Sábado de tiempo de Adviento, ya el tercero, vísperas del “Domingo de Gaudete”: «Gaudete in Domino semper: iterum dico, gaudete!». Pasada la sorpresa de las aclaraciones del amigo Tucho, que nos recuerda que es bueno comulgar pero que antes hay que pasar por la confesión, estamos más tranquilos, al fin hemos salido de dudas. Y esto además adornado con respuesta oficial de congregación con tantas ínfulas, al menos en otros tiempos. Ya sabemos que hay casos que esto de confesarse entra en la nebulosa de la duda como los casos arco iris y de divorciados convivientes, aquí caminamos más bien a una abolición del pecado.
Pasamos las noticias de hoy. Para acceder a la sala de audiencias del tribunal del Vaticano, la provisional instalada en los museos del Vaticano, hay que caminar a lo largo de las murallas de la ciudad hasta la Fuente de la Galera. Desde 1621, un barco de guerra finamente elaborado en cobre y plomo parece navegar sobre piscina erigida por Pablo V. Sus cañones arrojan agua, símbolo de paz contra el fuego de la guerra. A finales de año, esta “galera” de finales del Renacimiento nunca ha hecho tan bien a su nombre. A un tiro de piedra del barco, en pleno siglo XXI, se desarrolla una lucha interna casi anacrónica en el Vaticano. El tribunal acoge un sonado juicio, que más que juicio es una especie de “problema” para el Vaticano.
Hoy esperamos la sentencia del caso Becciu, sea la que sea, el perdedor es el Papa Francisco, que se ha metido en todo este lío absurdo, y el sistema judicial del Vaticano, que ha quedado con todas, y no son pocas, sus vergüenzas al aire. El día elegido es un sábado por la tarde, dado el ritmo de trabajo en el Vaticano es un hecho anormal, aquí de viernes a mediodía hasta el lunes bien entrada la mañana esto se muere. Seremos maliciosos, pero todo esto nos recuerda la sentencia Vatileaks, publicada un día de nochebuena a la hora de la cena y solamente por una hora, para cumplir con la obligación de publicarla. Lo de hoy, después de más de dos años y en vísperas navideñas, tiene toda la pinta de que pretenden que pase desapercibida y a otra cosa. Diez acusados (8 laicos, 1 religioso y el cardenal Giovanni Angelo Becciu, el primer cardenal de la historia juzgado por laicos, están en el banquillo de los acusados de delitos que van desde la malversación de fondos hasta el fraude y el blanqueo de dinero: en la práctica, de haber robado los fondos de la Secretaría de Estado y del óbolo de San Pedro.
Las noticias de hoy están llenas de comentarios ‘presentencia’. «Si la verdad se opone a la razón de Estado, los jueces deben tomar la decisión correcta (no la de su colega Pilato, por así decirlo), y con ellos toda la Iglesia. Caifás argumentaba hipócritamente de esta manera: «No entendéis nada y no pensáis en qué os conviene que un hombre muera por el pueblo» (Jn 11,50). Pero Cefas no puede convertirse en Caifás: esto o lo otro. Los enemigos del Papa – y de la Iglesia – no esperan más que un paso en falso de Francisco, y por eso mismo lo han engañado». «Sólo un camino parece capaz de abrirse para concluir este asunto gris de una manera nada indigna. Es decir, que la autoridad decisoria se convenza de pedir la absolución de Becciu. Que el Papa, ayudado por el consejo del presidente Pignatone, comprenda, aunque cambie de opinión, que, a la vista de los resultados del proceso, esta es la única opción correcta. No sólo y no tanto una absolución, sino el reconocimiento de la verdad. Sí, incluso si cambiamos de opinión: ¿no nos ha acostumbrado Bergoglio durante su pontificado a giros repentinos, a cambios repentinos de humor y de perspectiva, a giros y vueltas?».
Estamos en vísperas del 87 cumpleaños del Papa Francisco. Algunas noticias de hoy comentan el hecho y la situación del Papa Francisco. «Se trata de un hombre de 87 años, que en los últimos dos años ha tenido que someterse a unas operaciones delicadas en el Policlínico Gemelli. Pero no sólo eso: los cada vez más frecuentes dolores lumbares, unidos a la fatiga respiratoria, están poniendo a prueba su organismo, hasta el punto de que el propio equipo médico le pidió que renunciara al ansiado viaje a Dubai, con ocasión de la COP28 de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. El Papa Francisco ha declarado repetidamente que ve el papado «para toda la vida», a pesar de haber respetado la decisión de dimitir de su predecesor, el Papa Benedicto. XVI.
