM concluyen con optimismo y los obispos de México invocan la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela y de los santos, el doctor José Gregorio Hernández, y de la madre María del Monte Carmelo Rendiles, ambos canonizados el 19 de octubre de 2025, por el Papa Francisco, para que acompañen a la nación venezolana por las vías de la paz y de la reconciliación
El mensaje completo puede ser visto aquí
