La familia del Papa está en Palacio, vista pastoral a Ponte Mammolo, la protección de menores, el ‘torpe error’ de Ouellet, León XIV y CL,»¿Qué hay detrás de la renuncia del Papa?»,»la Biblia como Dios manda».

La familia del Papa está en Palacio, vista pastoral a Ponte Mammolo, la protección de menores, el ‘torpe error’ de Ouellet, León XIV y  CL,»¿Qué hay detrás de la renuncia del Papa?»,»la Biblia como Dios manda».

Vamos empezando semana y el Papa León XIV está en su Apartamento y es como si una respiración profunda después de trece años inundara los Sacros Palacios.  Estas decisiones, querámoslo o no, muy mediáticas, hacen que el pontificado del Papa Francisco se presente como un paréntesis. Es justo y necesario que el Papa León sea el que más habla del Papa Francisco, pero los hechos son los hechos y no parece que le guste mucho algunas de las elecciones del antecesor difunto, algo es algo.

El Papa León XIV en palacio.

El sábado por la tarde, León XIV regresó a vivir a la Tercera Logia del Palacio Apostólico que para ser un tema secundario esta haciendo correr ríos de tinta.  Tan pronto como fue elegido, Francisco anunció a los demás invitados en Casa Santa Marta que permanecería allí, disculpándose por su presencia algo incómoda. «No voy allí por razones psiquiátricas. Necesito vivir entre la gente», respondió unos meses después a una niña que le preguntó el motivo de esa decisión. Le siguió más de una década de increíble abandono hasta este sábado.  A última hora de la tarde del sábado, los guardias suizos y los gendarmes abandonaron el puesto que habían ocupado durante los últimos diez meses en el Palazzo del Sant’Uffizio: una señal de que el Papa se había trasladado al Palacio Apostólico. Dejó el apartamento del tercer piso «heredado»  del cardenal alemán Paul Josef Cordes. 

Se han necesitado meses y meses de trabajo, los mayores problemas fueron causados ​​por filtraciones en el lado noreste del Palacio, que habían dañado gravemente las paredes y el interior, como había ocurrido varias veces durante los años de Benedicto XVI.  Su secretario personal, monseñor Edgard Ivan Rimaycuna Inga, y su segundo secretario, don Marco Billeri, también se mudaron con él . Otras figuras centrales en la vida diaria del Papa siguen siendo los ayudantes de cámara: Piergiorgio Zanetti, confirmado, y el recién llegado, Anton Kappler, que trabaja a su lado. León también quería que un fiel colaborador de su época en el Dicasterio para los Obispos, el antiguo ujier Cristiano Raimondi, estuviera cerca de él en la Casa Pontificia.  El sentimiento predominante en el Vaticano es de alegría al saber que el sucesor de Pedro regresa al apartamento de la Tercera Logia, habitado por sus predecesores desde Pío X hasta Benedicto XVI. Y, sobre todo, al saber que la Misa se celebrará de nuevo en el Apartamento Papal después de trece años desacralizado. 

El Papa de visita pastoral en Ponte Mammolo.

Ayer León XIV pasó la tarde en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Ponte Mammolo, en las afueras orientales de Roma. Siguió la rutina pastoral que ha caracterizado todas sus visitas a las parroquias romanas en las últimas semanas: llegó alrededor de las 16:00 horas, se reunió con niños, jóvenes y familias; luego se reunió con los ancianos, los enfermos, los pobres y las personas sin hogar, a quienes la parroquia apoya; después, la misa a las 17:00 horas; y, finalmente, una reunión con el Consejo Pastoral y los sacerdotes, antes de regresar al Vaticano.

En su homilía durante la Santa Misa, León XIV amplió su mirada desde la periferia romana al mundo entero. A partir del cuarto domingo de Cuaresma, Domingo Laetare: «Dios no puede ser manipulado por la oscuridad». Luego desarrolló el Evangelio del hombre ciego de nacimiento, explicando que ver con los ojos de Dios significa, sobre todo, superar los prejuicios contra quienes sufren. Jesús, observó, no trata a los heridos como un problema que evitar, sino como una persona a la que amar. De ahí también su crítica a una religiosidad atrapada en el formalismo: ninguna observancia puede justificar la indiferencia, porque «no hay ningún «sábado» que pueda impedir un acto de amor».

