Es miércoles, audiencia en plaza, sillas rodeando el obelisco, nada mal teniendo en cuenta de dónde venimos. Anoche, León XIV habló brevemente con la prensa al salir de Ville Barberini, e hizo una petición a un alto el fuego en Oriente Medio para «trabajar por la paz, pero no con armas», «a través del diálogo, buscando verdaderamente una solución para todos». En todo el mundo, «el odio crece, la violencia se agrava». «Más de un millón» de personas están aisladas, demasiadas han muerto. «Insto a todas las autoridades a que trabajen verdaderamente mediante el diálogo para resolver los problemas».
El Papa León XIV y la jerarquía.
En la audiencia de hoy, el Papa León XIV abordó el tema de la «dimensión jerárquica» en la Iglesia, continuando su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II. La jerarquía «no es una construcción humana», útil para la administración del «cuerpo social» de la Iglesia, sino «una institución divina destinada a perpetuar la misión encomendada por Cristo a los Apóstoles».
Esta estructura “trabaja al servicio de la unidad, la misión y la santificación de todos los miembros”; una “santa Orden” que está “permanentemente fundada en los Apóstoles, como testigos autorizados de la resurrección de Jesús”, quienes “transmiten su ministerio a hombres que, hasta el regreso de Cristo, continúan santificando, guiando e instruyendo a la Iglesia”. Lumen Gentium en el capítulo III, titulado «La constitución jerárquica de la Iglesia y, en particular, del episcopado», recordó el Papa, «se explica la estructura fundamental de la Iglesia, recibida de Dios Padre por medio del Hijo y llevada a su plenitud por la efusión del Espíritu Santo». El documento trata sobre el «sacerdocio ministerial o jerárquico», distinto del «sacerdocio común de los fieles». El Papa pidió oraciones «para que envíe a su Iglesia ministros fervientes en la caridad evangélica, dedicados al bien de todos los bautizados, y misioneros valientes en todas partes del mundo».
Diálogo católico musulmán en África.
Reunión con la Delegación del «Programa para las Relaciones Cristiano-Musulmanas en África»: «en un mundo cada vez más marcado por la radicalización religiosa, la división y el conflicto, es posible vivir y trabajar juntos en paz y armonía, a pesar de las diferencias culturales y religiosas». «La Iglesia Católica aboga por la comprensión mutua y el respeto hacia los seguidores de otras religiones, afirmando que “no rechaza nada de lo que es verdadero y santo en estas religiones”, puesto que “a menudo reflejan un rayo de esa verdad que ilumina a todos los hombres y mujeres”».
Hacen falta más exorcistas.
Representantes de la Asociación Internacional de Exorcistas han pedido al Papa León XIV que garantice que cada diócesis católica del mundo cuente con «uno o más» exorcistas capacitados. La reunión se centró en lo que el grupo describió como “desafíos sin precedentes” que enfrenta el ministerio del exorcismo. Presentaron al Papa un informe detallado en el que advertía de una «situación dolorosa y cada vez más extendida de personas gravemente afectadas por la acción extraordinaria del diablo como resultado de su participación en sectas ocultistas». Dado el “gran sufrimiento causado por la acción extraordinaria del demonio”, hacía hincapié en “la necesidad de que cada diócesis del mundo cuente con uno o más sacerdotes exorcistas” debidamente capacitados.
Según el padre Bamonte, la presencia de exorcistas autorizados permite a la Iglesia «continuar con el mandato de Cristo de expulsar demonios» y ayudar a quienes sufren lo que describe como una influencia demoníaca extraordinaria. “La Iglesia, como familia de Dios, tiene la tarea de cuidar a sus miembros en todas sus necesidades, incluso en las más extremas a nivel espiritual; el sacerdote exorcista es un pastor que ofrece esta ayuda”. Una de las iniciativas recientes ha sido la publicación de las «Directrices para el Ministerio del Exorcismo», un documento revisado por varios dicasterios vaticanos que ofrece orientación doctrinal y práctica. El texto fue presentado al Papa durante la audiencia, junto con una imagen de San Miguel Arcángel del santuario de Monte Sant’Angelo. El Papa León XIV dijo a los presentes que conocía y apreciaba al Padre Gabriele Amorth, el sacerdote que fundó la Asociación Internacional de Exorcistas en 1994.
Oración por las Vocaciones.
