Otro día y ¡qué día!. No obliga a dejar en el tintero muchos temas interesantes. En la noticias citadas al final de nuestra presentación se encuentran algunas más de las presentadas, las dejamos para los más aguerridos. Es complicado moverse en medio de caos, estamos convencidos que esto no cambiará en breve y mejor aprender a vivir así, la vida es solo una y es la nuestra.
El primer cese cardenalicio en la Curia.
El Papa ha nombrado al cardenal Konrad Krajewski arzobispo metropolitano de Łódź (Polonia) su diócesis de origen, dejando sus cargos de limosnero y prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, nombrado en 2013. En su lugar, el Papa ha nombrado a Mons Luis Marín de San Martín, prelado agustino muy cercano al Papa, hasta ahora subsecretario de la Secretaría del Sínodo.
No es uno de los pesos pesados, nunca encajo en la vieja guardia, pero era, sin duda uno de los fidelisimos del Papa Francisco. Konrad Krajewski ha vivido personalmente tres pontificados, desde el de Juan Pablo II hasta el de Benedicto XVI, hasta el del difunto Papa Francisco. Mantuvo una relación particularmente estrecha con Juan Pablo II: durante años fue uno de sus maestros de ceremonias y permaneció a su lado incluso en los últimos momentos de su vida. En Roma, Krajewski también se hizo conocido por varios gestos muy concretos que atrajeron atención y controversia. Entre ellos, su intervención en el edificio ocupado de Spin Time sigue siendo emblemática. El cardenal intervino personalmente, reactivando el contador con un destornillador para restablecer la electricidad a los residentes del edificio.
La elección del Papa adquiere una trascendencia que va más allá de la simple sucesión, León XIV coloca a hombres de probada lealtad en puestos de especial importancia. Krajewski, quien llegó al Vaticano como un simple maestro de ceremonias en tiempos de san Juan Pablo II y ascendió gradualmente a la cima de la curia, abandona ahora la escena romana para regresar a la diócesis de la que partió.
La historia de Konrad Krajewski
Nacido en Łódź el 25 de noviembre de 1963, ingresó en el seminario diocesano de la ciudad en 1982 y se licenció en teología en la Universidad Católica Juan Pablo II de Lublin. Fue ordenado sacerdote el 11 de junio de 1988. En sus primeros años como párroco, ejerció como vicepárroco, primero en Rusiec y luego en Łódź, una trayectoria pastoral que precedió a sus estudios romanos y a su posterior servicio en la Curia. En Roma, se licenció en liturgia en el Pontificio Instituto Litúrgico de San Anselmo y posteriormente se doctoró en teología, con especialización en liturgia, en la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino. Durante esos mismos años, colaboró con la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice y fue capellán de la clínica de ortopedia y traumatología de la Universidad La Sapienza. Al regresar a su patria, ejerció como maestro de ceremonias del arzobispo de Łódź, profesor en los seminarios arquidiocesano y religioso, así como en la Academia de Varsovia, y prefecto del seminario diocesano. En 1998, regresó a Roma, donde trabajó en la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice; al año siguiente, el 12 de mayo de 1999, fue nombrado maestro de ceremonias papal, oficio que desempeñó junto a san Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.
El punto de inflexión llegó en 2013, cuando el papa Francisco lo eligió inmediatamente como Limosnero de Su Santidad y lo elevó al episcopado con la dignidad personal de arzobispo. En el consistorio del 28 de junio de 2018, Francisco lo creó cardenal y desde 2022, dirige el Dicasterio para el Servicio de la Caridad.
Donde antes existía una coordinación discreta y ordenada, ejercida por la Limosnería según una lógica institucional, El Papa Francisco ha puesto a la persona en primer plano, el rostro incluso por encima de la estructura, la persona incluso por encima de la función. Esto también personifica un rasgo típico de su pontificado: la insistencia en el gesto inmediato, «instagrameable», «digno de televisión», en el escenario concreto, en el poder simbólico de la imagen. Krajewski, con su postura, se prestaba perfectamente a este enfoque.El vínculo entre el Limosnero y el Papa, que debería haber permanecido claro e institucional, se ha centrado progresivamente en la persona de Krajewski, hasta el punto de casi superponer la imagen del cargo a la de su titular. Cuando el cargo se identifica demasiado con su titular, la función acaba reduciéndose y la personalización sustituye a la estructura.
