Los temas viejos y nuevos no nos dejan. El tiempo va adelante y todos tenemos la impresión de que estamos en momentos importantes de los que dependerá el futuro. Una sociedad, y una iglesia, se desmorona, otra nace con dolor y con esperanza. La historia demuestra que no hay vueltas atrás. En la especie humana es muy importante el conocimiento de lo que nos ha precedido, vivimos de los que generaciones han descubierto y aportado. Hoy parecemos empeñados en hacer un ‘borrón y cuenta nueva’ y eso es imposible, nos destruye y anula como especie inteligente.
No entendemos las razones, los intereses, las presiones, qué pueden estar detrás de querer ‘resetear’ todo y empezar un ‘mundo nuevo’ sustentado en la nada y la locura. Lo que está muy claro que hay una parte de la iglesia, el Papa Francisco, la actual administración del Vaticano, los mariachis que los acompañan, que se han apuntado a los nuevos órdenes y lo confiesan. En la ‘Cumbre de Davos’ de 2022, organizado por el Foro Económico Mundial, que promueve una agenda «verde» punitiva, la apertura de fronteras y la gestión de «futuras pandemias» y la iglesia proclama que está “comprometida en los diversos temas tratados en el foro”. El principio es que la Iglesia debe trabajar con las organizaciones seculares para “construir un consenso y una agenda común para abordar los temas del cuidado de la naturaleza, la economía, el trabajo, la tecnología, los negocios, la salud, la equidad social y otros temas considerados por el foro”.
Los 2030 están encantados con esta conversión y el Papa Francisco anuncia su presencia en la el encuentro de las religiones en donde ya se ve proclamado como gran sacerdote del nuevo orden. Todo esto nos lo pretende meter sin que nos demos cuenta, conduciendo al pueblo de Dios, como un rebaño descabezado, al precipicio. Ayer encontramos un nuevo concepto y nos preguntamos: ¿Cuál es la diferencia entre la familia y la «familia Amoris Laetitia»? La pregunta no es descabellada, dado lo que está sucediendo en la Iglesia, desde del Sínodo alemán, las ambigüedades del Sínodo sobre la sinodalidad, el macarrista McElroy y lo ocurrido en el anterior Encuentro Mundial de las Familias en Dublín 2018, cuando apareció entre los ponentes el Martin SJ para explicarnos sus cosas arco iris con el amparo pontificio.
Cuando hay temas espinosos se prefiere no contestar, silencio, pero algo siempre se escapa: «El encuentro, como sabemos, está dedicado a la familia Amoris Laetitia», lo que ya sugiere que se trata de algo diferente de la familia tal como la conocíamos: fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer y abierta a la generación de vida». «Sí, la reunión será bajo el lema «El amor es amor», hay muchas formas diferentes de familia y la Iglesia brinda un poco de consuelo espiritual a cada uno, confirmando a cada uno en el camino que ha elegido». Si esto es así, estamos ante un ‘proceso’ que termina en el reconocimiento de todas las formas posibles de familia. El neologismo «familia Amoris Laetitia» es un concepto en abierta contraposición al conocido de «familia». Renunciamos a definir lo que es y lo que no es familia, lo que es verdad y lo que es mentira, lo que es justo y bueno y lo que es injusto y malo: todo camino tiene algo de bueno. Esto es una revolución antropológica en la Iglesia en contradicción con el Magisterio de los pontificados anteriores.
Se van filtrando detalles desagradables del encuentro entre el Papa Francisco y los obispos italianos. Después de tres meses descubrimos el motivo por el que el Papa Francisco, además del «agudo dolor de rodilla» que ya le atormentaba, decidió no participar en el encuentro entre obispos y alcaldes del Mediterráneo, que tuvo lugar en Florencia el domingo 27 de febrero. La Razón es la presencia del ex Ministro del Interior Marco Minniti, definido por el Papa Francisco como un «criminal de guerra». Es el actual presidente de la Fundación «Med-Or», una creación de Leonardo spa, la principal compañía de armas italiana, y el «padre» de los acuerdos entre Italia y Libia que permiten que los migrantes sean devueltos a los «campos de concentración» establecidos en el país del norte de África.