El mensaje para la 63.ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones , que se celebrará el 26 de abril de 2026 gira en torno a una imagen central: Cristo como el «hermoso pastor». «Es el Pastor quien fascina: quienes lo contemplan descubren que la vida es verdaderamente bella si lo siguen».
La vocación nace en el interior y León XIV insiste en la necesidad de recuperar un espacio interior, a menudo sofocado hoy por el ruido y la superficialidad. «Solo quienes se detienen, escuchan, oran y acogen su mirada pueden decir con seguridad: “Confío en que con Él la vida puede ser verdaderamente bella”». La vocación surge de una experiencia personal . «No se trata de un conocimiento intelectual abstracto […] sino de un encuentro personal que transforma la vida». De esta experiencia surge una dinámica muy profunda: Dios conoce al hombre, pero el hombre está llamado a conocer a Dios. Es una relación recíproca, nutrida por la oración, los sacramentos y la vida eclesial. Un pasaje central del texto trata sobre la confianza. «La vida […] se revela como una confianza y dependencia constantes en el Señor, incluso cuando sus planes trastornan los nuestros». San José es presentado como un icono de confianza absoluta incluso en situaciones incomprensibles. La referencia es existencial: la vocación se manifiesta precisamente en la capacidad de permanecer fiel incluso cuando no todo está claro.
León XIV concluye su mensaje con tres verbos de acción que resumen toda la idea: detenerse, escuchar, confiar. Se trata de una síntesis que evita cualquier enfoque funcional u organizativo y devuelve la vocación a su raíz: la relación personal con Dios. «Detente, escucha, confía: así, el don de tu vocación madurará, te hará feliz y dará abundante fruto». Indica un camino preciso: devolver la oración, el silencio, la escucha y el encuentro con Dios al centro.
Nuevo prefecto en Textos Legislativos con buena pinta.
El Papa Francisco decidió transformar el Consejo Pontificio para los Textos Legislativos en un Dicasterio con Praedicate Evangelium, pero este organismo nunca fue escuchado y se tomaron decisiones sin la debida consulta con el prefecto Filippo Iannone. Francisco seguía con sus reformas pero el órgano competente en la materia no participó. Parece que León XIV no pretende gobernar de esta manera. Arriera, el eterno secretario, lleva veinte años, ve pasar prefectos a la espera de presentar su renuncia por edad el próximo mes. El eterno emérito Herranz cumple en unos días 96.
Ya es noticia, que el elegido sea un canonista y no un amigo, nos viene de la lejana Australia. Anthony Randazzo , Obispo de Broken Bay desde 2019, Presidente de la Federación de Conferencias Episcopales Católicas de Oceanía desde 2023 y, actualmente, Administrador Apostólico de Nuestra Señora de la Cruz del Sur, el Ordinariato establecido por Benedicto XVI con la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus para acompañar a los fieles y sacerdotes que abandonan el anglicanismo y regresan a la plena comunión con Roma. El Papa ha decidido otorgarle el título personal de arzobispo, y permanecerá al frente de su diócesis y desempeñará sus demás funciones como administrador apostólico hasta junio, fecha en la que se trasladará al Vaticano.
Nacido en Sídney el 7 de octubre de 1966, en el seno de una familia de origen italiano, en 1998, fue enviado a Roma a la Pontificia Universidad Gregoriana, donde obtuvo una licenciatura y un diploma en derecho. Tras su regreso a Australia, Randazzo desempeñó importantes funciones en el ámbito judicial eclesiástico, como vicario judicial adjunto y juez del tribunal eclesiástico regional, además de ser miembro del tribunal nacional de apelaciones para Australia y Nueva Zelanda. Paralelamente, lideró iniciativas relacionadas con la formación del clero, asumiendo también el cargo de rector del seminario «Santo Spirito» en Brisbane. En la Congregación para la Doctrina de la Fe ejerció como funcionario entre 2004 y 2008. En 2016, el Papa Francisco lo nombró Obispo Auxiliar de Sídney y Obispo Titular de Quiza. Tres años después, el 7 de octubre de 2019, fue llamado a dirigir la Diócesis de Broken Bay y administrador apostólico del Ordinariato de Nuestra Señora de la Cruz del Sur. León XIV parece que ha elegido una figura competente y estimada para confiarle una tarea particularmente delicada.