También evocó la cercanía de la prisión de Rebibbia, recordándonos que incluso para quienes han cometido errores, el camino a la conversión permanece abierto. El punto central, una vez más, fue este: necesitamos personas capaces de acompañar, de «tender una mano», de hacer visible el amor de Dios en un barrio difícil.  Su comentario final: «¡Ojalá no pasen otros 40 años hasta la próxima visita!».

Audiencia a la Comisión Pontificia de Protección de Menores.

Muy recomendable la lectura del breve discurso del Papa León a la LA COMISIÓN PONTIFICIA, PROTECCIÓN DE MENORES reunidos  para su Asamblea Plenaria.  «Agradezco (…) su servicio a la Iglesia protegiendo a los niños, adolescentes y personas en situaciones de vulnerabilidad. Es un servicio exigente, a veces silencioso y a menudo oneroso, pero esencial para la vida de la Iglesia y para la construcción de una auténtica cultura del cuidado».  «La prevención nunca es solamente un conjunto de protocolos o procedimientos. Se trata de ayudar a formar, en toda la Iglesia, una cultura del cuidado, en la que la protección de los menores y las personas en situaciones de vulnerabilidad no se considere una obligación impuesta desde fuera, sino una expresión natural de la fe. Por lo tanto, exige un proceso de conversión en el que los sufrimientos de los demás sean escuchados y nos muevan a actuar. En este sentido, las experiencias de las víctimas y de los sobrevivientes son puntos de referencia esenciales. Aunque ciertamente son dolorosas y difíciles de escuchar, estas experiencias sacan poderosamente a la luz la verdad y nos enseñan humildad mientras nos esforzamos por ayudar a las víctimas y a los sobrevivientes. Al mismo tiempo, es precisamente mediante el reconocimiento del dolor que se ha causado como se abre un camino creíble de esperanza y renovación».

«El Informe Anual de la Comisión es una herramienta de gran importancia. Este representa un ejercicio de verdad y responsabilidad, así como de esperanza y de prudencia, que deben ir de la mano por el bien de la Iglesia. La esperanza nos impide caer en el desánimo; la prudencia nos preserva de la improvisación y de la superficialidad a la hora de abordar la prevención del abuso».  «Apoyar a las iglesias locales, especialmente allí donde faltan recursos o experiencia, significa dar una expresión concreta a la solidaridad eclesial. Espero recibir información adicional en su tercer Informe Anual sobre los alentadores progresos ya realizados, así como sobre las áreas en las que aún se requiere un mayor desarrollo».  Los habrá maliciosos que no hacen más que pesar en que el caso de abusos en Chiclayo, que afecta personal y directamente al Papa León sigue sin resolver.  Ya sabemos que «una cosa es predicar, y otra dar trigo», resulta más fácil dar consejos que practicar lo que se aconseja; o algo más local: «El escudero de Guadalajara, de lo que promete a la noche no hay nada a la mañana. Los de Peñaranda, lo que dicen a la noche no lo cumplen a la mañana».

El ‘torpe error’ del cardenal Ouellet.

Y eso que no es lo peor que anida en la curia romana.  Ouellet, de 81 años, ex prefecto del Dicasterio para los Obispos del Vaticano y considerado en 2013 como un posible papable, se encuentra actualmente inmerso en un proceso civil ante el Tribunal Superior de Quebec en Montreal, en una demanda contra Paméla Groleau. Desde el inicio del juicio, el cardenal ha afirmado que las acusaciones formuladas por Groleau en 2022 han dañado gravemente su honor y reputación. Solicita una indemnización de 100 000 dólares canadienses. El proceso no constituye un juicio penal y nunca se han presentado cargos penales contra el prelado canadiense. En cambio, se le ha solicitado al tribunal que determine si Groleau lo difamó al incluirlo en una demanda colectiva por presunta mala conducta dentro de la Arquidiócesis de Quebec.

