Dimensión episcopal por la Vida hace llamado urgente al cuidado integral de la persona

Dimensión episcopal por la Vida hace llamado urgente al cuidado integral de la persona

El obispo auxiliar de Guadalajara y responsable de la Dimensión Episcopal de Vida, Ramón Salazar Estrada, presentó el “Mensaje por la Vida 2026”, documento que renueva el compromiso de la Iglesia con la defensa de la dignidad humana “desde la concepción hasta la muerte natural”. Bajo el lema tomado de Gaudium et Spes –“Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte… Cristo resucitó; con su muerte destruyó la muerte y nos dio la vida”–, el prelado convoca a superar una visión meramente biológica de la salud y a abrazar un “cuidado integral” que abarque cuerpo, espíritu, familia y sociedad.

El texto, dirigido a fieles, autoridades y profesionales de la salud, parte de una premisa clara, la vida no es un bien negociable ni depende de la condición física, psicológica, social o económica de la persona. “La enseñanza de la Iglesia ha sostenido de manera constante esta verdad fundamental”, escribe Salazar Estrada, y recuerda el reciente mensaje del papa León XIV a la Pontificia Academia para la Vida, donde el Pontífice invitó a la humanidad a asumir “con responsabilidad el cuidado de la salud, la promoción de la calidad de vida y la protección de los más vulnerables desde una perspectiva integral”.

El obispo recorre las distintas etapas de la existencia para ilustrar cómo debe concretarse este cuidado. En la etapa prenatal, exige políticas públicas que apoyen a las madres, atención médica, acompañamiento psicológico y condiciones sociales dignas, además de la cercanía pastoral de la Iglesia. Durante la infancia y adolescencia, pide educación en valores, protección contra la violencia y sistemas de salud accesibles. En la juventud, destaca la atención a la salud mental en un contexto de estrés, incertidumbre económica y crisis sociales.

Al referirse a la enfermedad –temporal o crónica–, Salazar Estrada subraya que “la dignidad de la persona no disminuye con la pérdida de autonomía o productividad”. Rechaza tanto el abandono como la eutanasia y propone los cuidados paliativos como “expresión concreta de profesionalismo y caridad”. En la etapa de la vejez, recuerda las palabras del papa León XIV: “una sociedad se mide por la manera en que trata a sus miembros más frágiles”, y llama a fortalecer redes familiares y servicios pastorales que eviten el aislamiento.

El mensaje concluye afirmando que la responsabilidad es compartida. “En el ámbito personal y familiar, cada individuo está llamado a adoptar estilos de vida saludables”; en el eclesial, la comunidad debe ser “espacio de acogida y servicio” y en el social y estatal, se exige acceso equitativo a servicios médicos de calidad, investigación científica orientada al bien común y regulación ética de las prácticas biomédicas.

Ramón Salazar Estrada cierra el documento con una invitación esperanzadora: “Solo una cultura que coloque a la persona en el centro, reconociendo su valor inalienable desde la concepción hasta la muerte natural, podrá construir una sociedad verdaderamente justa y humana”.

Con este documento, la Iglesia reafirma su postura ante los desafíos bioéticos contemporáneos –eutanasia, aborto, aislamiento de ancianos y crisis de salud mental– y ofrece un marco ético que, según el obispo, no es opcional ni delegable, sino una exigencia moral que compromete a todos los actores de la sociedad.

El mensaje completo puede leerse aquí:

Mensaje por la Vida 2026

 

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