La academia de la vida con mitra.
Mensaje a los obispos franceses.
El mensaje subraya la «particular atención» del Papa al «delicado tema de la Liturgia», sobre el cual la asamblea plenaria se propone reflexionar «en el contexto del crecimiento de las comunidades vinculadas al Vetus Ordo «. Los obispos lo debatirán en una conferencia dedicada a «Liturgia y Tradición «, en continuidad con todos los Concilios, especialmente el Concilio Vaticano II, afirmó Aveline, pero teniendo en cuenta las tensiones que rodean la celebración de la liturgia tridentina. El Papa señala el camino: «Sin duda, se necesita una nueva perspectiva, cada uno de nosotros, con una mayor comprensión de nuestras sensibilidades; una mirada que permita a los hermanos, ricos en su diversidad, acogerse mutuamente en la caridad y en la unidad de la fe».
León XIV, al abordar el tema de los abusos, afirma que, tras tantos años de «dolorosas crisis», «ha llegado el momento de mirar con determinación hacia el futuro y ofrecer a los sacerdotes franceses, duramente puestos a prueba, un mensaje de aliento y confianza». «Un punto clave de su reflexión será la continuación de la lucha contra el abuso infantil y el proceso de reparación que han emprendido con determinación. Es fundamental perseverar a largo plazo en las iniciativas de prevención ya en marcha». León XIII invita a «seguir demostrando la preocupación de la Iglesia por las víctimas y la misericordia de Dios para con todos. «Que los sacerdotes culpables de abuso no queden excluidos de esta misericordia y sean objeto de sus reflexiones pastorales». El mensaje concluye con una declaración de «afecto» y la promesa de sus oraciones por la Iglesia francesa, «por todos los católicos», «por su clero», para que «perseveren en la fe y en la valiente proclamación del Evangelio, en tiempos ciertamente difíciles, pero en los que no faltan signos de esperanza ni la presencia de Dios en los corazones».
Durante el primer consistorio del pontificado, León XIV quiso abordar el tema de los abusos: «una herida en la vida de la Iglesia».«Muchas veces, el dolor de las víctimas se veía empeorado por el hecho de que no eran bien recibidas ni escuchadas». Sabemos que es un tema de afecta muy directamente al Papa León, el asunto sin resolver de los abusos de Chiclayo no es un tema menor y mientras siga quita toda autoridad a las embestidas pontificias. Son muchos los obispos que piensan el tradicional «dime de qué hablar y te diré de qué careces». Es posible que León XIV habla por la herida cuando dice: «Una víctima me dijo que lo más doloroso era que ningún obispo quería escucharla».
¿Y el caso Rupnik?
Hablar se habla mucho y normalmente bien, hacer, lo que se dice hacer, poco, o más bien nada. Es indiscutible que la credibilidad de la justicia vaticana, y no solo la del promotor de justicia vaticano, Alessandro Diddi, ha sido afectada por la anulación parcial del caso Becciu. Son temas serios, se reconocen serios fallos procesales y la vulneración al derecho de defensa. Ya no nos creemos que los mismos que han cometido estos ‘errores’ gravísimos, no sean juzgados y nos teenemos que creer que ahora sí, serán más justos. Tal vez más sensible y hasta más mediático que el caso Becciu es el caso Rupnik, y de este poco se ha sabido, a pesar de las muchas promesas ya viejas. Las víctimas por cada día que pasa sin resolución, hacen que sus voces críticas contra el proceso tengan más peso y verdad. El tema ya no son solo los graves hechos que quedan en un limbo y sin justicia aparente, estamos ante el “sistema Rupnik”.
La principal queja es la de la opacidad casi absoluta, algo que ya no es de recibo en ningún sistema judicial moderno. Las víctimas denuncian tras meses de correo y peticiones sin respuesta, los silencios lo habitual. Ellas no tienen acceso al expediente, no saben si el juicio avanza, no conocen quienes son los jueces, o cuales los adelantos de la instrucción, si por ejemplo se han tomado declaraciones, a quienes; es como si este proceso se asimilara a lo que en el campo civil se denomina Secreto de Estado. Son innumerables los documentos de Iglesia que hablan de acompañamiento a las víctimas, pero en este caso y en estos aspectos, ellas están recluidas en la cárcel del silencio de la información. Su abogada Laura Sgrò: “presenté cinco escritos en abril del año pasado [2024]. Han pasado 14 meses y nunca recibí ni una sola línea de parte del Dicasterio. Bastaba una respuesta de cortesía, pero ni siquiera eso”. Las víctimas siguen manifestando su dolor por la incertidumbre procesal, lo que alimenta las sospechas de los que dicen que la intención es que “el tiempo cure todo”, o que “el tiempo borre la memoria del horror”.
