Enfilamos la semana que nos lleva a la Navidad y vemos como van apareciendo artículos que intentan profundizar en la situación que estamos viviendo, tanto en todo lo relacionado con la epidemia y sus consecuencias, como con el caos y confusión crónicos que están invadiendo la Iglesia Católica en los tiempos del Papa Francisco. Siempre es un consuelo y una gran alegría sentir en estos tiempos de invierno el calor de la cercanía y la amistad de tantos y tantos, los que lo dicen y los que no lo dicen, que están del ‘lado correcto’. Gracias Paco Pepe y siempre «en comunión de afectos y esperanzas».
Cuando dos historias no relacionadas suceden al mismo tiempo podemos pensar que una no puede entenderse una sin la otra. Esto es lo que ha sucedido en los últimos días con respecto a la situación bastante sombría de las finanzas del Vaticano. El martes, el renovado Consejo de Económica del Vaticano celebró una reunión centrada en la catástrofe prevista para 2020 y en la inminente crisis del sistema de pensiones. Pocos días después se anuncia una nueva asociación denominada «Concilio para el capitalismo inclusivo con el Vaticano», en la que líderes empresariales se unieron al Papa Francisco para reformar el orden económico mundial. La pandemia de coronavirus ha golpeado duramente al Vaticano, gran parte de sus ingresos anuales se basan en el turismo y, por ahora, ha desaparecido. En estos momentos es impensable pedir ayuda a las diócesis y otras organizaciones católicas de todo el mundo, las propias diócesis lo están pasando mal y no pueden tirar de sus parroquias con las colectas mediadas. El escándalo perpetuo que afecta a los dineros del Vaticano no ayuda nada tocar los bolsillos.
El hecho es que el Vaticano tendrá que asignar una parte cada vez mayor de unos recursos cada vez menores para pagar sus pensiones durante las próximas décadas, por eso Pell afirma que el Vaticano «poco a poco va a la quiebra ”. Los responsables de los organismos económicos del Vaticano no parece que estén especialmente preocupados, fruto, sin duda, de su inexperiencia e incompetencia, Galantino, asesorado por Zanchetta, sigue predicando que «todo está bien”. Que pinta el Vaticano en el Capitalismo Inclusivo, una asociación de los mayores capitalistas y empresarios del mundo: CEO de Bank of America, British Petroleum, Estée Lauder, Mastercard y Visa, Johnson y Johnson, Allianz, Dupont, TIAA, Merck and Co., Ernst y Young, Saudi Aramco, etc. El grupo nació de la mano de Lynn Forester de Rothschild que ahora se nos presenta como defensora de los pobres y desheredados del mundo. Estas amistades hacen pensar en que si llega el momento, puede estar cercano, de pasar el cestillo hay que pensar en quien puede aportar algo sustancioso, las vías domésticas están agotadas y cabreadas. Las «crisis» financieras del Vaticano pueden ser menores si tenemos al lado amigos con mucho dinero que no aparecen en los balances, pero todos saben que están cerca.
Otro tema tratado con gran extensión hoy es el delicado acuerdo entre el Partido Comunista Chino y el Vaticano. Tenemos el contenido de carta de Arthur Tane a Parolin: «Francisco se hace escuchar sobre el cambio climático y condenar el capitalismo económico, pero su silencio sobre la violación de los derechos humanos por parte de China, incluida la libertad religiosa, es ensordecedor». «Con gran dolor y vergüenza para los cristianos de todo el mundo, el acuerdo entre el Partido Comunista de China y el Vaticano coloca a la Iglesia, y especialmente al Papa Francisco, que es el principal responsable de ella, en el lado equivocado de la historia. Refuerza la percepción generalizada de que este primer Papa jesuita no solo es de ignorancia arrogante, sino que también está espiritualmente en bancarrota».
Viganò comenta esta carta y la enmarca en un cuadro más amplio, marcado por la apostasía de la jerarquía católica y por el apoyo a aquellas fuerzas del Nuevo Orden Mundial que tienen su brazo armado en China: «sería engañoso limitarse a una valoración de los hechos dentro de la Iglesia sin encuadrarlos en el contexto político y social más amplio: hay una sola dirección en la que los protagonistas y los extras siguen el mismo guión. El objetivo ahora se declara: destruir las naciones desde dentro a través del estado profundo y la Iglesia de Cristo a través de la iglesia profunda para establecer el reino del Anticristo con la ayuda del Falso Profeta». «Como obispos no podemos callar: nuestro silencio constituiría una connivencia y complicidad intolerable con aquellos mercenarios que, abusando de un poder usurpado, niegan a Cristo y entregan las almas al enemigo del género humano».
Otra firma importante en el mundo literario italiano y de gran trascendencia internacional entra en este complicado escenario, Vittorio Messori, no nos resistimos a traducir algunos párrafos que nos parecen especialmente interesantes: «A estas alturas, incluso para muchos creyentes que se han vuelto inseguros sobre la verdad del más allá cristiano, lo que voy a decir puede parecer extraño: pero el proyecto que debe dominar a todos es terminar bien mi aventura terrena. En resumen, para decirlo claramente: en primer lugar me gustaría morir «bien», en el sentido evangélico».
“Tratemos de entendernos, sin la hipocresía de la ideología hegemónica actual: la corrección política, lo políticamente correcto, esta obra maestra de la hipocresía y la grotesca eliminación de todo lo desagradable. Cumplí setenta y seis en abril, edad en la que incluso los obispos ya están jubilados. Mi esperanza de vida es de entre seis y siete años, según las estadísticas, lo que no es seguro que pueda respetar. Sin embargo, el Salmo 90 lo recuerda claramente: «Los setenta son los años del hombre. Ochenta solo para los más robustos ”. Entonces, como es justo, me estoy preparando para ir al otro lado”. «Es triste ver esto, pero uno tiene la impresión de que la jerarquía actual solo muestra una reverencia formal a la extraordinaria enseñanza de Juan Pablo II. Sin decirlo, muchos creen que sus grandes encíclicas están «desactualizadas». Uno tiene la impresión de que dentro de la Iglesia misma se intenta de alguna manera empañar la memoria de lo que sin duda ha sido un soplo del Espíritu Santo en la Iglesia «.
“Por la lógica de la época, no debemos olvidar que seremos juzgados no con un solo criterio, sino con dos. Cristo nos juzgará con misericordia y con justicia: el juicio no puede ser injusto, como el juicio no puede ser despiadado. Ciertamente habrá misericordia, pero también habrá justicia. Para nombrar solo dos de los infinitos nombres posibles, incluso para la infinita misericordia del Dios de Cristo, Stalin no es Don Bosco». «Este Papa ha hecho una elección unilateral por la misericordia y me pregunto: ¿qué haremos, debemos arrancar tantas páginas del Evangelio en las que Jesús es severo y hasta duro? … Tantas cosas en este momento me dejan perplejo y por eso y por sentido de responsabilidad me callo. Ciertamente, como católico, estoy alarmado y preocupado.»
“No me importa si el Papa es desagradable o agradable, no me importa si es negro, blanco o rojo, no me importan sus tics, sus obsesiones, sus perspectivas privadas; me interesa el hecho de que, misteriosamente, por indicación del Espíritu Santo, ese hombre es el sucesor de Pedro, por lo tanto también es el vicario de Cristo en la tierra. Entonces repito: lo que me interesa, pero creo que debería interesar a todos, es la institución papal, el hecho de que este don nos haya sido dado, porque el papado en la perspectiva de la fe es un don.»
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!»
Buena lectura.
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