Unos meses después de su elección, Francisco escribió una carta a su amigo, el médico argentino Nelson Castro, pidiéndole que escribiera un libro sobre la salud de los papas. Francesco volvió a tocar el tema varias veces con él; En una reunión en 2017, el pontífice supuestamente le dijo: «Te recuerdo que tienes que escribir un libro sobre la salud de los Papas en el que te hablaré de mis neurosis». Y ha llegado el libro, » es una de las más frases significativas de la larga conversación. Es la primera vez que un Papa habla abiertamente de su salud, tanto física como psicológica. Según algunas declaraciones del autor, Francisco lo habría hecho para «mostrarse como un ser humano» porque «el Papa puede ser infalible en materia doctrinal, pero es un ser humano que sufre».
El Papa Francisco también entró en detalles sobre su salud antes de convertirse en Papa. Contó la operación a la que fue sometido cuando tenía 21 años, en 1957, cuando le extirparon el lóbulo superior del pulmón derecho ante la presencia de tres quistes. Recordó entonces la operación de vesícula cuando era superior provincial de los jesuitas y los problemas en su hígado, que le llevaron a seguir una dieta estricta para adelgazar. En 2004 tuvo un problema cardíaco, mientras ya experimentaba dolores lumbares debido al estrecho espacio entre la cuarta y quinta vértebra. Cuando ya había sido elegido Papa, es la estenosis diverticular del colon, es decir, el estrechamiento de una parte del colon debido a una inflamación aguda de los divertículos. Debido a la fuerte inflamación, que comprometía su perfecta funcionalidad, en 2021 el Papa se sometió a la resección de una parte del intestino mediante cirugía.
«El Papa Francisco ni siquiera ha ocultado que padece una enfermedad psicológica. En una conversación con el sociólogo Dominique Wolton, publicada en el libro Politique et société (L’Observatoir, 2017), el Papa declaró que se había sometido a psicoanálisis por un profesional judío durante unos meses. Estamos entre los años setenta y ochenta y Bergoglio está a punto de ser nombrado rector de la universidad jesuita en un país asolado por la dictadura de Videla. Fueron años oscuros para el país, pero también para el entonces padre jesuita, acusado de no haber impedido la detención de dos jesuitas, Orlando Virgilio Yorio y Francisco Jalics, encarcelados y torturados acusados de subversión. Dos años más tarde, Francesco revela que el psicoanálisis le ayudó a gestionar sus «miedos».
«Como Papa, luego reveló que la decisión de abandonar el Palacio Papal y mudarse a la Casa Santa Marta fue dictada por razones psicológicas. Francisco rompe con un pasado en el que la Iglesia había luchado eficazmente contra el psicoanálisis: incluso el buen Papa, Juan XXIII, había prohibido a los seminaristas someterse a él. Será el Papa Pablo VI quien anulará esta prohibición. En segundo lugar, con Francisco es la primera vez que un pontífice habla de su salud mental: un hecho sin precedentes, dado que la claridad mental para el líder de una confesión religiosa como la católica lo es todo. En 2015, dio la vuelta al mundo la noticia de que el médico Takanori Fukushima había sido consultado por el Papa para el diagnóstico de un supuesto tumor cerebral. Se trataba de un caso de homonimia, pronto desmentido por la Santa Sede: pero el temor a una neoplasia en un órgano delicado como el cerebro llevó a muchos a alzar sus escudos ante las futuras – y valientes – decisiones del pontífice, acusándolos de falta de claridad».
El embajador de Ucrania nos revela que los planes del Papa Francisco para 2024 no incluyen ninguna visita a Kiev: «Me dijo que quería esperar hasta que su visita fuera un símbolo del fin de la guerra. Como no ve la posibilidad, quiere retrasar la visita. Tan pronto como las circunstancias lo permitan, visitará nuestro país».