El ‘marimonio’, bueno… la poligamia, muy mala.
Documento de lo que queda del Sínodo de los Obispos, que se hace eco de una declaración de la SECAM, el organismo que agrupa a las conferencias episcopales de África, el continente donde la poligamia está más extendida. En noviembre pasado, el Vaticano reiteró su rechazo a la poligamia mediante una declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. «El documento reafirma con firmeza la doctrina de la Iglesia: el matrimonio cristiano», afirma el expediente del Sínodo, «es monógamo por su naturaleza teológica y no por imposición cultural. Pastoralmente, la SECAM excluye cualquier forma de reconocimiento de la poligamia y recomienda que los catecúmenos polígamos no sean bautizados hasta que hayan aceptado libremente el compromiso de contraer matrimonio monógamo». El Vaticano explica que «no se trata de exclusión ni estigmatización, sino de un acompañamiento paciente y respetuoso, inspirado en la misericordia de Cristo. La dignidad de la mujer es el eje central de esta pastoral».
En medio del caos reinante no se busca la santidad, la Verdad, ni cosas así; se buscan compromisos para apaciguar al encabritado rebaño. Tenemos muy presente el revuelo de la Fiducia Supplicans y el «no hay vuelta atrás» del amigo Tucho. Asegura que no habrá cambios, ni supresiones, y recuerda que el documento permite, bajo determinadas condiciones, la bendición (no litúrgica) para parejas del mismo sexo o que viven en una relación no reconocida por la Iglesia. Müller o Ambongo, entre otros muchos, han reiterado su petición de derogar esa norma: «La posición de África era también la de muchos obispos aquí en Europa. No se trata de una excepción africana». No seremos nosotros los que justifiquemos la poligamia, pero hay que recordar que es legal en muchos países, y no es fácil de explicar que seamos flexibles con el marimonio, que no deja de ser contra natura, y totalmente rígidos con la poligamia. El mismo Tucho, no lo dudamos, podría explicar la poligamia como una ‘generosa explosión de amor’, o algo así, y vete a saber si se anima. Tener un ritual, como el de los obispos alemanes, para la poligamia puede ser pasarse; pero así, una bendición cortita, sin estirar mucho la mano, una por una, ( en este caso señora por señora) y con los niños, faltaría más, sin decir que es matrimonio, faltaría más, una vez puestos… Bién por la claridad con la poligamia, muy mal con lo demás y por peores razones.
Estudio sobre la Misa tradicional.
El 5 de marzo de 2026, el Papa León XIV concedió una audiencia privada a dos autores de un importante estudio sobre los fieles que siguen la liturgia tradicional en latín. Este estudio, de Stephen Bullivant y Stephen Cranney, será publicado el próximo noviembre por la prestigiosa editorial Oxford University Press, y es probable que el Papa tuviera el privilegio de leerlo con antelación. «Este libro nació de la necesidad de comprender, con herramientas empíricas, quiénes son los católicos que asisten a la Misa en Latín en los Estados Unidos, yendo más allá de impresiones anecdóticas y representaciones mediáticas». «Hasta ahora, gran parte del debate sobre la Misa Tradicional se ha desarrollado sin datos fiables; nuestro objetivo es llenar este vacío». «Muchos de los hallazgos que presentamos desafían las expectativas comunes, particularmente en lo que respecta a la edad de los participantes, la composición familiar y el nivel de participación religiosa».
