Arzobispo de Morelia da bienvenida a Reyes Magos, su presencia “nos trae paz”

Arzobispo de Morelia da bienvenida a Reyes Magos, su presencia “nos trae paz”

La ciudad de Morelia, Michoacán, se transformó en un escenario de magia y tradición la noche del lunes 5 de enero, con la realización de la tradicional Cabalgata de Reyes Magos 2026 que, por casi tres décadas, es organizada conjuntamente por la arquidiócesis de Morelia y el ayuntamiento municipal, el evento reunió a miles de familias que abarrotaron las calles del Centro Histórico para dar la bienvenida a Melchor, Gaspar y Baltazar. La presencia del presidente municipal, ingeniero Alfonso Martínez Alcázar, el arzobispo Carlos Garfias Merlos y el arzobispo coadjutor Armando Álvarez Cano, elevó el evento a un símbolo de unidad comunitaria y fe, atrayendo a más de 50,000 asistentes según estimaciones preliminares de las autoridades.

El desfile, que inició alrededor de las 18:00 horas, partió desde el Santuario del Niño de la Salud, ubicado en la avenida Acueducto, un sitio emblemático que marca el comienzo de la ruta hacia el corazón de la ciudad. Previo al arranque, se celebró una misa especial en el santuario, oficiada por representantes eclesiásticos, donde se enfatizó el mensaje de esperanza y generosidad propio de la Epifanía. Desde allí, la procesión avanzó con un despliegue de carrozas iluminadas, bandas musicales y grupos de danzantes folclóricos, representando escenas bíblicas del viaje de los Reyes Magos al portal de Belén. Los tres sabios, ataviados con túnicas resplandecientes y coronas doradas, montaban camellos mecánicos adornados con luces LED, lanzando dulces y juguetes pequeños a la multitud entusiasta.

El punto culminante del recorrido fue la avenida Francisco I. Madero, la arteria principal y turística de Morelia, conocida por su rica herencia colonial. Esta vía, flanqueada por edificios históricos de cantera rosa iluminados con faroles tenues, se convirtió en un pasillo mágico bajo el cielo estrellado. La avenida, que se extiende desde el Acueducto hasta la Plaza de Armas, mide aproximadamente 2 kilómetros en su tramo central y fue cerrada al tráfico vehicular para permitir la instalación de escenarios y pantallas gigantes. Familias enteras se alinearon en las aceras, ondeando banderas y globos, mientras niños con cartas en mano gritaban de emoción al ver pasar las carrozas.

En el cruce de Madero con Abasolo, se erigió el escenario principal, donde los Reyes Magos recibieron simbólicamente las llaves de la ciudad de manos del presidente municipal Alfonso Martínez Alcázar. «Gracias por apoyar la magia y la ilusión de todos nuestros niños», expresó Martínez Alcázar en un breve saludo, destacando la colaboración entre el gobierno local y la Iglesia para preservar esta tradición que fomenta valores familiares. La avenida Madero, con su arquitectura barroca y neoclásica –incluyendo palacios como el de Gobierno y comercios centenarios–, ofreció un telón de fondo perfecto. La iluminación especial, con guirnaldas de luces LED en forma de estrellas y belenes, creó una atmósfera mística, mientras bandas de viento interpretaban villancicos como «Los Reyes Magos» y «Noche de Paz». El paso de la cabalgata por este tramo duró cerca de una hora, con paradas intermitentes para que los reyes interactuaran con el público, recibiendo cartas de deseos que depositaban en buzones decorados.

Al llegar a la Plaza de Armas alrededor de las 19:45 horas, la cabalgata culminó frente a la imponente Catedral de Morelia. Allí, el arzobispo Carlos Garfias Merlos pronunció un emotivo discurso de bienvenida, fusionando elementos espirituales con llamados a la solidaridad. «Muy buenas noches, santos reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltazar. Gracias por visitar nuevamente estas tierras michoacanas», inició Garfias, saludando también al presidente municipal y al arzobispo coadjutor Armando Álvarez Cano. En su alocución, evocó la alegría del nacimiento de Jesús y la presencia de los reyes como embajadores de paz: «Su presencia nos trae la paz tan deseada por todos porque ustedes son embajadores de la paz y amor. Invitados por Dios para alegrar a todos los niños, especialmente a los más pobres, enfermos y desamparados». Pidió que trajeran «amor, unidad, dicha y felicidad en todos los hogares; paz, justicia y bienestar en nuestra sociedad», y que llevaran a Dios las súplicas de la comunidad.

 El evento continuó con la bendición del Niño Jesús, el reparto de rosca de Reyes gigante y un espectáculo de fuegos artificiales.  Esta cabalgata no solo celebra la Epifanía, sino que refuerza el tejido social de Morelia, una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En un año marcado por desafíos económicos, el evento recordó la importancia de la generosidad y la fe, dejando a los niños con sueños de regalos intercambiando sus cartas por regalos. Concluyó cerca de las 21:00 horas, dejando las calles de Madero resonando con ecos de alegría navideña extendida.

 

 

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