Su llegada a Łódź lo coloca al frente de una importante sede metropolitana en el panorama eclesiástico polaco. La archidiócesis abarca la parte central del voivodato de Łódź; la sede arzobispal se encuentra en la ciudad homónima, donde se encuentra la Catedral de San Estanislao Kostka. El territorio incluye 219 parroquias distribuidas en 35 decanatos. Según datos de 2023, la archidiócesis contaba con 1.351.780 bautizados de un total de 1.433.180 habitantes, lo que equivale al 94,3 % de la población, con 753 sacerdotes, 16 diáconos permanentes, 257 religiosos y 431 religiosas. La Diócesis de Łódź fue erigida el 10 de diciembre de 1920 por Benedicto XV; en 1992, fue elevada a archidiócesis y en 2004 se convirtió en sede metropolitana. En las últimas décadas, ha sido dirigida, entre otros, por Marek Jędraszewski y luego por Grzegorz Ryś. La salida de Ryś marcó la vacante de la sede: el 26 de noviembre de 2025, León XIV lo nombró arzobispo de Cracovia, dejando a Łódź vacante.
Luis Marín de San Martín agradecido.
Los habrá mal pensados que piensan que está más agradecido por salir del avispero sinodal que pos los nuevos acomodos. Ha comunicado en las redes: «Tras cinco años trabajando como subsecretario en la Secretaría del Sínodo, llega el momento de emprender otros caminos en el servicio a la Iglesia, Pueblo y Familia de Dios, a la que amo con todo mi ser y a la que deseo servir en lo que me pida, en lo que necesite de mí, como un hijo con su Madre. Quiero expresar mi profundo agradecimiento al papa León XIV por su confianza. Reitero mi fidelidad al sucesor de Pedro y empeñaré todas mis fuerzas, lo que tengo y lo que soy, en esta nueva misión: con fidelidad, implicación y entusiasmo».
«Los años vividos como subsecretario del Sínodo han sido de enorme riqueza para mí. Destaco la vitalidad de la Iglesia, que ahuyenta las sombras del pesimismo y la resignación. He conocido a muchos “santos de la puerta de al lado” que, con sencillez, coraje y alegría, viven y testimonian su fe y siembran Evangelio. Recuerdo especialmente al cardenal Mario Grech y a mis compañeros de la Secretaría General del Sínodo. El Señor los bendiga abundantemente. Y mi agradecimiento al inolvidable papa Francisco, que me llamó a colaborar en este tiempo de renovación y esperanza. Con buena voluntad, he procurado fortalecer la comunión, desarrollar la corresponsabilidad diferenciada e impulsar la misión evangelizadora».
La fuga del cardenal Mathieu.
La guerra lo ha convertido, a su pesar, en el cardenal del momento. Dominique Mathieu es un franciscano conventual belga enviado a Teherán en 2021 por Bergoglio, tres años después lo nombró miembro del Sacro Colegio. El domingo, abandonó su atribulada archidiócesis y aterrizó en Roma con el personal de la embajada italiana en Irán. La salida de Mathieu de Teherán ha sido tema de debate durante días en los palacios sagrados. No todos aprueban esta decisión, que priva a la comunidad católica del único miembro del clero latino presente en el país y, por lo tanto, de una figura clave para una comunidad con una presencia histórica en el país y que cuenta con aproximadamente 22.000 católicos practicantes.
Mathieu explicó que partía «no sin pesar y dolor por nuestros hermanos y hermanas en Irán» y que lo hacía «en el contexto de la evacuación completa de la embajada italiana, sede de la archidiócesis». Le han recordado que juró «usque ad effusionem sanguinis» (hasta el derramamiento de sangre), y estos días se recuerdan los precedentes de aquellos obispos que optaron por permanecer bajo las bombas. Entre otros, citan el ejemplo del entonces nuncio en Irak, Fernando Filoni, quien durante la invasión de 2003 fue uno de los pocos diplomáticos que permaneció en Bagdad y desde allí transmitió los llamamientos de Juan Pablo II a Sadam Husein. Un caso más reciente fue el del nuncio Mario Zenari, quien no abandonó Damasco durante el conflicto sirio. Mathieu es el último obispo de rito latino en Irán y el único que vivió en primera persona estas semanas de guerra. Según el periodista británico Niwa Limbu, quien consultó a fuentes cercanas al cardenal, el apoyo del Papa a esta solución fue crucial para convencer a Mathieu.
