El Papa León XIV y Venezuela, primeras reacciones por lo eclesiástico, inicio formal del pontificado en el Vaticano, movimientos en los Sacros Palacios, nuevos imperios con una Europa muerta. 

El Papa León XIV y Venezuela, primeras reacciones por lo eclesiástico, inicio formal del pontificado en el Vaticano, movimientos en los Sacros Palacios, nuevos imperios con una Europa muerta. 
El 2026 va despertando y lo hace con fuerza: Venezuela, fin del jubileo… Todo apunta a que empieza otra era, un mundo muerto que resiste a ser enterrado y algo nuevo que está creciendo entre resistencias y esperanzas.

En el ángelus, Papa León XIV recordó que “ con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, concluimos el Jubileo de la Esperanza, y el mismo Misterio de Navidad, en el que estamos inmersos, nos recuerda que el fundamento de nuestra esperanza es la encarnación de Dios”.  “La esperanza cristiana no se basa en pronósticos optimistas ni en cálculos humanos, sino en la decisión de Dios de compartir nuestro camino, para que nunca estemos solos en el camino de la vida”. El Papa explicó que “si Dios se hizo uno de nosotros, cada criatura humana es un reflejo de Él, lleva su imagen en sí misma, conserva una chispa de su luz; y esto nos llama a reconocer en cada persona su dignidad inviolable y a practicar el amor mutuo”. “La Encarnación nos exige un compromiso concreto en la promoción de la fraternidad y la comunión, para que la solidaridad se convierta en el criterio de las relaciones humanas, por la justicia y la paz, por el cuidado de los más vulnerables y la defensa de los débiles”.

El Papa León XIV y Venezuela.

Por fin, en el domingo después de la Navidad, en el rezo del ángelus, en vísperas de la conclusión del Jubileo de la Esperanza ha hablado de Venezuela.  No fue lo primero, en primer lugar expresó su cercanía a las víctimas de la tragedia de Crans-Montana (Suiza). En días recientes, había expresado sus condolencias en un telegrama.  La referencia a la situación en Venezuela fue más detallada e intensa, seguida  de “un alma llena de preocupación”. Indicó claramente un camino que coloca el bien del pueblo venezolano en el centro , llamando al fin de la violencia y al inicio de caminos de justicia y paz. León XIV pidió respeto al estado de derecho , la Constitución y los derechos humanos y civiles , subrayando la necesidad de trabajar por un futuro de colaboración, estabilidad y armonía. Se prestó especial atención a los más pobres , que siguen pagando el precio más alto de una prolongada crisis económica y social . Esta no fue solo una exhortación política o diplomática, sino una invitación explícita a la oración, confiada a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto y figuras queridas por la devoción del pueblo venezolano, como José Gregorio Hernández y Sor Carmen Rendiles. La acción estadounidense es un paso «liberador» para el sufrido pueblo venezolano, y este hecho no debe ignorarse. Nos enfrentamos a algo nuevo  con obvias implicaciones para el derecho internacional y el invocado principio de legalidad tan pisoteado por los mismos que ahora lo invocan. ¿Ha respetado Maduro el derecho internacional en estos años?

 

Primeras reacciones por lo eclesiástico.

Los obispos de Venezuela también invocan a la patrona de Venezuela, la Virgen de Coromoto, para que acompañe a todos en su camino. «Perseveremos en la oración por la unidad». Ante los acontecimientos que se desarrollan hoy en nuestro país, pedimos a Dios que conceda a todos los venezolanos serenidad, sabiduría y fortaleza».  Los obispos, que expresan su solidaridad con los «heridos» y las «familias de los fallecidos», instaron a la población a «vivir con mayor intensidad la esperanza y la oración ferviente por la paz» en sus «corazones y en la sociedad». «Rechazamos toda forma de violencia», añadieron, animando al «encuentro» y al «apoyo mutuo», y esperando que «las decisiones que se tomen siempre sean para bien».