Uno de los hallazgos más sorprendentes se refiere precisamente a la edad, la composición familiar y el nivel de participación religiosa de este grupo de creyentes. Contrariamente al tópico generalizado de un entorno nostálgico y de personas mayores, el estudio muestra que los participantes en la Misa tradicional son, en promedio, más jóvenes que los católicos practicantes del rito ordinario. Los autores observan que «las congregaciones que asisten a la Misa en latín están compuestas mayoritariamente por jóvenes, con una notable presencia de familias numerosas» y emerge un alto nivel de compromiso religioso. Los fieles de la Misa Tradicional asisten con mayor frecuencia, se confiesan con más regularidad y demuestran una intensa práctica religiosa. «Los entrevistados suelen describir la Misa tradicional como más reverente, más trascendente y más centrada en Dios». «Quienes asisten a la Misa en latín tienen una probabilidad significativamente mayor de sostener puntos de vista ortodoxos sobre doctrina y moral». «A pesar de identificarse firmemente como católicos, algunos entrevistados expresan preocupación por los recientes acontecimientos en la Iglesia». Esta tensión no indica necesariamente una ruptura, sino más bien una implicación seria y consciente en la vida eclesial.
En la sección final del libro, los autores sintetizan su análisis: «Las comunidades de la Misa en latín, si bien siguen siendo una minoría numérica, representan un componente dinámico y, en algunos casos, creciente del catolicismo estadounidense». «Comprender a estos católicos no es simplemente estudiar un fenómeno marginal, sino captar algunas dinámicas más amplias que están redefiniendo la vida religiosa en el siglo XXI».
La ‘fraternidad’ prepara las ordenaciones episcopales.
El padre Jean-Michel Gleize, sacerdote y teólogo de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, comentó las recientes reflexiones del cardenal Marc Ouellet, prefecto emérito del Dicasterio para los Obispos, sobre las diversas decisiones de Francisco que habían ampliado la participación de los fieles laicos en el gobierno de la Iglesia. Decía el cardenal que: «Esta iniciativa sin embargo, choca con la práctica ancestral de conferir cargos de autoridad a los ministros ordenados». Los nombramientos de Francisco de laicos y laicas para «puestos de mando» en la Iglesia, de hecho, confieren un poder de jurisdicción independiente del poder de orden.
Gleize aprovechó la oportunidad y publicó un artículo «Orden y jurisdicción: el Vaticano en una encrucijada» . Estos nombramientos de Francisco, explica el padre Gleize, presuponen que «el poder de jurisdicción no deriva en absoluto de la consagración episcopal, y mucho menos de la ordenación sacerdotal. Y esto lo presupone necesariamente, hasta el punto de que, si se postula que el rito de la consagración episcopal confiere tanto poderes, órdenes como jurisdicción, resulta absolutamente imposible, por ser contrario a la ley divina, confiar cargos de autoridad en la Iglesia a alguien que no sean ministros ordenados».
Francisco pudo tomar las decisiones que tomó basándose en la separación tradicional entre el poder de las órdenes y el poder de jurisdicción, la misma separación por la que la Fraternidad afirma poder ordenar obispos contra la voluntad del Papa, sin caer por ello ipso facto en cisma. Si Francisco es «absuelto», no hay razón para que la Fraternidad no sea absuelta. El Cardenal Ouellet y quienes apoyan el giro «francisquita» (como el Cardenal Ghirlanda) de participación laica en el poder de gobierno deberían, por coherencia, señalar con el dedo a la doctrina conciliar.
El Papa que confiere poder jurisdiccional a un laico , nombrándolo, por ejemplo, prefecto de un dicasterio, plantea el problema de determinar cuáles son los cargos capitales que no pueden asignarse legítimamente excepto a aquellos que han recibido las Órdenes Sagradas; este es el problema que las declaraciones del Cardenal Ouellet ponen sobre el escritorio de León XIV. La Iglesia nunca ha admitido la ordenación de un obispo en contra de la voluntad del Papa, y mucho menos para que ejerza el ministerio fuera de la comunión jerárquica.
Los obispos alemanes.