Conversaciones de Irán con el Vaticano.
Desde los primeros ataques israelíes-estadounidenses, Irán ha mantenido conversaciones con el Vaticano. El primer ministro fue el embajador ante la Santa Sede, Mohammad Hossein Mokhtari y durante décadas, desde que Jomeini rechazó a quienes en su entorno sugirieron cortar todo diálogo con los «cruzados» romanos, la Santa Sede ha representado una vía de escape útil para Teherán del aislamiento internacional. No es casualidad que sea una de las misiones diplomáticas con mayor número de personal acreditado. El National Catholic Reporter volvió a buscar la carta pública que el ayatolá Seyed Mostafa Mohaghegh Damad, director del Centro para el Estudio de las Ciencias Islámicas envió al Papa. Se le considera una figura moderada y está convencido, entre otras cosas, de que la obligación de llevar el hiyab carece de justificación histórica o teológica.
Zuppi y Ucrania.
La tarde de ayer se celebró una Misa en la iglesia superior de la Basílica de San Francisco para implorar el don de la paz en Ucrania. La iniciativa fue organizada por la Embajada de Ucrania ante la Santa Sede como parte de la veneración de los restos mortales de San Francisco, cuatro años después del estallido de la guerra en el país y fue presidida por Zuppi. «Ayudados por nuestro hermano san Francisco no temamos reconocernos hermanos. Nunca olvidemos que toda guerra es fratricida. Aquí aprendemos el camino de la misericordia y la alegría: san Francisco sigue hablando, no porque ofrezca soluciones técnicas, sino porque su vida señala la auténtica fuente de la paz. Para todos nosotros, pedimos ayuda para construir una mesa de diálogo convincente, segura y que garantice una arquitectura de paz con derechos y deberes».
El Embajador Andrii Yurash participó en la celebración y se cerró la Misa. Entre los presentes se encontraban el obispo Grigori Komar, de la Iglesia greco-católica ucraniana, y los embajadores ante la Santa Sede de Ghana, Guatemala, Honduras, Italia, Eslovenia y Uruguay, junto con representantes de Paraguay, Haití y Bélgica. «Durante esta oración comprendemos profundamente la grandeza del momento que vivimos. Tener la oportunidad de hablar con Dios desde lo más profundo de nuestro corazón, acompañados por el apoyo espiritual de San Francisco, representa un don de inestimable valor. En este lugar, recibimos su testimonio inquebrantable de armonía y amor divino por toda la humanidad. Estos encuentros nos enseñan que una paz justa y auténtica no es una meta irrealizable. Con la bendición de San Francisco, símbolo eterno del amor entre los pueblos, nuestras intenciones pueden hacerse realidad. Hoy compartimos deseos nobles y sencillos: orar y soñar con la paz también nos llama a trabajar concretamente para lograrla».
El regalo de Jim Ford al Papa León XIV.
El Greco en Castelgandolfo.
Poner en diálogo dos pequeñas obras maestras del gran artista es el objetivo de la exposición «El Greco en el Espejo. Dos Pinturas Comparadas», que se presenta en el Palacio Papal de Castel Gandolfo. La exposición presenta una pintura inédita del genial maestro, nacido en 1541 en Candia (actual Heraclión), en la isla de Creta, y fallecido en Toledo, España, en 1614. El pequeño óleo sobre tabla (45 x 29 cm), pintado alrededor de 1590-1595, se conserva en la Sala de Embajadores del Palacio Apostólico Vaticano. El Redentor perteneció a la colección del intelectual y político católico español José Sánchez de Muniáin, quien lo donó a Pablo VI en 1967. El Redentor se exhibirá junto a una pequeña témpera sobre tabla (28 x 20 cm) que representa a San Francisco, cedida por la Fundación A. e M.A. Pagliara de la Universidad Sor Orsola Benincasa. Esta temprana obra maestra puede datarse alrededor de 1570, cuando el artista estaba documentado en Roma y ya había pasado por los talleres venecianos de Tiziano y Tintoretto.
