Al papa Francisco no le interesa el tema de la pedofilia en absoluto. Todo el encuentro es un modo de marginar este problema y dedicarse a otras cosas. Las víctimas le importan un comino. Los obispos asistentes están absolutamente descolocados. Han venido a Roma convocados por el papa Francisco para tratar un tema de suma importancia y se han encontrado con un cúmulo de conferencias inútiles que no atacan el tema de fondo y sin unas conclusiones claros.
Hoy nos anuncian un motu proprio. Quiere literalmente decir ‘por propia iniciativa’. Realmente será el motu proprio menos motu proprio de toda la historia porque en este caso el origen no es la propia iniciativa sino la presión mediática que ha rodeado y sigue rodeando todo el tema de los abusos y que es lo único que hace reaccionar a unos pastores dormidos en sus marchitos laureles.
El encuentro es un fracaso pero ahora tendremos un motu proprio que partirá la historia en dos. Más adelante van las cosas y más nos adentramos en el mundo del absurdo .
Para el común de los mortales ha quedado muy claro que la iglesia, como institución, es cómplice en los abusos y de su encubrimiento. Nos han llegado a confirmar, por si el testimonio de Vigano no fuera suficiente, que no se ha querido luchar contra esta plaga y que además se han llegado a destruir pruebas que incriminaban a personas concretas. El papa Francisco nos sigue prometiendo tolerancia cero con lágrimas de cocodrilo en los ojos. Ya no santidad, ya no, estamos más que hartos y con un cabreo considerable. No pretenda vendernos de nuevo la misma burra que lleva vendiéndonos en los últimos seis años. No se ha hecho nada y nada hay voluntad de hacer.
Desde estas páginas hemos defendido que este encuentro no serviría absolutamente para nada. Esto era más que evidente. El principal ponente debería haber sido Viganò, que es el único que ha puesto nombres y firmas donde los demás solo ofrecen humo. Necesitamos muchos más ‘viganos’ , que nos ofrezcan su testimonio de lo que han vivido y sufrido en los últimos decenios y ratifiquen con su firma la infamia que ya nadie niega. Hoy tenemos ya en las librerías el libro de Marco Tosatti, de lectura obligada, que ilustra el caso ‘Vaganò’ hasta el día de hoy.
Si alguien en su sano juicio cree que esta tropa será capaz de hacer cualquier cosa por luchar contra esta plaga es que están ciegos y sordos. Los que forman parte de problema no pueden ser parte de la solución.
Las víctimas están más que enfadadas, esperaban algo, creían que algo se podía hacer, pero ya están cansados de buenas palabras y continuas mentiras. Estos días han sido la prueba más evidente de que seguirán con su lucha, la sociedad les apoyará, se convertirán en la peor pesadilla del Papa Francisco y de todos los que no quieran poner remedio a esta lacra.
Cada vez más nos encontramos con sacerdotes, y por supuesto laicos, que ponen distancia de toda esta situación. La iglesia a la que pertenecemos es una cosa y sus dirigentes actuales son otra. Necesitamos pastores santos y sabios y no los tenemos. Es duro y triste tener sentirnos de nuevo como ovejas sin pastor, o lo que es peor con malos pastores.
La lucha sigue, la brutal purificación que estamos viviendo ahora traerá una iglesia rejuvenecida fuerte y sin lastres del pasado. Son miles los sacerdotes heroicos que están ofreciendo sus vidas y su ministerio por esta causa. Dios tiene sus tiempos y sabe cuál es el momento oportuno, a nosotros nos toca confiar no en los hombres, ni en los pastores, ni en las campañas publicitarias, nos toca confiar en el Único que es el verdadero Señor de la historia.
Todo esto está provocando que muchos cristianos estén cayendo en la indiferencia y se estén alejando de la iglesia. Otros no están dispuestos a hacerlo sabemos que tocará sufrir la vergüenza de tener que soportar a pastores indignos y cobardes.
Hasta el padre Lombardi lo hemos visto titubear, ofrecernos un torrente de palabras sin sentido. Ante una situación que él entendía que no tenía ninguna razón de ser. Nada se podría decir porque nada se ha hecho en estos tres días. Y para vergüenza histórica la Misa final la misma puerta cerrada en el aula regia. En un papá tan populista es increíble que se haya llegado la situación de tener miedo de rezar con los fueles. Se nos habla de iglesia de puertas abiertas, de hospital de campaña, de la iglesia en salida, del diálogo, de tantas tonterías, y lo que estamos viendo es unos pastores acobardados que se encierran en la imagen más absurda de la ‘autorreferencialidad’ que tanto critican. Lo que ya tenemos claro es que la lucha contra la pedofilia no pertenece a la historia de este pontificado.
En la información de hoy, incluso las páginas consideradas amigas, ya no saben qué decir. Es tan evidente el fracaso de este encuentro que no entusiasma y a los propios defensores de este pontificado. Estamos llegando a un punto en el que defender a una víctima de pedofilia es ponerse en contra del Papa Francisco. Algo estamos haciendo mal.
Santidad, sería muy recomendable no hacer nada de aquí en adelante porque está visto que más se hace más complica las cosas. En el pontificado de Benedicto XVI no teníamos la menor duda de que no le temblaba la mano a la hora de cesar sacerdotes y obispos indignos y encubridores.
Hoy tenemos claro que las valentías se utilizan para otras cosas y se defiende lo indefendible. Se promocionan obispos y sacerdotes sabiendo de sus escabrosos pasados. Todos tenemos en la cabeza muchos nombres recientes ascendidos y protegidos por el actual Pontífice aunque ahora nos quieran vender que no se sabía nada.
La iglesia ha atravesado y atravesará momentos de gran dificultad en su historia pero seguirá adelante. Es el mismo Dios al que la guía pero ahí del que escandalice a uno de estos pequeños Más le valdría no haber nacido.
Desde aquí seguiremos hablando con claridad aún a riesgo de ser considerados sobrinos del diablo.
¿Hasta cuándo os tendré que soportar?
Buena lectura.
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