Groleau alega que el cardenal Ouellet la tocó sin su consentimiento en tres ocasiones entre 2008 y 2010, mientras ella trabajaba o se formaba como agente pastoral laica. Durante su testimonio en el juicio, declaró que en un incidente ocurrido en 2010, el cardenal le pasó la mano por la espalda hasta la parte superior de los glúteos. Durante el contrainterrogatorio, indicó que este último incidente fue el único que ella consideró que constituía una agresión sexual. El cardenal Ouellet ha negado rotundamente todas las acusaciones. El centro de los titulares es que el cardenal reconoce el ‘torpe error’ de haber introducido 50 dólares en la delantera de la señora, en fin, en que pensaría.  Dos mujeres más han comparecido como testigos del equipo legal de Groleau, ofreciendo testimonios sobre lo que describen como un comportamiento inapropiado del cardenal en décadas anteriores. Recomendamos al su eminencia leer al inmortal Quijote:  “Paréceme Sancho que tienes mucho miedo”.  Lo siento “en que ahora más que nunca hueles, y no a ámbar”.  Y la sabia respuesta: “Peor es meneallo, amigo Sancho”

La Fraternidad Sacerdotal de San Carlos Borromeo. 

Se encuentra hoy en el centro de un creciente número de testimonios que denuncian abuso de conciencia, procesos de formación distorsionados, control sobre los individuos y una gestión de la vida interna que, según varios sacerdotes que aún pertenecen a la organización o la han abandonado, ha causado profundas heridas.  Este es un clima que actualmente está muy extendido dentro de Comunión y Liberación. Resulta sorprendente, pues, que ante esta acumulación de relatos, este éxodo de sacerdotes y estos informes insistentes, nunca se haya encargado una visita apostólica a la Fraternidad de San Carlos . En otros casos, la Santa Sede ha considerado necesario verificar, escuchar, investigar y enviar visitantes. Sin embargo, en este caso, a pesar de la creciente gravedad de la situación, no parece haberse establecido ningún medio de investigación adecuado.  León XIV se reunirá con los superiores  de la Fraternidad de San Carlos. Es una cita que, a la luz de lo que está surgiendo dentro del movimiento CL, no puede pasar desapercibida.

«¿Qué hay detrás de la renuncia del Papa?».

Lo tomamos de un interesante artículo de Panorama entendemos que puede resultar un tema espeso para los alejados de complicado tema de las finanzas Vaticanas. Para comprenderlo, debemos empezar desde el principio. El pasado 29 de septiembre, León XIV emitió el motu proprio Coniuncta cura, «excomulgando» el monopolio financiero del IOR, impuesto por el Papa Francisco. Mediante una recomendación apostólica, el Papa León XIV revocó la autoridad exclusiva de inversión del Banco del Vaticano. Dos semanas después envió al cardenal Giuseppe Petrocchi, miembro del Consejo para la Economía y del Dicasterio para el Clero,  al Instituto financiero  como su «supervisor», en calidad de nuevo presidente de la Comisión Cardenalicia del Banco Vaticano. ¿Qué propósito persiguen estas  acciones y qué presagian? sin duda, hacer más «democrático» el proceso de toma de decisiones de inversión del Vaticano y controlar las decisiones del banco. El banco  a lo largo de las décadas —desde el caso Marcinkus-Roberto Calvi— se ha convertido en el legendario depósito de los secretos más inconfesables de la Santa Sede.

El tema de actualidad es que el El IOR está siendo examinado nuevamente porque es uno de los puntos clave de los Archivos Epstein: quizás el capítulo más emblemático de la horrible saga del financiero pedófilo. León XIV sabía lo importante que es la reputación en economía, y por eso aseguró la gestión de los fondos mediante la «colegialidad», centrándose en la máxima transparencia al dividir las inversiones y las responsabilidades. De los 3,5 millones de «documentos» vinculados a «El diablo viste de Jeffrey», una parte significativa está dedicada al Vaticano y describe diversas áreas de interés para la Santa Sede, dependiendo de si quien los maneja es Epstein, quien financió a los demócratas y mantuvo estrechos vínculos con Bill y Hillary Clinton, quien aprovechó cada oportunidad para enriquecerse, o finalmente, Epstein, quien utilizó a Steve Bannon.

La obsesión de Jeffrey Epstein por el control de la Iglesia Resulta sorprendente que, mientras Bannon le enviaba un correo en junio de 2019 —pocos días antes de su arresto— con la orden imperativa de «derrocar a Francisco», Epstein se comunicaba con Joichi Ito, director del MIT Media Lab, fundado por Nicholas Negroponte, el gurú del futuro de la tecnología, a quien los demócratas consideran uno de sus principales patrocinadores financieros. El financiero pedófilo quería que el japonés, un experto en apuestas de Wall Street, le contara todo sobre las cumbres que los directivos de las grandes tecnológicas estadounidenses, «amigos» de Epstein, celebraban en el Vaticano con la bendición e interés del Papa Francisco  y la muy activa organización del dominico Eric Salobir.