Iglesias cedidas para mezquita.
El periódico de los obispos, el Avvenire, apoya la iniciativa en Staranzano, en la provincia de Gorizia, donde el párroco ha cedido el local parroquial a los musulmanes para la oración del viernes. La cosa viene de lejos y el expárroco explica por qué se negó: «Esto no es caridad, sino hipocresía: ese local es para anunciar a Cristo; hacemos caridad como es debido. Así, los musulmanes pueden considerar ese lugar como suyo». El Avvenire lo justifica con un artículo de un sacerdote de la diócesis de Gorizia, quien afirma hablar en nombre de todos los sacerdotes, justificando el uso de los espacios parroquiales por parte de la comunidad musulmana local. En Monfalcone comienza esta historia con la solicitud de la numerosa comunidad musulmana de un lugar de culto para celebrar el Ramadán. Los musulmanes no tienen lugar de culto porque el municipio lo cerró por irregularidades y se dirigieron a la cercana y más pequeña localidad de Staranzano, donde no fue el alcalde quien respondió a su llamada, sino la parroquia local, que puso a su disposición un edificio llamado «los establos rojos» donde se podían celebrar las oraciones del viernes.
Conferencia episcopal de Austria.
Para Josef Grünwidl , nombrado arzobispo de Viena y ordenado en enero, fue su primera sesión plenaria como miembro del colegio episcopal en su nuevo cargo. La reunión se inauguró el lunes 9 de marzo con una jornada de estudio dedicada a la situación de los cristianos perseguidos en todo el mundo . El presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Franz Lackner, O.FM, arzobispo de Salzburgo , habló del riesgo de que las guerras se extiendan hasta convertirse en una verdadera «conflagración generalizada «, anunciando también la postura de los obispos en materia política. En la primera jornada de trabajo, se abordó también un segundo capítulo : la sinodalidad. Los obispos hicieron balance de la continuación del proceso iniciado por el Papa Francisco, con el objetivo de establecer un estilo más participativo y compartido en las parroquias y diversas realidades eclesiales. En este contexto, resurgió el tema de la mujer en la Iglesia : el arzobispo vienés definió como «urgentemente necesario» el aumento de la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad , recordando la necesidad de una Iglesia más capaz de valorar los carismas y las habilidades de las mujeres. Grünwidl tuvo una de las intervenciones más críticas de toda la semana y apoyó la necesidad de una Iglesia abierta al cambio , capaz también de revisar los preceptos y normas eclesiásticas. El punto central de su homilía fue la relación entre el derecho canónico y la atención pastoral . Grünwidl reconoció que las normas y disposiciones son necesarias en la vida eclesial, pero reiteró que su propósito sigue siendo el bien de las almas , es decir, el verdadero encuentro de las personas con Dios y un crecimiento efectivo en la vida evangélica.
El arzobispo citó a las personas divorciadas y vueltas a casar, así como las relaciones que no corresponden al ideal previsto por la Ley matrimonial católica . Para estas situaciones, observó, no basta con referirse a las disposiciones y admitió que será necesario intervenir también en prácticas consolidadas y tradiciones de larga data. La frase más controvertida de su discurso fue aquella en la que expresó su convicción de que lo que viene del Espíritu Santo no puede ser detenido por el derecho canónico . La homilía concluyó con una referencia a San José , presentado como un hombre justo porque fue capaz de ir más allá de la aplicación mecánica de la ley para impartir justicia a la persona específica.
La homilía de Grünwidl adquirió las características de un manifiesto ideológico . Sus palabras son problemáticas tanto en el método como en el contenido: el arzobispo habla y luego inmediatamente baja el tono, presiona hasta el límite y luego retrocede, como si intentara forzar gradualmente un umbral con repetidos golpes. La dirección, sin embargo, parece clara: abrir el camino para que las mujeres ingresen al ministerio ordenado. La pregunta es solo una: ¿por qué la Santa Sede continúa nombrando obispos, especialmente en contextos como Alemania y Austria , que están claramente en desacuerdo con la doctrina de la Iglesia ? El riesgo de un cisma deja de ser una posibilidad remota y se concreta, y no solo afecta a Alemania, ahora también afecta a Austria .