La diócesis más grande de Alemania lleva más de un año sin obispo y ha enviado una invitación el martes : se anunciará una «importante decisión de personal» en la catedral de San Pablo el jueves al mediodía. El obispo Felix Genn, que ocupó el cargo durante muchos años, se jubiló en marzo de 2025 debido a su avanzada edad. El cabildo catedralicio desempeñó un papel fundamental en la elección del nuevo obispo. Esto se debe a que el Concordato prusiano , un tratado entre el estado y la Santa Sede en Roma, está vigente en Münster. El cabildo catedralicio envía al Vaticano una lista de candidatos idóneos y tras examinar todas las propuestas, Roma elabora una lista reducida de tres candidatos, de la cual el cabildo catedralicio elige a un nuevo obispo. El nombramiento definitivo lo realiza el Papa. El episcopado alemán cojea de cisma desde hace decenios pero nadie asume responsabilidades en su elección. Roma no puede dar el ‘visto bueno’ y después quejarse de las consecuencias de haber tenido tan mal ojo. Los que pagan todo esto son los fieles que quieren ser católicos y no protestantes, cosa que en Alemania es muy clara. Vistos los semovientes que nombran obispos, ‘por la gracia de Dios y de la Sede Apostólica’ puede quedar algún sorprendido de que los ‘tradis’ crezcan como la espuma. El que los fieles de buena voluntad miren a Econe nunca es justificable, pero si tiene muchas explicaciones y muchas responsabilidades. No se puede estar decenios diciendo y haciendo barbaridades con el silencio, o la bendición de Roma, y pensar que esto no tiene consecuencias.
Entrevista a Coccopalmerio.
Sobre su última publicación: «Una Iglesia sinodal en movimiento». La intención del autor es una «relectura pastoral»: mediante el análisis de temas clave y la explicación de pasajes fundamentales, el libro busca revelar la profunda naturaleza de la sinodalidad. Entre las páginas más perspicaces se encuentran las dedicadas a un tema complejo y de gran actualidad: el ejercicio del voto consultivo y deliberativo dentro de las estructuras eclesiales. «Es fundamental que, desde el inicio de la catequesis iniciática, las personas sientan que el Bautismo nos capacita para vivir como Iglesia. Esta convicción debe traducirse en acciones concretas: los fieles deben participar en la vida de su parroquia, por ejemplo, interesándose por su estructura y sus problemas. El bautizado debe preguntarse: «¿Qué puedo hacer para intervenir y ayudar a la comunidad?».
Los obispos descarbonizadores.
No hablamos del noble y casi desaparecido oficio de deshollinador. Hay obispos, cardenales, incluso en las altas esferas muy preocupados: «La descarbonización es un acto de justicia, de amor a los pobres y de esperanza para las generaciones futuras, como nos ha demostrado el Papa Francisco. Este compromiso también expresa nuestra solidaridad con quienes sufren las consecuencias de conflictos a menudo alimentados por la dependencia de los combustibles fósiles, un tema abordado en varias ocasiones por el Papa León XIV, quien pidió una solución para el hecho de que «nuestra tierra se está desmoronando»».
El Cardenal Augusto Paolo Lojudice el 18 de noviembre de 2025, en la COP30 de Belém, Brasil, anunció la desinversión en combustibles fósiles de la Arquidiócesis de Siena-Colle di Val d’Elsa-Montalcino y la Diócesis de Montepulciano-Chiusi-Pienza. Hay entrevista: «Hemos asumido este compromiso para dar testimonio de que la fe debe iluminar cada aspecto de la vida, incluyendo el cuidado de nuestra casa común. Dios nos ha dado la oportunidad de vivir en esta maravillosa Tierra, pero también nos pide que seamos responsables de ella, y no podemos darle la espalda ni, peor aún, sacrificarla en el altar del dinero. Este es el momento de asumir la responsabilidad, y en las diócesis que me han sido encomendadas, hemos elegido, por lo tanto, hacer nuestra parte, por pequeña que sea». «El Papa Francisco nos mostró, de una manera sumamente concreta, que la descarbonización es un acto de justicia, de amor a los pobres y de esperanza para las generaciones futuras. Fue un mensaje poderoso, que el mundo recibió de inmediato, e incluso creo que de forma positiva. Sin embargo, si creemos en él, también debemos actuar en consecuencia: eso es lo que hemos intentado hacer».
Un obispo que habla de la confesión.
Ya es curioso que algo así sea noticia, una sorpresa muy grata y muy católica, no dice nada nuevo, lo nuevo es que lo dice. En medio de una creciente confusión doctrinal, el obispo de Oslo, Monseñor Fredrik Hansen, ha decidido intervenir con una carta pastoral dedicada al sacramento de la Penitencia, este parece que noe sta preocupado por descarbonizar. Un texto sencillo y esencial que vuelve a poner en el centro lo que corre el riesgo de olvidarse en la vida cristiana. Hansen invita firmemente a los fieles a redescubrir la confesión como una práctica ordinaria, recordando que es uno de los sacramentos instituidos por Cristo y, por lo tanto, parte integral de la vida de la Iglesia. El obispo subraya un punto: a través de la confesión, uno recibe verdaderamente el perdón de los pecados y se restablece la comunión con Dios y la Iglesia.
