Empezamos semana y va pasando el mes de enero. Es una convicción generalizada que el pontificado de Prevost comienza ahora. Con la Puerta Santa cerrada y la multitud de eventos jubilares ya lejos, León XIV puede dedicarse a los principales objetivos de su gobierno: revitalizar la Curia y cerrar las brechas creadas durante la larga guerra civil desatada en el tomentoso y fallido pontificado del Papa Francisco. Asegurar que el catolicismo mantenga su atractivo (Benedicto XIV) en un mundo en rápida transformación tecnológica, social y cultural.
Asegurar un catolicismo atractivo.
En los últimos meses, León ha tomado varias decisiones. Nombró al obispo Thibault Verny , una figura rigurosa, como jefe de la Comisión Vaticana sobre Abusos, anteriormente al frente del mismo organismo en Francia. Eligió al arzobispo Filippo Iannone, con sólida experiencia jurídica y de gestión, como prefecto del Dicasterio para los Obispos, expresando su deseo de proceder con sumo cuidado en el nombramiento de futuros obispos. Nombró a la hermana Tiziana Merletti como secretaria del Dicasterio para los Religiosos (Institutos de Vida Consagrada), continuando aquía la línea de Francisco de nombrar mujeres para altos cargos en la Curia Romana. Ahora es el comienzo de la fase en la que Prevost comenzará a elegir su equipo al frente de la curia .
Las cuestiones relativas al «Sínodo y la sinodalidad» , términos ciertamente difíciles de entender para el hombre de la calle. Veremos si el Papa León fundamenta su pontificado en este proyecto, destinado a culminar en 2028 (como esperaba Francisco) en una Asamblea Eclesial Mundial. Lo que si parece ahora complicado es acusar al Papa León (como ocurrió en la era Bergoglio) de proceder «a trompicones» y tomar decisiones en solitario.
La asamblea general de cardenales de todo el mundo para los días 27 y 28 de junio, es probable que sea más refinada. En esta ocasión, se siguió el método empleado en los sínodos recientes. Esta es la primera crítica que surge del mundo católico, junto con la solicitud de que se hagan públicos los documentos del grupo de trabajo. «Sínodo» es otra palabra griega que significa caminar juntos, y existe una creciente demanda entre los laicos católicos de «conocer juntos» lo que se debate al más alto nivel.
El Papa León XIV y Venezuela.
Hoy tenemos mucho sobre Venezuela, a nosotros nos interesa el papel de la Santa Sede y del Papa León XIV en esta situación, es donde centramos el foco.
En el Ángelus del 4 de enero de 2026, León XIV miró hacia Venezuela, con profunda preocupación a una nación en colapso. Mientras los venezolanos despertaban a un nuevo capítulo de su turbulenta historia, desde las ventanas del Palacio Apostólico, el Papa elevó su mensaje: ni venganza ni caos, sino justicia, paz y legalidad constitucional. León XIV proclamó que nada es aceptable excepto lo que sirva al bien de sus hijos, con pleno respeto al orden constitucional y a los derechos humanos. Pocos días después, María Corina Machado, figura destacada de la oposición venezolana, estrechando la mano del papa León XIV en el austero silencio de la Biblioteca Vaticana, había llegado al Vaticano casi en secreto, vestida de negro y con un rosario al cuello. Por primera vez un Papa dio la bienvenida abiertamente al representante de las aspiraciones democráticas de Venezuela, apenas días después de la caída del régimen. El Papa no hizo declaraciones públicas sobre la audiencia ni se pronunció sobre los acuerdos institucionales ni el liderazgo de transición. La importancia del gesto reside fundamentalmente en su dimensión moral. El mensaje que se envió al recibir a Machado es claro: la Iglesia está con el pueblo, con sus derechos y con su sufrimiento. Las palabras de Francisco —«las dictaduras acaban mal, tarde o temprano»— resuenan hoy en la actitud de León XIV. Si bien Francisco las pronunció con amargura, tras experimentar las tensiones en primera persona, recibió a Nicolás Maduro en el Vaticano al menos en dos ocasiones en 2016 y 2017.
La Santa Sede y Venezuela.
El secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, confirmó que la Santa Sede intentó negociar una salida pacífica de Nicolas Maduro de Venezuela, incluyendo discusiones sobre un posible exilio en Rusia, pero la iniciativa fracasó. Parolin admitió haber mantenido conversaciones discretas con Maduro y otros miembros del régimen venezolano, pero el plan chocó con la realidad. «Intentamos lo que también se publicó en algunos periódicos». Parolin no dio más detalles, pero su confirmación dejó pocas dudas. El Vaticano ofreció a Maduro, a través del embajador estadounidense ante la Santa Sede, Brian Burch , en Nochebuena «ir a disfrutar de su dinero», pero él se negó pensando que Estados Unidos no intervendría. Parolin explicó que la Santa Sede «siempre ha apoyado una solución pacífica», pero se encontró con un hecho consumado, una situación que se le había ido de las manos. Estados Unidos arrestó a Maduro y se echó por tierra cualquier posibilidad de negociación.
Parolin describió la situación actual en el país caribeño como de «gran incertidumbre «. Expresó su esperanza de que la situación «evolucione hacia la estabilidad» y una recuperación económica que parece lejana: «La gente está sufriendo». Fue más allá, afirmando que Venezuela necesita ahora una «democratización del país «.
Spadaro: ya lo decía Francisco.