La mafia lavanda también en Alemania.
Un artículo publicado por la revista alemana Cicero reveló que el nombramiento del padre Wolfgang Rothe para el consejo asesor de la conferencia episcopal alemana para víctimas de abuso sexual en diciembre de 2024. Su nombramiento causó controversia y algunos obispos se opusieron. El obispo Rudolf Voderholzer de Ratisbona calificó el nombramiento de «inaceptable». Incluso, se dice que el cardenal Reinhard Marx, pro-LGBT, también se opuso al nombramiento en noviembre de 2024. Los críticos han afirmado que el propio Rothe fue autor, no víctima, de abusos sexuales. En 2004, Rothe se vio envuelto en un gran escándalo al tener que dimitir como vicerrector tras la aparición de pornografía infantil y fotografías que mostraban actividad homosexual entre seminaristas y personal. Las fotos también mostraban a Rothe besando a un hombre.
El seminario fue finalmente clausurado por el investigador especial del Vaticano, el obispo Klaus Küng. Rothe y el rector Ulrich Küchl fueron acusados de permitir la actividad homosexual en el seminario. Küng declaró entonces que el seminario estaba frustrando su propósito al formar jóvenes completamente incapaces de servir a la Iglesia católica, citando la prohibición de la Iglesia de ordenar a hombres «con profundas tendencias homosexuales». Rothe ha negado las acusaciones, pero ha perdido todas las apelaciones en los tribunales austriacos y en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Hoy en día, Rothe, que es abiertamente homosexual , es uno de los promotores más agresivos de la agenda LGBT. Después de que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicara la declaración heterodoxa Fiducia Supplicans en diciembre de 2023, Rothe fue aclamado como “pionero de los derechos de las personas queer dentro de la Iglesia Católica” por el destacado periódico alemán Süddeutsche Zeitung.
Zarah aclara las objeciones de La Croix.
El periódico católico francés La Croix , de tendencia progresista, ha criticado en varias ocasiones el nuevo libro del cardenal Sarah, «2050» , escrito en diálogo con el escritor Nicolas Diat y publicado por Fayard. El tema de la obra es su cuestionamiento del futuro de la Iglesia y la civilización occidental, a la que debe sus características más vitales y decisivas. En una entrevista con el Journal du Dimanche, el cardenal responde a las objeciones planteadas y aclara el propósito del texto, pasando de la mera polémica a una tensión espiritual y teológica.
Lo que La Croix le acusa es de haber omitido la referencia al papa Francisco y de haber relegado cuestiones que, en su opinión, deberían permanecer centrales a preocupaciones secundarias . Pero es precisamente en el orden que deben tener estas cuestiones con respecto a lo que es la Iglesia que el cardenal —quien también ha concedido entrevistas a nuestra revista ( suscríbase aquí )— es claro y firme. De no ser así, la Iglesia se estaría traicionando a sí misma y a Cristo, su fundamento. «Usted afirma que “los principios fundamentales de la teología, los fundamentos de la fe, no deben desaparecer ante modas pasajeras u opiniones del momento”, y son precisamente estos principios fundamentales los que aborda en su libro. ¿Qué lugar deberían ocupar “el clima, la migración y la exclusión”, como pregunta La Croix: “No como cuestiones políticas, sino como lugares teológicos”?». La respuesta del cardenal muestra con precisión el orden de valores dentro del cual también deben encontrar cabida estas cuestiones:
«Si hablamos del clima sin hablar del Creador, si hablamos de migración sin hablar de la dignidad sobrenatural de la humanidad, si hablamos de exclusión sin hablar de pecado y redención, entonces transformamos a la Iglesia en una agencia moral. La Iglesia nunca es más útil al mundo que cuando está completamente dedicada a Dios». «El hombre moderno teme la verdad cuando esta lo obliga. Prefiere una moral fluida, sin límites, en la que la conciencia se convierte en la medida definitiva. Pero la conciencia no es un dios: debe ser moldeada por la verdad. La moral cristiana no es un catálogo de prohibiciones. Es la traducción concreta de un misterio: Dios creó al hombre; Dios lo redimió; Dios lo llama a la santidad. La complementariedad entre el hombre y la mujer no es una construcción cultural: está inscrita en la creación y elevada por el sacramento. El respeto a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, no es una opinión: es el reconocimiento de que la vida es un don. El celibato sacerdotal, en la Iglesia latina, no es una técnica de gestión: es un signo escatológico, una disponibilidad total, un amor indiviso. Quienes desean adaptar el Evangelio a las costumbres de la época confunden la misericordia con la renuncia. La misericordia eleva al pecador; no le cambia el nombre al pecado».