El texto también aborda el tema del pecado, evitando interpretaciones reduccionistas. El pecado es una ruptura concreta en las relaciones fundamentales —con Dios, con la comunidad eclesial y con los demás— y no simplemente una forma de debilidad individual. La confesión se presenta como el lugar donde se sana esta fractura. Hansen ofrece orientación práctica: invita a los fieles a confesarse regularmente, al menos tres veces al año, y recuerda que quienes saben haber cometido un pecado grave no pueden acercarse a la Eucaristía. Al mismo tiempo, reconoce las dificultades generalizadas —el miedo, la vergüenza, la distancia— y pide a los sacerdotes que hagan más accesible el sacramento.
La diócesis de Oslo, directamente subordinada a la Santa Sede, cuenta con aproximadamente 145.000 católicos de entre más de cuatro millones de habitantes, lo que equivale a cerca del 3,5% de la población. Se trata, por lo tanto, de una minoría, inmersa en una sociedad altamente secularizada e históricamente marcada por la Reforma. El obispo Fredrik Hansen, nacido en 1979 y obispo de Oslo desde 2025, tiene una trayectoria personal significativa: creció en un entorno luterano, se convirtió al catolicismo.
Las discriminación racial en Naciones Unidas.
En las moribundas Naciones Unidas, reunión conmemorativa de las Naciones Unidas con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. La Santa Sede reiteró su «condena plena y firme del racismo y la discriminación racial en todas sus formas» en su declaración. Especial atención al ámbito digital: la delegación advirtió que «un desafío importante que plantean estos sistemas emergentes es el de los sesgos, que conducen a la adquisición y transmisión de percepciones alteradas de la realidad», especificando que «los modelos de IA están condicionados por la cosmovisión de quienes los crean y pueden, a su vez, imponer estas formas de pensar al reproducir estereotipos y prejuicios presentes en los datos que utilizan». La Santa Sede hizo un llamamiento a intensificar los esfuerzos en la educación en cultura digital. La delegación también subrayó que «movilizar la voluntad política por sí sola es insuficiente si no va acompañada de un compromiso genuino con el reconocimiento de la igualdad de dignidad y derechos de toda persona»
El lunes, el proyecto de ley C-9, conocido como la «Ley para Combatir el Odio», superó sin problemas la etapa de informe en la Cámara de los Comunes en Canadá. Lo único que impide que pase al Senado, que generalmente aprueba las leyes sin mayor trámite, es que la ley pase la tercera lectura, que tendrá lugar próximamente. Andrew Lawton advirtió que el proyecto de ley C-9, tal como está redactado, «socavará las protecciones religiosas de larga data para la libertad de expresión y la libertad religiosa en general». “Este no es un gobierno que tenga un historial de defensa de los derechos constitucionales, razón por la cual las comunidades religiosas están expresando preocupaciones muy legítimas”. El proyecto de ley C-9 es un «ataque» directo a la libertad religiosa y permitiría el «enjuiciamiento» de quienes simplemente leen ciertos pasajes de las Escrituras de «buena fe». La tercera lectura del proyecto de ley C-9 podría tener lugar esta misma semana.
La vida y la justicia social con Cristo en el centro.
Al saludar a los peregrinos de habla polaca, León XIV retomó el tema de nuestra época, «marcada por la locura de la guerra», y recordó el Día de la Santidad de la Vida que se celebra hoy en Polonia. «Es importante defender la vida desde su concepción hasta su fin natural»
Hoy es la Anunciación, el domingo es Domingo de Ramos y entramos en la Semana Santa. Ayer fue la fiesta de San Óscar Romero. El mundo está revuelto y no son tiempos de ponerse de perfil. En 1980, Romero era arzobispo de San Salvador y quedó profundamente afectado por el asesinato del padre Rutilio Grande, ocurrido el 12 de marzo de 1977. La homilía de Romero en el funeral es considerada un modelo de justicia social en el contexto del misterio de la salvación, con Cristo en el centro.
