En el capítulo 32 de su serie “Venga a Nosotros Tu Reino”, Ramón Castro Castro, presidente de la CEM, exhorta a laicos y familias a construir unidad desde la sociedad civil y recuerda que “el yo necesita del tú para formar un nosotros”
El obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, presentó este domingo su catequesis número 32 de la serie “Venga a Nosotros Tu Reino”, titulada “Tejedores de Comunidad”. En un mensaje claro y esperanzador, el prelado invitó a los católicos mexicanos a convertirse en constructores activos de tejido social en un país marcado por la división política, la violencia y la búsqueda de justicia.
El texto completo de la predicación, difundido a través del canal oficial de la diócesis y disponible en YouTube de la Conferencia del Episcopado Mexicano parte de una verdad antropológica fundamental: “El ser humano es social por naturaleza; solo en relación con los demás puede alcanzar una vida plenamente humana. El yo necesita del tú para construir un nosotros, donde florece el bien común”.
Castro Castro recordó que Jesús mismo eligió vivir en comunidad. “Se hizo carne, nació en una familia y creció en una pequeña aldea”, subrayó. Para el obispo, la familia sigue siendo “la célula primera de la sociedad y el inicio de toda comunidad viva”. A partir de ahí, las comunidades crecen cuando las familias se organizan y crean instituciones orientadas al bien común.
En México, esa riqueza se manifiesta en miles de asociaciones civiles que, día con día, defienden derechos humanos, buscan a personas desaparecidas, educan en zonas marginadas y acompañan a los más vulnerables. “La sociedad civil es el espacio privilegiado donde los laicos ejercen su vocación política como servicio”, afirmó el presidente de la CEM.
El prelado reconoció la “diversidad de carismas” como un don del Espíritu Santo, pero advirtió que solo produce fruto cuando se orienta al bien común y no a la fragmentación. “Nuestro país está polarizado. Necesitamos comunidades que unan, no que fragmenten; que dialoguen, no que se enfrenten”, insistió. Para Castro Castro, la política debe estar siempre “al servicio de las personas y no al revés”.
Con una frase evangélica contundente, recordó que “no podemos amar a Dios sin amar a nuestros hermanos”. La fe, añadió, “no nos saca del mundo, nos envía a transformarlo con esperanza”. Cada asociación, cada grupo, cada iniciativa comunitaria aporta “algo indispensable al cuerpo social”.
“Unidos, respetando diferencias, podemos construir el reino en nuestra patria”, concluyó el obispo, quien invocó la bendición de Cristo Rey: “Que Cristo Rey bendiga a todas las comunidades y asociaciones de México para que en la diversidad edifiquen la unidad que nuestro país tanto necesita”.
El mensaje llega en un momento especialmente sensible. México registra más de 120 mil desaparecidos, una polarización política creciente y un tejido social desgastado por la desconfianza. En este contexto, la catequesis de Ramón Castro Castro no es solo una reflexión teológica; es una propuesta concreta de acción para los laicos. Invita a pasar de la denuncia aislada a la construcción organizada, desde las parroquias, las asociaciones civiles y las familias.
La serie “Venga a Nosotros Tu Reino”, que el obispo de Cuernavaca ha venido desarrollando capítulo a capítulo, busca precisamente eso: aterrizar el Evangelio en la realidad nacional. El capítulo 32 “Tejedores de Comunidad” cierra un ciclo de reflexiones sobre la dimensión social de la fe y abre la puerta a un compromiso renovado de los católicos con la reconstrucción del país.
Castro Castro, con su doble responsabilidad como pastor diocesano y presidente de los obispos mexicanos, lanza un llamado que trasciende las fronteras de la diócesis de Cuernavaca. Dirigido a todos los fieles, especialmente a los laicos que día con día trabajan en el tejido social, el mensaje es claro: la unidad no es utopía; es tarea cotidiana que comienza en la familia, se fortalece en la comunidad y se proyecta en la nación.
Al finalizar la catequesis, el obispo reiteró la oración que da nombre a toda la serie: “Venga a nosotros tu Reino”. Una súplica que, en boca de los “tejedores de comunidad”, se convierte en acción concreta: dialogar, servir, unir y construir juntos el bien común.