Arzobispo Garfias Merlos se convierte en emérito, cede báculo a coadjutor

Arzobispo Garfias Merlos se convierte en emérito, cede báculo a coadjutor

La catedral de Morelia fue escenario, el jueves 22 de enero de 2026, de una misa de acción de gracias por el ministerio episcopal del arzobispo emérito Carlos Garfias Merlos. La celebración, presidida por el propio Garfias  y concelebrada por el arzobispo José Armando Álvarez, congregó a fieles, clérigos y a los obispos eméritos, marcando el cierre de una etapa dedicada a la promoción de la paz y la reconciliación en una región marcada por desafíos sociales. En el momento de la homilía, el arzobispo emérito dio lectura a la  carta titulada «Comprometidos por la paz y la reconciliación«, un documento que resume su legado y llama a la unidad en tiempos de crisis.

Garfias Merlos saludó con afecto al «pueblo de Dios y personas de buena voluntad», enfatizando que su mensaje se dirige a todos aquellos comprometidos con la paz. Explicó el contexto de su renuncia, una norma establecida en el Código de Derecho Canónico que obliga a los obispos a presentar su dimisión al cumplir 75 años. «El pasado viernes 9 de enero de 2025 presenté mi renuncia al Santo Padre León XIV», detalló, agregando que la aceptación se publicó el lunes 19 de enero de 2025. Con esto, queda exento de responsabilidades pastorales en la arquidiócesis de Morelia, cediendo el báculo pastoral al entonces coadjutor, José Armando Álvarez Cano.

Expresó gratitud hacia Álvarez Cano y la Iglesia universal, ofreciendo su disponibilidad para colaborar como obispo emérito en la promoción de la paz, un tema que ha definido su trayectoria. «He desempeñado durante toda mi vida como promotor y artesano de la paz», afirmó, recordando su labor en diversas diócesis y como formador en el seminario de Morelia, así como su rol en movimientos espirituales. Esta oferta de colaboración resonó entre los asistentes, muchos de los cuales aplaudieron espontáneamente, reconociendo su incansable trabajo en un estado como Michoacán, donde la violencia y las desigualdades han sido constantes desafíos.

El núcleo de la carta se centró en la «construcción de la paz», un concepto que Garfias Merlos describió como un arte que se nutre en lo íntimo del ser humano y se extiende a todos los ámbitos de la sociedad. «La paz se forma, se revitaliza y se mantiene en lo más íntimo del ser humano», leyó con voz serena pero firme. Insistió en que construir paz implica compartir en el servicio diario, en la educación, los hogares, escuelas y espacios comunitarios. Destacó el diálogo como herramienta esencial para superar diferencias, fomentar el respeto por la vida y cuidar la «casa común», en referencia a la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco.

En un contexto global de crisis, el arzobispo emérito subrayó la urgencia del diálogo no solo para acordar, sino para construir desde las discrepancias, erradicar violencias y reconstruir la dignidad humana. «La crisis por la que atraviesa nuestro mundo es una muestra de la emergencia, la importancia y la necesidad de dialogar», enfatizó, llamando a ascender y reconstruir a la persona en su integridad. Esta reflexión cobró especial relevancia en Michoacán, un estado azotado por conflictos sociales y ambientales, donde Garfias Merlos ha sido una figura clave en iniciativas de reconciliación.

El documento pastoral también enumeró acciones concretas para la paz en el estado, reconociendo la «urgencia» de este tema en comunidades locales. Garfias Merlos mencionó su persistencia en acompañar a víctimas de violencia y promovió la continuidad de estructuras como el Consejo Michoacano para la Construcción de la Paz y la Reconciliación, comités municipales, mesas de diálogo y seguridad, la red Juntos por Michoacán, el Consejo Interreligioso, el Consejo Económico y Social de Michoacán. Estas organizaciones, junto con la sociedad civil, deben seguir generando «caminos, proyectos y programas» para cambios significativos en la Iglesia y la sociedad, promoviendo una «civilización del amor».

La carta invitó a los fieles a unirse en acción de gracias por sus 50 años de ministerio incluyendo su servicio en diócesis previas y en la arquidiócesis de Morelia. «Les pido que se unan a mi acción de gracias por los 50 años de vida y ministerio presbiteral», expresó, pidiendo oración y unidad en la Iglesia. Cerró invocando a María Santísima Nuestra Señora de la Salud, San Bernabé de Jesús Méndez Montoya y el Venerable Vasco de Quiroga, patronos de la paz y la comunión.

 

 

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