«Occidente ha sido herido por un tipo particular de orgullo : la creencia de que es tan maduro que ya no necesita a Dios. Ha reemplazado la herencia por la desconfianza, la tradición por la sospecha y la autoridad por el cuestionamiento constante. (…) En África, a pesar de las debilidades y dificultades, a menudo prevalece una conciencia más simple: somos herederos. Hemos recibido la fe como un tesoro. Un tesoro no se puede «modernizar»: se conserva, se transmite y se hace fructificar. La verdadera humildad consiste en aceptar que la verdad nos precede.»
Cordileone en Croacia con la bendición del Papa Francisco.
El Salvatore Cordileone, arzobispo de San Francisco, California, celebró la primera Misa Pontificia Tradicional de Croacia en más de medio siglo durante la conferencia “Cristo es Rey” el fin de semana pasado. La misa del 7 de marzo , celebrada en la iglesia de San Blas es la primera misa solemne pontificia celebrada en latín en el país centroeuropeo en más de 50 años. La celebración nos deja una curiosa imagen, ver a Cordileone celebrando bajo la sonrisa y bendición del Papa Francisco. Alguien tuvo la idea de representar a San Pedro con el rostro del difunto Papa, lo suponemos encantado de asistir desde la eternidad a tan piadosa celebración. Durante una conferencia previa a la misa, Cordileone: “La renovación de la civilización occidental comienza, por tanto, con la renovación de la Misa… La Misa es verdaderamente el corazón y el fundamento de esa civilización. Además, nos ofrece una oportunidad única en el tiempo en que vivimos”. “La gente puede argumentar: ‘Tú tienes tu verdad, yo tengo la mía’, pero cuando se trata de belleza, los argumentos se acaban. La belleza llega a la persona de forma intuitiva, pasando por alto los argumentos lógicos —o, más a menudo, los ilógicos— y así prepara el terreno del alma humana para la semilla de la verdad”. “La gente puede cerrar los ojos deliberadamente ante todo el bien que la Iglesia hace por el mundo, pero es difícil negar la belleza cuando está ante nosotros”.
El dedo amenazador del Papa Wojtyla
Cuánto se echa en falta tanta claridad, era el 4 de marzo de 1983, cuando el Papa Juan Pablo II llegó al aeropuerto de Managua para una visita pastoral. Fue recibido por Daniel Ortega —aún en el poder, un dictador sin escrúpulos—, aliado de todos los ministros del gobierno. Lo sucedido fue relatado años después por el propio Cardenal en una entrevista con el semanario Vita en 2004: «Tras los saludos formales, incluyendo los de la guardia de honor y la bandera, el Papa le preguntó al presidente Daniel Ortega si podía saludar también a los ministros. Naturalmente, le dijeron que sí, y entonces el Papa se acercó. Flanqueado por Daniel y el cardenal Casaroli, comenzó a estrecharles la mano. Cuando se acercó a mí, hice lo que —también por consejo del nuncio— tenía previsto: me quité la boina y me arrodillé para besarle el anillo. Pero no me dejó besarlo y, blandiendo el dedo como si fuera un palo, me dijo con reproche: «Tiene que regularizar su situación». Al no responder, repitió su brusca advertencia. Todo esto mientras nos grababan cámaras de todo el mundo. Tengo la impresión de que el Papa lo tenía todo planeado y que las cadenas de televisión habían sido alertadas. En realidad, la reprimenda fue injusta, porque ya había regularizado mi situación con la Iglesia. Los sacerdotes que ocupábamos cargos gubernamentales habíamos sido autorizados por los obispos, quienes hicieron pública su autorización, al menos hasta que el Vaticano nos prohibió ejercerlos. Lo cierto es que lo que más disgustó al Papa de la revolución nicaragüense fue que no persiguiera a la Iglesia». Aquella escena dio la vuelta al mundo. El año anterior a su muerte, el papa Francisco decidió revocar todas las sanciones canónicas que pesaban sobre él y terminamos viendo a un ¿arrepentido? en una cama de hospital, con la estola al cuello, celebrando la misa junto al nuncio apostólico en Managua.