En la página oficial de la Santa Sede, el misionero francés «fidei donum» Georges Engel, quien vivió en Venezuela durante veinte años y fue párroco de Nuestra Señora de la Asunción en Caracas:  «En esta difícil situación, es probable que surjan enfrentamientos con quienes hasta ahora se han beneficiado de inmensos privilegios del gobierno; pienso en particular en las brigadas revolucionarias creadas por el expresidente Chávez. Estos grupos tendrán grandes dificultades para adaptarse a estos inevitables cambios en sus circunstancias».  Son los «colectivos» los que más preocupan, inspirados por la Revolución Cubana, estos grupos constituyen el brazo armado del régimen en los barrios obreros, bajo la autoridad directa del ministro del Interior, Diosdado Cabello. «Son agentes radicales de la Revolución Bolivariana y tienen poder absoluto en los barrios».

Mario Proietti reflexiona sobre las palabras del Papa León XIV en el Ángelus sobre la situación en Venezuela: «Sigo con profunda preocupación los acontecimientos en Venezuela. El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer sobre cualquier otra consideración y conducir a la superación de la violencia y a la búsqueda de caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el Estado de derecho consagrado en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todas las personas, y trabajando juntos para construir un futuro sereno de colaboración, estabilidad y armonía, con especial atención a los más pobres que sufren la difícil situación económica».

Creo que lo más sensato es simplemente centrarnos en lo que dice. El Papa comienza con una expresión de preocupación pastoral: «Con el corazón lleno de preocupación, sigo la evolución de la situación en Venezuela». Estas son las palabras de un padre que mira a un pueblo herido, no las de un observador externo. En el siguiente pasaje —«El bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer sobre cualquier otra consideración»—, en mi opinión, lleva a cabo una operación silenciosa y poderosa que despoja a todos de su coartada moral. Ningún partido, interno o externo, puede justificar sus acciones con buenas intenciones si el resultado concreto produce violencia, caos o mayor empobrecimiento. El pueblo deja de ser un eslogan y vuelve a ser una realidad que debe protegerse. Al afirmar que el bien de la población debe prevalecer, el Papa establece un límite claro a cualquier narrativa partidista.

Introduce una segunda distinción fundamental, al hablar de la soberanía del país y el estado de derecho consagrado en la Constitución como dos condiciones inseparables. La soberanía pertenece a la ley, no a la arbitrariedad. No es propiedad de quienes gobiernan ni de quienes buscan imponerse por la fuerza. Aquí surge una barrera que protege tanto de la injerencia externa como de un poder interno que utiliza al Estado como escudo para violar los derechos ciudadanos. Es una postura que renuncia conscientemente a la lógica faccional para defender un principio, y es también la razón por la que este lenguaje no puede satisfacer a los partidistas políticos. El verdadero núcleo de la sentencia, se refiere a la «especial atención a los más pobres que sufren la difícil situación económica». Quizás, es estaos momentos, lo mejor es sumarnos a su invitación: “Por esto rezo y os invito a rezar, encomendando nuestras oraciones a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto y de los santos José Gregorio Hernández y Sor Carmen Rendiles”.

Inicio formal del pontificado.

Y nos vamos con otros temas del día. El inicio formal del pontificado de León XIV quedará sellado con el consistorio extraordinario que reunirá a los cardenales  los días 7 y 8 de enero en el Vaticano.  El nuevo papa presentará su programa pastoral y evalúa reformar la Curia, con la continuidad de Tucho Fernández como una de las incógnitas. Con una Curia ratificada provisoriamente y un modelo gobierno  aún en construcción, el consistorio será su primer acto de poder institucional propio. El consistorio extraordinario, previsto por el Código de Derecho Canónico, se convoca cuando las “necesidades particulares de la Iglesia” así lo exigen. Y esa necesidad, para León XIV, es la reorganización del gobierno eclesial, la restauración de una colegialidad efectiva y el inicio de una nueva etapa de reformas estructurales. Los primeros movimientos se darán sobre la Secretaría de Estado, pero no se descartan reemplazos o relocalizaciones en dicasterios como el de Vida Consagrada, en el que Simona Brambilla no sienta bien y de poso sirve que León XIV alegue que se la ha encontrado. Doctrina de la fe, la del Tucho, no ha causado en estos meses más que quebraderos de cabeza, el Tucho era un nombramiento muy personal de Francisco pero cada vez lo es más de León. El Papa  ya advirtió en mayo, en su primer encuentro con los cardenales, que deseaba “un tiempo de reflexión, oración y diálogo” antes de confirmar o renovar cargos. El consistorio será, también, el espacio para evaluar quiénes acompañarán ese nuevo ciclo.

