El Congreso del Estado de Quintana Roo aprobó el 19 de marzo el decreto que declara el 4 de diciembre de cada año como Día Estatal de la Libertad Religiosa, un reconocimiento institucional al derecho humano fundamental consagrado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en la Constitución local. El obispo de la Diócesis de Cancún-Chetumal, Salvador González Morales, celebró la medida y exhortó a presbíteros, diáconos, consagrados y fieles laicos a recibir este “acontecimiento” con espíritu de gratitud y responsabilidad”, promoviendo una cultura de respeto, diálogo y caridad.
La iniciativa fue presentada el 23 de febrero de 2026 durante la Sesión Número 04 del Segundo Periodo Ordinario de la XVIII Legislatura. La propusieron conjuntamente los presidentes de 17 comisiones ordinarias. El asunto se turnó a la Comisión de Puntos Legislativos y Técnica Parlamentaria que emitió su dictamen el 9 de marzo de 2026.
En el documento de 13 páginas, la comisión destacó que la declaratoria tiene como base el artículo 24 de la Constitución federal y el artículo 20 de la Constitución de Quintana Roo, así como tres instrumentos internacionales: el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el artículo 12 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
El dictamen subraya que la libertad religiosa es “una de las manifestaciones esenciales de la libertad de pensamiento, de conciencia y de convicciones”, garantiza la dignidad humana y fortalece el Estado laico al permitir el ejercicio de las creencias “sin interferencias indebidas del poder público ni actos de discriminación”. El Pleno Legislativo aprobó el proyecto el 19 de marzo. El decreto consta de un artículo único que declara el 4 de diciembre como “Día de la Libertad Religiosa” y un transitorio que establece su entrada en vigor al día siguiente de su publicación en el Periódico Oficial del Estado.
Al día siguiente, el 20 de marzo, el obispo de Cancún-Chetumal, Salvador González Morales, dirigió un mensaje a la diócesis. Con “profundo gozo pastoral”, el obispo recordó que el decreto surgió de “un camino de diálogo respetuoso y corresponsable entre las asociaciones religiosas y las autoridades civiles”.
Citó la Declaración *Dignitatis Humanae* del Concilio Vaticano II: “La persona humana tiene derecho a la libertad religiosa” y “todos los hombres han de estar inmunes de coacción… de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella”.
Para los católicos, añadió, este reconocimiento no solo defiende la libertad, sino que invita a vivir “con mayor autenticidad nuestra vocación cristiana” y a dar “testimonio público del Evangelio”. Por ello, el prelado exhortó explícitamente: “Exhorto a toda la comunidad diocesana a acoger este acontecimiento con espíritu de gratitud y responsabilidad, promoviendo una cultura de respeto, diálogo y caridad”.
La declaratoria del 4 de diciembre busca fomentar la tolerancia, combatir la discriminación y reforzar los lazos sociales en un estado multicultural como Quintana Roo. Tanto el dictamen legislativo como la carta episcopal coinciden en que la libertad religiosa no es un privilegio, sino un pilar de la convivencia democrática y de la dignidad inherente a toda persona.