A vueltas con el derecho internacional y el islam.
Todos invocan el «derecho internacional», pero pocos reconocen su fundamento objetivo: el orden natural, que no resulta atractivo ni para el islam ni para el pensamiento occidental dominante. Una cosmovisión no es tan buena como otra, ni siquiera en el ámbito de las relaciones entre Estados. Si pensamos en Ucrania, Venezuela, Gaza y ahora Irán, vemos que todos los protagonistas lo han violado. ¿Lo violaron para promover sus propios intereses o porque no se reconoce Generalmente, se ataca con la primera razón, ignorando la segunda. Existen cosmovisiones que no reconocen el derecho internacional, lo que revela un hecho interesante: no se adapta a todas las cosmovisiones, sino que requiere una reflexión adecuada.
Conviene recordar que las dos cosmovisiones que compiten actualmente en Irán, la «occidental» y la «islámica» en su versión chiita, son incapaces de establecer adecuadamente el derecho internacional. La razón es que ambas niegan la existencia del derecho, y el derecho internacional es imposible sin él. El ‘Derecho’ c0n mayúscula, hay que distinguirlo del derecho subjetivo establecido por las leyes positivas. El Derecho es el orden natural, la justicia que corresponde por naturaleza a este orden objetivo, finalista e inalterable. Es una ley no escrita, pero inscrita en el orden de la realidad que debe inspirar los sistemas jurídicos, incluidos los internacionales. Santo Tomás lo define como «el orden de la razón en las acciones humanas».
La religión islámica, que es directamente cultura y civilización, no reconoce ninguna articulación de niveles entre la razón y la fe, y no reconoce el derecho en el sentido antes mencionado. Esa Ley presupone un orden natural y racional dotado de autonomía propia respecto del de la fe religiosa. También considera que la legitimidad próxima de la autoridad política se basa en esto, como bien explicó Benedicto XVI ante el Parlamento Federal Alemán.(2011). Para el Islam, este plano de la razón natural al que pertenecen autónomamente la moral y la ley no existe, porque la única Ley posible está constituida por los decretos insondables de Alá, que son religiosos, jurídicos, civiles y penales al mismo tiempo. Recordemos el discurso de Benedicto XVI en Ratisbona . Aquí también, es la Ley la que establece la autoridad política, sin embargo no como autónoma de la religión, sino precisamente como ley religiosa.
La Ley, en el Islam, no concierne a la universalidad de los hombres , sino a la universalidad de la Ummah , la comunidad musulmana, que es superior tanto a la ley de los Estados como a cualquier forma de ley entre Estados, a saber, el derecho internacional. Ante la elección entre obedecer a la Ummah o al derecho internacional, un musulmán siempre obedecerá a la primera. Cualquier membresía de un país musulmán en una organización internacional ocurre con reserva mental.
El problema es que ahora descubrimos que incluso a la cultura occidental dominante actual le resulta difícil o imposible pensar en el Derecho, porque niega el concepto de «naturaleza». Al negar la posibilidad de comprender un orden natural que exprese una Ley universal y objetiva, la única opción que queda es asumir que la medida de la Ley es la utilidad, como creía Hobbes; o como mucho, «el conjunto de condiciones mediante las cuales la voluntad del hombre puede reconciliarse con la voluntad de los demás», como creía Kant: una especie de compromiso entre egoísmos que se aplica tanto a las relaciones entre ciudadanos como entre estados.