Más allá de los nombres, lo que está en discusión es el modelo de gobierno. León XIV evalúa dos caminos: institucionalizar un gabinete papal con reuniones periódicas con los prefectos de los dicasterios o retomar la figura del Consejo de Cardenales, el antiguo C-9 instaurado por Francisco en 2013. Ambas opciones buscan ordenar una estructura que, tras años de reformas, aún arrastra tensiones internas. Un órgano asesor permanente permitiría mayor coordinación, evitaría superposiciones y otorgaría respaldo colegiado a sus decisiones. Por lo que vamos viendo, el Papa León puede ser, digamos, muy sensible a los que vea los días de consistorio.  Si percibe voluntad de colaboración, avanzará con una propuesta, pero si detecta resistencias, puede conformarse con  mantener  el actual círculo por más tiempo.

Los entresijos de la Curia no son fáciles de entender y, mucho menos, de gestionar; la Curia romana no se rinde fácilmente. En los sacros palacios  circulan informes, se activan contactos diplomáticos y se intenta condicionar la agenda mediante filtraciones a medios afines.  El consistorio permitirá también identificar qué cardenales están alineados con el nuevo pontificado y quienes  responden al viejo orden. León XIV no es Francisco y evita los gestos disruptivos. El consistorio será apenas el inicio visible del que no se esperan muchas decisiones concretas, pero empezaremos a saber que rumbo toma el pontificado y veremos como se reposicionan los afectos. Al difunto se le puede recordar, añorar, pero ya no está aquí y es imposible seguirlo y todos lo saben.

Movimientos en los Sacros Palacios.

Los Sacros Palacios son una madeja de rumorología y de noticias y contranoticias muy complicadas de valorar.   No hemos querido comentar el episodio ya conocido como el caso Agostini hasta hoy. Nuestra infovaticana ha informado adecuadamente sobre el episodio y como están las cosas. Agostini es una pieza menor en la curia, pero es un hombre muy significado con los movimiento de liturgia tradicional, eso es de todos sabido y él no lo ha ocultado nunca, al contrario. El núcleo del asunto es una presunta medida disciplinaria adoptada por la Santa Sede de la que, por ahora, no tenemos constancia. Se apunta una supuesta destitución  debida a la publicación de una grabación de audio atribuida a él, grabada en un contexto poco claro, en la que supuestamente hizo un comentario considerado ofensivo. De forma oficial el Vaticano no ha dicho nada, no se aclararon ni el contexto de la grabación, ni la autoría de las palabras, ni su propósito. No obstante, el episodio se consideró incompatible con el cargo de Agostini, lo que presuntamente dio lugar a medidas disciplinarias.

En su tierra natal, en Verona, tiene defensores y el Honorable Vito Comencini , presidente de la asociación Popolo Veneto, expresó públicamente su solidaridad con Monseñor Agostini. En una carta publicada calificó el castigo de «injusto e insensato», refiriéndose abiertamente a una «preocupante señal de persecución». «El caso Agostini confirma una deriva ideológica dentro de la Iglesia, que vincula con la presunta presión de los grupos de presión LGBTQ y una postura cultural que tiene sus raíces en las transformaciones posteriores al Vaticano II. Sostiene que el sacerdote había estado en la mira durante algún tiempo y que el incidente de las escuchas telefónicas es simplemente una excusa para su despido. A falta de una postura oficial y detallada del Vaticano, el caso Agostini permanece abierto, oscilando entre la disciplina interna, los choques culturales y las interpretaciones ideológicas opuestas.

