No buscó ser servido, sino servir”, Iglesia de Tijuana despide a su arzobispo, Francisco Moreno Barrón

No buscó ser servido, sino servir”, Iglesia de Tijuana despide a su arzobispo, Francisco Moreno Barrón

En una eucaristía cargada de silencio, dolor y esperanza, la Arquidiócesis de Tijuana celebró este jueves las exequias del arzobispo Francisco Moreno Barrón, fallecido tras una larga enfermedad. La misa, oficiada en la catedral de la ciudad, congregó a obispos, sacerdotes, religiosos, autoridades civiles y cientos de fieles que rindieron homenaje a un pastor descrito como «cercano, exigente y fiel a Cristo». La homilía pronunciada por el obispo Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), evocó la vida del difunto prelado como un «grano de trigo» que muere para dar fruto abundante.

La eucaristía, que comenzó con un ambiente de recogimiento, reflejó el impacto de Moreno Barrón en esta frontera marcada por migración, pobreza y desafíos sociales. Fallecido a los 71 años, tras 46 de sacerdocio y una trayectoria episcopal que incluyó cargos en Morelia, Tlaxcala y Tijuana, el arzobispo dejó una huella imborrable. Castro Castro, en su homilía, invitó a los presentes a tomar asiento y vestir «de silencio ante el misterio de la muerte, de esperanza ante el misterio de la vida eterna». Subrayó que la muerte de un obispo no extingue una institución, sino que consuma una entrega total: «Ha concluido su peregrinación terrena y se ha entrado a la paz del Señor».

Inspirado en el Evangelio de Juan –»Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo, pero si muere, da mucho fruto»–, el presidente de la CEM trazó un paralelismo entre la Pasión de Cristo y la vida de Moreno Barrón. «Esta lógica del amor que se entrega fue la de un pastor que dio la vida por su pueblo», afirmó. Detalló su ministerio: seis años como obispo auxiliar de Morelia, ocho en Tlaxcala, diez como arzobispo de Tijuana y un año y medio como administrador apostólico de Mexicali. «No buscó ser servido, sino servir; no vivió para sí, sino para su pueblo», enfatizó Castro, recordando cómo sembró unidad en la Iglesia, consuelo entre los pobres y esperanza en momentos difíciles de la patria y la frontera.

El prelado destacó la fecundidad de Moreno Barrón, que permanece en los sacerdotes formados, laicos alentados y comunidades fortalecidas. «Aceptó las horas oscuras, las fatigas, el dolor de su enfermedad y las incomprensiones con paz que brota de la confianza en Cristo», dijo. En Tijuana, una ciudad de cruces culturales y sufrimientos, el arzobispo se convirtió en «puente, abrazo y casa». Castro testificó personalmente su amor por el presbiterio: «Le exigió mucho, pero lo amó entrañablemente». Su episcopado fue un «caminar juntos» desde el servicio, no el poder, uniendo a consagrados, laicos, pobres y migrantes.

 

Incluso en su agonía, Moreno Barrón no dejó de pastorear. «Hasta los últimos días, con voz quebrantada, enviaba mensajes de aliento a sacerdotes, familias y jóvenes», relató Castro. Asumió su enfermedad como «parte del misterio de la cruz», convirtiéndose en un «cirineo» que invitaba a la esperanza. La homilía transformó el adiós en un «gracias» a Dios por un pastor «con olor a oveja», hombre de oración y fe profunda, devoto mariano que ponía todo bajo el manto de la Virgen.

La ceremonia, presidida por Castro Castro y concelebrada por numerosos obispos, incluyó lecturas bíblicas y cantos que evocaban la resurrección. Autoridades civiles, como representantes del gobierno de Baja California, acompañaron a la grey católica. Fieles de parroquias tijuanenses colmaron el atrio catedralicio, muchos con lágrimas, recordando gestos personales del arzobispo: visitas a sacerdotes cansados, acogida a migrantes y consuelo a familias heridas.

Castro cerró exhortando a la continuidad: «La muerte no interrumpe la comunión, la transforma». Llamó a sacerdotes a ser «sencillos y cercanos», al pueblo a orar por sus pastores, y a los obispos a mayor humildad. «La providencia enviará otro guía para consolidar el reino en Tijuana», profetizó. Bajo la intercesión de María, pidió descanso en paz para Moreno Barrón, cuya voz «seguirá resonando» hasta el encuentro eterno con el Buen Pastor. Descanse en paz.

La homilía completa puede ser vista aquí:

 

 

 

Ayuda a Infovaticana a seguir informando