Es un juego de doble filo que Jeffrey lleva jugando con la Iglesia desde hace al menos treinta años. Quienes se esfuerzan por presentarlo como un defensor de la derecha global recuerdan que Epstein, junto con su socia y cómplice Ghislaine Maxwell, recibió la bendición de Karol Wojtyla y mantuvo la foto ondeando en el cielo de su búnker de Nueva York. Pero pocos examinan a fondo los Archivos Epstein, que revelan su obsesión con la Iglesia. Esto se traduce en un deseo de atacar a la Iglesia Ortodoxa Rusa y utilizarla para sus propios fines, involucrando a círculos dentro de la administración Obama.

Y llegamos a la renuncia de Ratzinger y el cambio en la dirección del IOR. El correo electrónico más polémico es el 21 de febrero de 2013, en respuesta a su pregunta: «¿Qué hay detrás de la renuncia del Papa?». De hecho, apenas dos semanas antes, Ratzinger había pronunciado las históricas palabras: «perveni vires meas in gravescente aetate non iam aptas esse ad munus Petrinum» (He venido con la convicción de que mi fuerza, debido a mi avanzada edad, ya no es adecuada para el ministerio petrino), y Epstein quería saber más. Recibió una respuesta que le abrió un mundo de posibilidades. «El cambio más importante en el Vaticano quizás no sea la repentina renuncia del Papa Benedicto XVI, sino el cambio en la dirección del Instituto para las Obras de Religión». Añadió que, dado que el Banco Vaticano es una expresión de un Estado soberano y está fuera de la jurisdicción italiana, no está sujeto a las normas europeas de transparencia, lo que permite a quienes trabajan allí «transferir dinero con total anonimato y sin ningún tipo de supervisión».

Esto fue música para los oídos de Jeffrey, quien prestó poca atención al correo electrónico posterior que explicaba por qué Ettore Gotti Tedeschi estaba siendo destituido de la presidencia del Instituto. Epstein comprendió que el Banco Vaticano estaba en problemas y que había posibilidades de hacer negocios. Pero no actúa solo; está recurriendo al principal economista del Partido Demócrata: Larry Summers. Fue Secretario del Tesoro con Bill Clinton, asesor económico de Barack Obama, el hombre capaz de cualquier cosa en Harvard, y renunció el 26 de febrero tras la publicación del infame informe.

El 22 de febrero de 2013, Epstein reenvió a Summers el correo electrónico que había recibido. El correo electrónico también resume el «caso» del despido de Gotti Tedeschi, que se produjo debido a una de las muchas intrigas vaticanas de las que el banquero salió perjudicado.  Tras el ataque del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, Estados Unidos obtuvo la autorización para excluir al IOR del sistema Swift (el sistema bancario a través del cual se procesan todos los pagos; la exclusión de Swift fue la primera sanción contra la Rusia de Vladimir Putin tras la invasión de Ucrania). Y harían lo mismo con el IOR: justo antes de la renuncia de Benedicto XVI e inmediatamente después del caso Gotti Tedeschi, la institución vaticana fue formalmente desconectada del sistema Swift.

Era el 1 de enero de 2013. Fue precisamente en ese momento cuando JP Morgan, el importante banco estadounidense que siempre había financiado a Epstein, retiró las cuentas del financiero pedófilo. Las transfirió a Deutsche Bank (las cuentas permanecieron activas hasta pocos días antes de que Epstein fuera hallado muerto en una prisión de Nueva York el 10 de agosto de 2019), que es el banco que gestiona los pagos de la Santa Sede. Y como por arte de magia, el 12 de febrero de 2013, el Vaticano, que había cedido la gestión de cajeros automáticos y tarjetas de crédito a la empresa suiza Aduno, fue readmitido en la red Swift.