En este contexto Vaticano tenemos que enmarcar la reciente declaración del presidente de la Pontificia Academia Teológica que  advierte nuevamente contra la denominación de María Corredentora, basándose en riesgos inexistentes y los argumentos habituales. Suena a una defensa del Tucho en momentos ‘inestables’ y se alinea con  el Mater Populi Fidelis, que invalida todo lo que la Iglesia ha enseñado hasta ahora, incluido el Vaticano II. En un artículo reciente publicado en el diario Avvenire , se adhiere a los clichés habituales sobre los supuestos peligros de llamar a María «Corredentora», sin tomarse la molestia de considerar seriamente los numerosos argumentos teológicos y pastorales a favor no solo de la pertinencia de este título.  El artículo también manifiesta un deseo de evitar la discusión con quienes, de haber sido consultados, habrían sacado conclusiones diferentes de la Nota Vaticana: no es ningún misterio que las notables ausencias en la redacción y presentación del documento sean precisamente mariólogos, que han expresado reservas y críticas.  ¿Qué datos aporta el presidente de la Academia Pontificia de Teología para respaldar sus afirmaciones? Ninguno. Recurrir a María Santísima para evitar el rostro supuestamente severo de Cristo también puede aplicarse a la devoción a Nuestra Señora de Pompeya, a Nuestra Señora del Auxilio de los Cristianos, a la Inmaculada Concepción e incluso a la Madre de Dios. ¿Qué debería hacer entonces la Santa Sede? ¿Publicar una nota que prohíba recurrir a la Virgen María? Si este fuera el caso, tendríamos que borrar prácticamente todos los dogmas de la Iglesia. ¿Acaso la afirmación de tres Personas divinas no corre el riesgo de socavar la verdad de la existencia del único Dios? ¿No es esto quizás de lo que judíos y musulmanes todavía nos acusan hoy? ¿Acaso la afirmación de que el Papa es la cabeza de la Iglesia no pone en peligro la verdad de que es Cristo? ¿Y no es eso lo que nos reprochan los ortodoxos? ¿Acaso la declaración dogmática de la Inmaculada Concepción no corre el riesgo de sugerir que María no necesitaba la salvación de Cristo? ¿No es esa la objeción que siguen planteando los protestantes?

La participación singular de María en la redención nunca se ha entendido como un complemento humano a una obra humano-divina incompleta, sino, por el contrario, como la sobreabundancia de la obra de Cristo, que permitió a la Virgen participar activa e inmediatamente en su obra. La postura de Staglianò, idéntica en esto a lo expresado en la Nota Doctrinal, no está en absoluto motivada y surge de una consideración reductiva e insuficiente de María Santísima, entendida únicamente en su dimensión de «discípula perfecta que nos señala al único Redentor», «icono luminoso de la criatura que, llena de gracia, confía plenamente en el único Dios-Amor». Este enfoque hace que la enseñanza de la Iglesia sobre María caiga en el estrecho horizonte protestante, borrando lo que el Magisterio, especialmente en el siglo XX, incluida la Lumen Gentium , ha enseñado sobre su persona y su participación singular, activa e inmediata en la obra de la redención. Todas estas intervenciones tienen un lado muy positivo, sus protagonistas confirman cada vez más la poca profundidad teológica de sus argumentos.

Nuevos imperios con una Europa muerta.

Y vamos terminando, vivimos en tiempos en los que no es fácil moverse. El mundo está revuelto, desde Sudamérica hasta Ucrania, desde Oriente Medio hasta el océano Pacífico y todo se basa sobre todo en una cosa: el dominio de las materias primas y la energía necesarias para impulsar la revolución tecnológica en curso:  la de la inteligencia artificial, las criptomonedas, la robótica masiva, la movilidad eléctrica, la computación cuántica y todas las demás tecnologías de enorme consumo energético que ahora aparecen en los mercados. En pocas palabras: quien logre el dominio tecnológico y comercial de estas innovaciones será el nuevo gobernante del mundo. Y quien domine el mercado de las materias primas necesarias para producirlas y la energía necesaria para impulsarlas. Se trata de una guerra mundial fragmentada y sin cuartel, que ha ridiculizado al multilateralismo y a las organizaciones supranacionales y está destrozando lo poco que queda del derecho internacional como lo conocemos.

Europa  sigue siendo la verdadera paradoja de este nuevo mundo: rica, pero sin materias primas, sin energía y sin ningún tipo de liderazgo tecnológico en los sectores que marcarán el futuro. Ha llegado el momento de decidir qué queremos ser de mayores: ¿ser testigos indefensos de un mundo moribundo? ¿Ser fieles sirvientes de los nuevos imperios? ¿O comprender verdaderamente cómo romper este patrón, para evitar un peligroso retorno al siglo XIX colonial o al siglo XX de guerras entre superpotencias?. Mucho nos tememos que la postura de  fingir que estamos muertos ya no sirve.

«Convertíos, porque está al llegar el Reino de los Cielos».

Buena lectura.

 

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