En el Vaticano todo se ve, es demasiado pequeño, y vemos un movimiento que está siendo muy comentado, puede ser otro misericordiado, u otro que se retira a sus cuarteles ante el caos reinante. El 4 de diciembre pasado monseñor Cristiano Antonietti, secretario de la Nunciatura, un nivel muy alto, en servicio en la sección de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado y desde 2021 maestro de ceremonias pontificio, nombrado hace sólo dos años, hizo su entrada, acompañado por el obispo, como párroco de la iglesia de Santa María Infraportas en Foligno, su pueblo natal. Algo ha pasado porque hablamos del primer colaborador del Sustituto, el amigo Edgar. Se conocieron en Mozambique, donde Edgar era nuncio en 2016, y cuando, en 2018, el Papa Francisco lo nombró Sustituto se lo trajo a Roma. No hay comunicado oficial, silencio, antes o después nos enteraremos.
En el encuentro con las monjas de la Comunidad de Loyola, el Arzobispo de Ljubljana, anunció que el Dicasterio para Vida Religiosa ha decidido iniciar el proceso del que resultará en la disolución de esta Comunidad. En Ljubljana se formalizó y registró la constitución de la Comunidad de Loyola creada en los años 80, en Eslovenia, por el joven jesuita Marko Rupnik, quien se convirtió en mentor y director espiritual de la institución. Informes de ex monjas publicados por los medios de comunicación desde el año pasado revelan que este sacerdote había abusado de al menos 20 de estas monjas. En 1994, Rupnik se mudó a Roma, probablemente cuando las autoridades conocieron las acciones del sacerdote en esa comunidad. Junto con otras cuatro monjas, Rupnik fundó en Roma el Centro Aletti, sede principal de su actividad artística, y que posteriormente obtuvo reconocimiento internacional. La noticia del cierre de la Comunidad de Loyola vuelve a poner de relieve la situación de Rupnik, que ya no es miembro de la orden de los jesuitas y está incardinado en la diócesis de Koper. Recientemente, el Papa revocó una prescripción para que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe llevara a cabo una nueva investigación.
Y terminamos otra apasionante jornada informativa con una entrevista a Mons. Giampaolo Crepaldi publicada el 14 de diciembre de 2023 por el periódico «La Verità». Crepaldi, dirigió el Consejo para la Justicia y la Paz del Vaticano, y es uno de los más profundos expertos en la Doctrina Social de la Iglesia: «el positivismo católico no existe, lo que implica que no todo lo que se enseña desde arriba coincide con la verdad». «¿El caso de las ONG? La caridad sin verdad causa daño”. «Mucha gente está desorientada y entre los católicos crece el desaliento al ver que, ante los desafíos del presente, la Iglesia de Roma parece vivir un momento de debilidad y una especie de crisis de identidad con respecto al pensamiento mundano». «La obstinada negativa a reconocer la gravedad de la situación por parte de los clérigos implicados en el escándalo de la financiación de la ONG de Luca Casarini -desde el presidente de la CEI para abajo- empeora las cosas y aumenta la perplejidad generalizada ante el misterioso alineamiento del Vaticano en los temas de la agenda globalista».
«En la Iglesia de hoy se ha abierto paso la idea de que podemos colaborar con todos. Esto, sin embargo, no es cierto, porque son los objetivos los que unen a las personas en una acción común y si los objetivos no están de acuerdo es mejor no colaborar. La evaluación de los fines, sin embargo, requiere criterios doctrinales y no sólo prácticos». «Las ideologías del ecologismo y del climatismo de origen humano tienen como objetivo, aunque no demasiado oculto por ellas, eliminar la primacía del hombre derivada de su ser a imagen de Dios. También hay corrientes teológicas que niegan la «jerarquía del ser». Las doctrinas del antiespecismo o movimientos como Extinction Rebellion exigen el fin de la primacía del hombre. Tales posiciones no son compatibles con la doctrina católica». «Solo hay una Iglesia, pero en estos momentos las tensiones son muy fuertes y afectan a todos los niveles eclesiales. Hay un fuerte contraste, que a menudo raya en la incomunicabilidad, que no concierne sólo a un tema específico, sino a todo el marco de la fe católica. Este conflicto había permanecido oculto durante mucho tiempo y ahora ha estallado».
«Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos».
Buena lectura.