Monseñor Derio Olivero, pregunto al Papa Francisco por qué había renunciado a participar en el encuentro de Florencia. El Papa respondió que los médicos le habían aconsejado que no fuera y luego añade que le habían advertido que «a la reunión asistieron personas, entre ellas Marco Minniti, que estaban involucradas en la industria armamentística» y por eso «era mejor que el Papa no participara». Betori, arzobispo de Florencia le dice al Papa que ha sido «mal informado, porque había dos conferencias, la de obispos y la de alcaldes. Solo nos incorporamos el último día”. El Papa Francisco se enfadó: «No, puedes seguir diciendo lo que quieras, me dijeron que estaban invitados estos señores, también estaba Minniti». «¡Me mostraron cuando estaban en el ministerio qué leyes hicieron, son criminales de guerra y también vi los campos de concentración en Libia donde tenían a esta gente que rechazaron!».
Parece que el concepto familia sí se puede aplicar a la de la reina Isabel, esta sí muy variada, fluida, y ‘amoris laeticiae’. El Papa Francisco ha enviado un mensaje al Palacio de Buckingham por el cumpleaños y el jubileo de platino de la Reina Isabel. «Dios Todopoderoso les conceda bendiciones de unidad, prosperidad y paz». «Rezo por ti, por la familia real y por el pueblo británico». Es reina desde el 6 de febrero de 1952 y desde entonces la cabeza de la Iglesia Anglicana, aunque en Inglaterra existe una estricta separación entre el ejercicio del poder espiritual y el secular. La reina nombra obispos y arzobispos a propuesta del jefe de gobierno y otorga su «asentimiento real», a las decisiones de la Iglesia, aprobadas por el Parlamento. La iglesia anglicana nació en 1534, cuando el rey Enrique VIII cortó lazos con Roma y con el Papa por sus cosas de ‘familia’.
Siete años de la ‘Laudato Si ‘, y la «ecología humana». Se enmarca en los objetivos marcados para el Desarrollo Sostenible en la agenda 2030 de Naciones Unidas. “No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socioambiental”. “Por eso los ámbitos educativos fundamentales deben favorecer nuevos hábitos y virtudes sólidas, basados en la gratuidad y en la conciencia de no estar separados de las demás criaturas”
El Papa Francisco volvió a hacer un llamamiento por la paz en Ucrania: «El bloqueo de la exportación de trigo de Ucrania, de la que depende la vida de millones de personas, especialmente en los países más pobres, es de gran preocupación. Hago un llamado de corazón a que se haga todo lo posible para resolver este problema y garantizar el derecho humano universal a la alimentación. ¡Por favor, no usen el trigo, un alimento básico, como arma de guerra!”. La guerra es la guerra y todo vale, pocas normas se pueden pedir en medio de la irracionalidad. Cuando suenan las armas se han agotado la razones, ganará el más fuerte.
Nos anuncian que el Papa Francisco participará en el VII Congreso Mundial de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales que se realizará los días 14 y 15 de septiembre en la capital de Kazajstán. El Primer Congreso de Religiones Mundiales y Tradicionales se celebró en Astana en 2003. La agenda internacional del Papa para los próximos meses incluye un viaje a la República Democrática del Congo del 2 al 5 de julio de 2022 y a Sudán del Sur del 5 al 7 de julio, además, visitará Canadá. Mucho parece en este momento y con la tormenta que está cayendo.
Hace no mucho, una salida del papa del Vaticano a alguna iglesia romana era motivo de encuentro masivo de fieles y peregrinos que perseguían estos actos buscando la cercanía del pontífice. El rosario de fin de mayo en Santa María la mayor ha contado con muy escasa asistencia con el consuelo de que ‘numerosos fieles seguían la ceremonia en streaming’.
De todas las armas espirituales que el hombre tiene a su disposición, el Rosario es ciertamente la más eficaz. La devoción al Rosario es un instrumento de intercesión, recomendado por los Papas, practicado por los santos, pedido por la misma Madre de Dios, como fuente de innumerables beneficios para las almas y para el mundo. Durante la Primera Guerra Mundial, en una carta fechada el 5 de mayo de 1917, Benedicto XV decidió insertar la invocación «Regina pacis ora pro nobis» en las Letanías. Pocos días después, el 13 de mayo, se apareció en Portugal «una Señora toda vestida de blanco más brillante que el sol» de cuya mano derecha colgaba un rosario: «Recen el rosario todos los días para obtener la paz para el mundo y el fin de la guerra». Si la paz es un don, la guerra, como todo flagelo social, es siempre un castigo.
«El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra».
Buena lectura.