«El verdadero amor fue lo que conmovió al padre Rutilio Grande al morir con los dos campesinos a su lado. Así es como ama la Iglesia. Muere con ellos, y con ellos se presenta a la trascendencia celestial, porque los ama. Y es significativo que el padre Grande fuera asesinado precisamente cuando viajaba para transmitir a su pueblo el mensaje de la Misa y la salvación. Un sacerdote estaba con sus campesinos, de camino a encontrarse con su gente, a identificarse con ellos, a vivir con ellos; esto fue una inspiración de amor y no de revolución».
Es precisamente porque el amor nos inspira, hermanas y hermanos, que queremos decirles a los responsables que los amamos. ¿Quién sabe si quienes son responsables de este acto criminal (y por lo tanto excomulgados) están escuchando estas palabras en la radio, en su escondite y en su conciencia? Queremos decirles: «Hermanos criminales, los amamos y le pedimos a Dios que derrame el arrepentimiento en sus corazones, porque la Iglesia es incapaz de odiar; la Iglesia no tiene enemigos». Sus únicos enemigos son quienes se declaran como tales. Pero incluso a estos los ama, y como Jesús moribundo dice: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
San José «terror de los demonios».
Las guerras que se libran en Ucrania y Oriente Medio forman parte de una guerra mucho mayor. Una guerra que se define como «híbrida» porque se libra incluso en tiempos de paz, a menudo mediante el engaño, utilizando todas las armas que ofrecen las nuevas tecnologías. Esta guerra que entra en nuestros hogares cada día se originó en el pecado de Lucifer y los ángeles rebeldes, cometido ante Dios en los albores del tiempo. Nadie puede escapar de este conflicto, porque cada hombre constituye el campo de batalla de una lucha mortal que prolonga en la tierra la batalla iniciada en el Cielo. Los demonios, espíritus puros, dotados de una inteligencia mucho más perfecta que la humana, emplean todas sus capacidades para alejar al hombre de Dios. Sin embargo, como explica Tomás de Aquino, no pueden actuar sin permiso divino, lo que permite que sus acciones pongan a prueba la fidelidad del hombre ( Suma Teológica , I, q. 114, a. 1).
La acción de los demonios no se limita a las almas individuales, sino que se extiende a las ideas y las instituciones, influyendo profundamente en la sociedad. A lo largo de la historia, ha habido épocas consagradas a Dios, como la Edad Media cristiana, y otras marcadas por un rechazo sistemático de su ley, como ocurre en la sociedad contemporánea. Cuando una sociedad entera se rebela contra Dios, el riesgo de perder el alma se vuelve extremadamente alto, y la protección divina se hace necesaria para contrarrestar la acción del diablo.
En la Letanía de San José , aprobada en 1909 por San Pío X, aparece la invocación » Sancte Ioseph… terror daemonum, ora pro nobis «. El 8 de diciembre de 1870, Pío IX declaró a San José «Patrono de la Iglesia Católica», y el 15 de agosto de 1889, León XIII le dedicó la encíclica Quamquam pluries . Ante los males que aquejaban a la Iglesia y a la sociedad en su conjunto, « cuando las fuerzas de la oscuridad parecen capaces de atreverse a todo en detrimento del catolicismo », León XIII afirmó que, además de la devoción a la Santísima Virgen María, es necesaria la devoción a San José.
Juan Pablo II, en la encíclica Redemptoris Custos, publicada el 15 de agosto de 1989, en el centenario de Quamquam Pluries , define a San José como « ministro de la salvación », como un singular colaborador en el misterio de la Encarnación. En su famosa homilía del 29 de junio de 1972, Pablo VI habló del «humo de Satanás» que había entrado por alguna grieta en el templo de Dios. Hoy este «humo» parece envolver al mundo entero, y san Pablo exhorta a los cristianos a luchar contra « los gobernantes de este mundo de tinieblas » ( Ef 6,12). Jesucristo, sin embargo, derrota y humilla a los amos de las tinieblas, solo su Nombre ejerce poder absoluto sobre el mundo infernal. San José participa de manera misteriosa pero real en la victoria sobre el diablo, que es el corazón de la obra de la Redención. La Iglesia le ha atribuido con razón el título de «terror» de los demonios, y con estas palabras lo invocamos, rogándole que disipe el caos infernal en el que está inmerso el mundo y que nos sostenga en la hora de las últimas tentaciones en el momento de la muerte.
«El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra».
Buena lectura.