¿Qué ocurrió en esas seis semanas? Una cosa es segura: la administración Obama recibió decenas de correos electrónicos anunciando un cambio radical en Roma. Poco después, el 13 de marzo de 2013,  Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa. Y es muy probable que Epstein intentara infiltrarse en el IOR y sacar provecho de la información que había recopilado sobre la institución vaticana invirtiendo, a través de Deutsche Bank, en valores favorecidos por el banco del Papa. A partir de ahí, comienza otra historia sobre las atenciones que prodigó a la Santa Sede. Al revisar los archivos de Epstein, se aprecia su interés en el escándalo de pedofilia que sacudía a la Iglesia estadounidense, llegando incluso a involucrar al Papa  Francisco, acusado de tolerar los abusos del cardenal Theodore McCarrick, quien posteriormente sería destituido por el Papa.

A partir de ese momento, Epstein comenzó a donar grandes sumas a instituciones católicas y buscó acceder a la jerarquía de la Santa Sede y a las inversiones del IOR. Steve Bannon transformaría el Vaticano en la tierra prometida de Epstein mediante una estrategia de sobornos y chantaje. Podría decirse que era su modus operandi. La prueba es que en 2018, el cardenal estadounidense Raymond Burke, inicialmente atraído por Bannon, rompió toda relación con él. León XIV conocía muy bien esta historia. León XIV  no se fía de IOR, el Banco del Vaticano y por eso ya no es el único que maneja las finanzas.

«La Biblia como Dios manda». 

Y vamos terminando con un interesante artículo de Viganò  en el que recomienda el ensayo  «La Biblia como Dios manda». ¿Traducidas o traicionadas las Sagradas Escrituras?  El autor ha emprendido una investigación rigurosa y valiente, exponiendo las distorsiones introducidas en las traducciones oficiales de la Sagrada Escritura aprobadas por la Conferencia Episcopal Italiana, en particular las de 1974 y 2008. Estas versiones, influenciadas por un concepto distorsionado de ecumenismo y una teología de base protestante que silencia o adultera la Verdad Católica, constituyen evidencia de un plan deliberado para oscurecer la divinidad de Cristo, minimizar el pecado original, despersonalizar al diablo y reducir el papel salvífico de la Santísima Virgen María.

En primer lugar, niega la revelación divina transmitida a través de la Sagrada Escritura y la Tradición, sustituyéndola por una fe derivada de la experiencia subjetiva e interior, lo cual socava la autoridad objetiva del Magisterio eclesiástico. En segundo lugar, trata los dogmas como interpretaciones humanas que cambian con el tiempo, en lugar de como verdades inmutables que descienden de Dios, contradiciendo la enseñanza de la Iglesia sobre la inspiración divina y la infalibilidad de la Biblia. Finalmente, incorpora elementos de agnosticismo, relativismo e inmanentismo, que reducen lo sobrenatural a fenómenos históricos o psicológicos, configurándose como una «síntesis de todas las herejías» según la condena expresada por san Pío X en la encíclica  Pascendi Dominici Gregis  (1907) y en el decreto  Lamentabili  (1907).
Vladimir Soloviev, en su obra  El relato del Anticristo,  presenta al hombre de la perdición como un experto exegeta, un erudito que utiliza la interpretación de la Sagrada Escritura de manera deliberadamente ambivalente para promover sus ideas engañosas. Los rasgos distintivos del Anticristo son el cisma, la herejía y la negación de la Encarnación, y con ella, la negación de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, el Cuerpo Místico de Jesucristo. Al negar al Verbo Encarnado, niega también su obra redentora, en un intento infernal de usurpar ese señorío que Nuestro Señor restaurará al final de los tiempos con su triunfo total sobre Satanás.

No podemos ignorar que las manipulaciones de textos bíblicos en la traducciones actuales  no son accidentales. Forman parte de un plan más amplio, orquestado por esa iglesia profunda que, en alianza con los poderes seculares del Estado profundo y, en general, con el pensamiento relativista, busca transformar la fe en un humanismo vago, desprovisto de su fuerza sobrenatural y, sobre todo, centrado en que el hombre se autoproclame dios en oposición al Dios encarnado. Las traducciones modernas, con su lenguaje horizontal e «inclusivo», manipulan el texto sagrado para adaptarlo a las sensibilidades contemporáneas, eliminando versículos inconvenientes y alterando significados teológicos fundamentales. Esta obra, basada en evidencias textuales y comparaciones con los textos originales hebreos y griegos, así como con versiones tradicionales como la Vulgata de San Jerónimo, ofrece a los fieles una herramienta esencial para discernir la verdad de su falsificación.

«Si no veis signos y prodigios, no creéis».

Buena lectura.

 

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