Fiesta del Bautismo del Señor y fin de una Navidad que ha sido, y continúa siendo, un tiempo muy revuelto, cargado de información impropia de estos tranquilos y gozosos días. Hoy no es una excepción, las aguas están muy revueltas, el malestar es creciente y todo apunta a que el Papa Francisco ya no es capaz de pararlo, las excomuniones y amenazas empiezan a ser orgullosos trofeos. Los castigos asustan cada vez menos y los ‘anti Francisco’ crecen como setas. Favorables, cada vez menos, esto se termina y hay que estar preparados para sobrevivir con lo que venga, se toman prudentes distancias y el universo episcopal se puebla de sonoros silencios, demasiado elocuentes.
No es fácil, intentar cambiar la Iglesia, incluso enérgicamente, pero evitando la división, la polarización y el cisma. Recuperar lo que el cardenal Carlo Maria Martini, otro de San Gallo, calificó de retraso de doscientos años, y hablaba de moral sexual, sin perder piezas, o al menos sin perder demasiadas. Este parece el desafío asumido por el Papa Francisco que hace que todo su pontificado, y mucho más en estos momentos, se mueva en la cuerda floja.
Lo que está sucediendo no está gustando nada al Papa Francisco y aprovechó la Epifanía para lanzar sus dardos, siempre en la misma dirección. Los Reyes Magos que siguieron la luz, un camino simbólico de fe que no puede reducirse a un rígido conjunto de prácticas religiosas o, peor aún, «a una vestimenta exterior» o a «ideologías eclesiásticas». El Papa Francisco parte de estas consideraciones en la fiesta de la Epifanía para dirigir un preocupado recordatorio a los obispos y cardenales, a los sacerdotes y a los fieles de todo el mundo sobre la necesidad de la unidad de la Iglesia, que nunca ha estado más sacudida internamente por turbulencias sin precedentes como en este periodo. Es el origen de lo que parece una especie de «guerra civil», una revuelta de muchos obispos decididos a no aplicar la Fiducia Supplicans.
«Al Dios que viene a visitarnos no lo encontramos quedándonos atrapados en alguna hermosa teoría religiosa, sino simplemente emprendiendo un camino, buscando los signos de su presencia en las realidades cotidianas y, sobre todo, encontrando y tocando la carne. de nuestros hermanos». Debemos «aprender a ver la realidad desde arriba». “Es lo que los cristianos necesitan en todas las fases de su existencia. (…) La necesitamos para abandonar las ideologías eclesiásticas, para encontrar el sentido de la santa madre Iglesia. Hábito eclesial, ideología eclesiástica no, vocación eclesial sí”. «Se trata de empezar de nuevo desde Dios con la valentía de no detenerse «ante las dificultades, la fuerza para superar los obstáculos, la alegría de vivir en comunión y armonía».
La paz no llega y el Papa Francisco , a través del teólogo argentino cardenal Víctor Fernández, prefecto del Dicasterio de la Fe, el amigo Tucho, volvió a abordar el tema con un nuevo documento explicativo, en el que subraya que no se trata de herejías: las bendiciones no rituales se pueden dar sin crear escándalo, deben ser muy breves, no más de 10-15 segundos y sobre todo deben insertarse en la vida de la Iglesia, sin excepciones, salvo algunos episcopados africanos donde las leyes civiles condenan y persiguen los actos homosexuales. Sólo en ese caso parece que los obispos pueden tomarse un respiro y no aplicar las disposiciones para no poner en peligro la vida de las personas, pero los demás deben obedecer. No hace falta decir que el nuevo documento firmado por el cardenal argentino ha provocado un nuevo endurecimiento, haciendo que las desavenencias sean aún más evidentes. En Francia, nueve obispos han rechazado rotundamente la noticia.