El positivismo es la gran corriente de la cultura occidental moderna que ha sustituido la Ley por los derechos. No es la única, pero sin duda es la predominante. Para ella, las normas de las relaciones internacionales se legitiman inherentemente por el simple hecho de ser decididas y establecidas por los Estados que las formulan y firman. Pero una legitimidad basada en la eficacia del consenso puede verse deslegitimada por un consenso nuevo y diferente que dé lugar a una eficacia nueva y distinta. E incluso la eficacia sin consenso se vuelve legítima.
Actualidad de la Imitación de Cristo.
Francesco Roat es el autor del libro Actualidad de la Imitación de Cristo, hay entrevista. Los estudiosos coinciden generalmente en que la Imitación de Cristo se compuso entre finales del siglo XIII y principios del XV, en un contexto europeo marcado por epidemias, hambrunas, guerras civiles y profundas tensiones religiosas. La obra se enmarca dentro del movimiento Devotio moderna , un movimiento espiritual que promueve una religiosidad cotidiana centrada en la disciplina, la humildad, la moderación y la contemplación.
La autoría del texto, tradicionalmente atribuida a Tomás de Kempis, es objeto de un intenso debate; de hecho, estudios recientes sugieren a Giovanni Gerseno, abad de Vercelli, como el autor más plausible. La difusión de la obra, en cualquier caso, fue enorme con cientos de manuscritos y traducciones.
El éxito actual puede provenir de una combinación de profundidad moral, simplicidad estilística y aplicabilidad práctica de las enseñanzas propuestas . Esta no es una obra teológica teórica ; ofrece herramientas concretas para gestionar las emociones, reflexionar sobre la propia conducta y cultivar las virtudes morales. Una de las características más inoportunas, al menos en apariencia, es el fuerte trasfondo ascético del texto. El énfasis en la renuncia, la autohumillación, la desconfianza hacia los bienes terrenales y la vigilancia interior puede parecer ajeno a una cultura contemporánea que valora la autorrealización en un sentido individualista y narcisista. Otro elemento de inoportunidad se refiere al léxico espiritual típico de la obra. Expresiones como «vanidad de las cosas terrenales» y «desprecio por el mundo» pueden malinterpretarse fácilmente hoy en día y considerarse una llamada al aislamiento social. En la Edad Media, sin embargo, tales expresiones tenían un significado espiritual preciso: indicaban desapego de las ilusiones y los apegos desordenados.
La Imitación de Cristo también puede ser leída por ateos, no religiosos y, dicho en términos políticamente correctos, por personas con creencias diferentes. Esto se debe a una razón fundamental: su núcleo más profundo no es exclusivamente religioso, sino antropológico y existencial. Es una obra de formación interior, construida como un diálogo del alma con lo que, según Meister Eckhart, es su fundamento : el espíritu; en busca de una autenticidad/ verdad que pueda interpretarse religiosamente, pero también secularmente, como una modalidad existencial óptima. La Imitación de Cristo sirve de puente entre la espiritualidad medieval y la búsqueda contemporánea de equilibrio y sabiduría.
«Dos veces llamados: Los mártires de Argelia«
Cuatro españoles y un santo.
Y no olvidamos lo santos de pasado. El 12 de marzo de 1622, fue un día memorable para la Iglesia española. Fue canonizada Santa Teresa de Jesús por el Papa Gregorio XV y junto con ella San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, San Felipe Neri y San Isidro Labrador. Santa Teresa había sido beatificada apenas 8 años antes por el Papa Paulo V. Es de llamar la atención lo significativo de esta canonización ya que se llevó a cabo a menos de 40 años de su tránsito al cielo. En la maliciosa Roma no se veía con buenos ojos la avalancha de santos hispanos, y de ahí la refinada crítica de que el Papa había canonizado a cuatro españoles y a un santo. Según la bula de la canonización, el Papa Gregorio XV decretaba: «Valiéndonos de la misma autoridad, todos los que verdaderamente penitentes y confesados visitaren devotamente los sepulcros de los dichos, cualesquiera año en los días de sus festividades, concedemos un año y cuarenta días de indulgencia, y a los que hicieren esto en las Octavas de sus fiestas, concedemos cuarenta días».
«El que no está conmigo está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama».
Buena lectura.