La arquidiócesis de Tijuana y la Iglesia católica en México lamentaron el deceso del arzobispo Francisco Moreno Barrón quien entregó su alma al Creador este domingo 26 de octubre a los 71 años de edad, víctima de un cáncer de mesotelioma que lo aquejó por casi tres años. Su partida se produce apenas días después de una recaída en su salud reportada el fin de semana pasado, cuando su condición se agravó de manera irreversible.
Las campanas de las iglesias de Tijuana repicaron al unísono esta tarde para anunciar la muerte del pastor que, con su cercanía a los fieles, se convirtió en un símbolo de esperanza en una región marcada por la migración, la violencia y las desigualdades sociales. En un comunicado oficial, la arquidiócesis de Tijuana expresó con dolor la partida del arzobispo.
Francisco Moreno Barrón nació el 3 de octubre de 1954 en Salamanca, Guanajuato. Hijo de una familia modesta, desde joven mostró una vocación al sacerdocio. Ingresó al Seminario diocesano de Morelia en 1973, donde cursó estudios filosóficos y teológicos, culminando con su ordenación sacerdotal el 25 de marzo de 1980, a los 25 años de edad.
Su ministerio como sacerdote lo llevó a diversas parroquias en la arquidiócesis de Morelia. En 2002, el papa Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Morelia, cargo que desempeñó hasta 2008, cuando fue designado obispo de la diócesis de Tlaxcala, una de las más antiguas de América. En Tlaxcala, Moreno Barrón dejó una huella imborrable al impulsar con pasión la causa de beatificación y canonización de los Santos Niños Mártires de Tlaxcala: Cristóbal (13 años), Antonio (12 años) y Juan (8 años), tres indígenas tlaxcaltecas ejecutados en 1527 por su fe cristiana, considerados los protomártires de América.
Como promotor de esta causa, Moreno Barrón entregó personalmente al papa Francisco un cuadro con la imagen original de los niños durante una audiencia en el Vaticano en 2017. Su dedicación culminó en la aprobación papal de su canonización ese mismo año de 2017
En 2016, el papa Francisco lo nombró arzobispo de Tijuana, una sede desafiante por su proximidad con Estados Unidos y los flujos migratorios. Allí, Moreno Barrón mostró su estilo pastoral, humilde y accesible que lo convirtió en un obispo cercano y cuidadoso de la liturgia.
El diagnóstico de cáncer de mesotelioma llegó en 2022, un tumor agresivo ligado a exposiciones ambientales. A pesar de dos años y cinco meses de tratamientos intensivos, incluyendo quimioterapias, Moreno Barrón mantuvo su agenda pastoral hasta donde su salud lo permitió. El fin de semana pasado, una recaída repentina lo llevó a ingresar de urgencia, donde rodeado de sus colaboradores y en oración, transitó hacia la eternidad.
Dado el carácter reciente del fallecimiento, los detalles de las exequias fúnebres aún no han sido confirmados por la arquidiócesis de Tijuana, aunque se anticipa una misa exequial en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe.
La noticia ha provocado una ola de condolencias desde diversas diócesis mexicanas. La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) emitió un mensaje de «profundo pesar», extendiendo «nuestras más sinceras condolencias a la comunidad católica de Tijuana y a sus familiares», y orando por que «el Señor lo reciba en su gloria». La diócesis de Tlaxcala, donde sirvió como obispo, llamó a sus fieles a unirse en oración por su alma, recordando su legado en la canonización de los niños mártires. Otras sedes, como la arquidiócesis de Morelia han expresado solidaridad y cercanía a la arquidiócesis que apacentó.
La arquidiócesis invita a los fieles a estar al pendiente de las honras fúnebres conforme al programa que se vaya dando a conocer.
Descanse en paz.