El ‘rapidito’ del amigo Tucho también irritó a los círculos progresistas, alimentando un caos que no se veía en la Iglesia desde hacía tiempo. No son sólo los africanos habituales los que se rebelan contra las bendiciones de las parejas irregulares, como tiende a hacer creer cierta vulgaridad mediática. Estamos llenos de «perplejidades» de obispos y cardenales poco conservadores, pero alejados del modelo pastoral del Papa Francisco. La irritación velada de los círculos progresistas ante la clarificación publicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe el jueves pasado, cuando la misma declaración había dicho, hace veinte días, que no habría más explicaciones al respecto. El problema de fondo es que el amigo Tucho no solo es el redactor único de la fiducia y de las explicaciones que nada explican, el tema tiene un calado mayor y muchos documentos de este papado tienen la misma pluma y se nota demasiado. Vivimos un crescendo en el que la pluma de va soltando y alcanzando sus cumbres más altas. Tanto es así que algunos hablan del ‘Papa oculto’, la mente y el brazo detrás de las explosivas exhortaciones y encíclicas del Papa Francisco. Esto puede influir, incluso ser decisivo, en el más que próximo cónclave.
El 4 de noviembre de 2023, el sitio web El Pilar anunció que se estaba considerando una reforma del cónclave. La noticia, difundida por Il Sismografo y Aldo Maria Valli, fue inmediatamente desmentida por la oficina de prensa vaticana y por el cardenal Gianfranco Ghirlanda, SJ, canonista del Papa Francisco. Pero ¿qué es exactamente? ¿Y cuáles serían los riesgos de tal reforma si se demostrara?. El mismo día 4 de noviembre, la siempre informada periodista Diane Montagna, de Remnant , afirmó también que Francisco está examinando actualmente, con el cardenal Ghirlanda, un documento para reformar el cónclave.»La idea sería garantizar que los cardenales electores, elegidos en su mayoría por el Papa Francisco, obtengan el setenta y cinco por ciento de los votos, mientras que el veinticinco por ciento restante se atribuiría a laicos y religiosos, designados por el Papa Francisco antes de que quede vacante la Sede Apostólica. El documento en cuestión excluiría de las congregaciones generales que preceden al inicio de la elección papal a todos los cardenales sin derecho a voto, es decir, a los que hayan cumplido ochenta años».
Viganò en Life Site News: «No es sorprendente que el autor de un documento que es en sí mismo herético intente defenderlo contra toda evidencia». «Me gustaría llamar la atención sobre otro elemento que no debe subestimarse en absoluto: la provocación deliberada por parte de Bergoglio y su hombre de confianza. Si Tucho realmente hubiera sido de buena fe, nunca, jamás, habría promulgado la Declaración Fiducia Supplicans , porque era ampliamente previsible que este golpe hubiera suscitado fortísimas protestas. Por cómo se ha desarrollado este escandaloso asunto -hasta el punto de no convocar la sesión plenaria del Dicasterio para discutir el contenido del documento- se comprende lo que ya he anunciado desde hace tiempo: que Bergoglio quiere provocar un cisma en la Iglesia y empujar a los Pastores y fieles a irse, o en todo caso a encontrarse en una situación de ostracismo voluntario o impuesto en la que su resistencia sea efectivamente anulada o ignorada».
«Este documento es un monumento a la hipocresía farisaica. En primer lugar, pretende ignorar que la distinción bizantina entre bendiciones litúrgicas y extralitúrgicas se contradice claramente con el valor que les atribuyen quienes las imparten y quienes las solicitan, así como, por supuesto, quienes las han considerado. Es apropiado comentar sobre el asunto ahora mismo. Un buen párroco sabe muy bien que para el fiel medio, simplemente bendecir una unión significa aprobarla». «Desde hace sesenta años, las excepciones a las normas ordinarias sirven de pretexto para introducir innovaciones que de otro modo serían inaceptables, desde la práctica de administrar la Comunión en manos de la institución de los «ministros de la Eucaristía» o monaguillas, hasta la introducción de lenguas vernáculas en sustitución del latín y sustitución del canto gregoriano por canciones profanas”.
En el otro lado del frente tenemos al director de Ediciones San Paolo, para el que las uniones homosexuales serían pecaminosas solo para los «tradicionalistas irrecuperables». El semoviente es Don Simone Bruno: «¡No hay nada que hacer! Lo nuevo asusta y activa mecanismos regresivos, pero debemos resistir y demostrar que las uniones entre separados y divorciados y entre personas del mismo sexo no son “pecaminosas”». La Biblia y el catecismo, entre otras cosas, parecen escritos por ‘tradicionalistas irrecuparables’, se ha abierto la temporada de la teología entre comillas. Si un término no encaja bien con lo que se dice, debilítelo con comillas.
«Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto».
Buena lectura.