Spadaro sigue trabajando en el Vaticano el el puesto creado a media por el Papa Francisco muy dado a pagar favores a los amigos con dineros de los fieles. No sabe con entrar en juego en los nuevos equilibrios y hoy nos pontifica sobre Venezuela. «El Papa León XIII ha abordado directamente el tema. Su postura coincide con la del Papa Francisco, quien ha instado repetidamente, incluso en reuniones con Maduro, a los líderes políticos y civiles a buscar una vía de paz y diálogo, enfatizando que «las dictaduras son inútiles y terminan mal»». «La Iglesia no toma partido en la controversia, pero llama a la comunidad internacional a no olvidar que la legitimidad más profunda de cualquier orden político reside en la voluntad libre y auténtica de los pueblos y en el respeto de su dignidad». No le queda más remedio que reconocer que «el encuentro con María Corina Machado, líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, es un reconocimiento moral a la responsabilidad de quienes alzan la voz por un pueblo herido». A buenas horas.
León XIV en el Bernabéu.
Entre los planes de este año está un viaje a España del Papa León XIV después de las lejanas visitas de Juan Pablo II y Benedicto XVI, porque Francisco nunca vino. Parece que estará en España entre el 6 y el 12 de junio y uno de los eventos centrales de su Visita Apostólica a España será una vigilia de oración en el Estadio Santiago Bernabéu. León XIV podría tener un acto muy parecido a uno que tuvo en 1987 el papa Juan Pablo II en 1982 tuvo un acto parecido en el mismo estadio. Es, sin duda, un espacio espectacular pero que resultará muy pequeño para lo que son estos encuentros, en Madrid tenemos algunos sacerdotes que son capaces de llenar espacios similares, el Papa León, en lo que parece ser una breve visita, merece algo más.
Entre sínodos y consistorios.
Luis Badilla analiza el reciente consistorio. «En su discurso ante el Colegio Cardenalicio al final del Consistorio Extraordinario, el Papa León XIV reiteró lo que ya había dicho: en octubre de 2028 se celebrará la Asamblea Eclesial Mundial anunciada por el Papa Francisco para el 15 de marzo de 2025″. El Papa: «Por lo tanto, sería importante que nuestra forma habitual de trabajar juntos fuera una oportunidad de formación y crecimiento para quienes colaboramos, en todos los niveles, desde la parroquia hasta la Curia Romana. Las visitas pastorales son un ejemplo de cómo se puede crecer habitualmente en un estilo sinodal; y también es necesario revitalizar todos los órganos de participación. Pero todo esto está conectado con el proceso de implementación del Sínodo, que continúa y tendrá una etapa fundamental en la Asamblea Eclesial prevista para 2028. Los animo a ser fermento en este camino. Es un camino para la misión de la Iglesia, un camino al servicio del anuncio del Evangelio de Cristo».
«La Secretaría General del Sínodo de los Obispos lleva meses anunciando que se añadirán textos adicionales a los anteriores, que formarán parte de las directrices para la implementación de las conclusiones sinodales de octubre pasado. Esta estructura burocrática, engorrosa y a veces excesiva es un método y un estilo que, lamentablemente, se reflejó parcialmente en la cobertura mediática de la Santa Sede sobre el Consistorio Extraordinario. Muchos dentro de la Iglesia, incluidos miembros de la jerarquía católica, se han quejado de esta contaminación. Por lo tanto, es muy probable que se introduzcan varios cambios organizativos en el Consistorio Extraordinario del próximo junio».
«Lo que el Pontífice describe como un «método simple, pero no necesariamente fácil» tiene que ver con la abundancia de reglas, gestos y mobiliario que supuestamente demuestran la naturaleza sinodal. Símbolos de este enfoque son las mesas redondas, en lugar de sillones, porque indican el diálogo cara a cara. Todo es horizontal y nada vertical, para fomentar relaciones basadas en la escucha y no en la jerarquía institucionalizada». «Recientemente, numerosos obispos y cardenales se han ganado la reputación de viajeros apasionados, más fáciles de encontrar en los aeropuertos que en la residencia episcopal».
A los cien años de la cristiada la persecución sigue.
Hace cien años en México, los Cristeros –caracterizados por su grito de “¡Viva Cristo Rey!”– se levantaron contra el gobierno que había perseguido ferozmente a la Iglesia y obligaron al episcopado mexicano a tomar una medida dramática y excepcional, la suspensión del culto público, evento que efectivamente desencadenó la Cristiada. El papa Pío XI dedicó tres encíclicas al asunto. La revuelta cristera también produjo muchos mártires, la mayoría de los cuales aún son desconocidos. Se espera que, tras el silencio que ha reinado sobre el asunto durante varias décadas, este centenario brinde la oportunidad de una reflexión adecuada, profunda y apasionada.
Todo un símbolo es la figura del niño mártir y abanderado del ejército cristero, José Sánchez del Río (1913-1928), torturado y asesinado por el ejército federal mexicano tras ser capturado, y finalmente canonizado hace diez años, el 16 de octubre de 2016. León XIV en su discurso al Cuerpo Diplomático 9 de enero recordó que la persecución de los cristianos continúa, más aún, ha aumentado y se ha extendido. Hoy ya no existe sólo la persecución ideológica del siglo XX (comunismo, nacionalsocialismo y laicismo), sino que a estas ideologías se ha añadido la persecución por parte del islamismo radical, tras la revolución chií en Irán de 1979, que posteriormente se extendió también al mundo suní, y, en general, por formas de nacionalismo autoritario y fundamentalista, que persiguen o en todo caso discriminan a las religiones distintas de la propia. El sitio web de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada señala que, en el último año, trece cristianos fueron asesinados cada día, uno cada dos horas, para un total de 4.849 en 2025. El año anterior, solo 4.476 fueron asesinados.
«Tampoco echa nadie vino nuevo en odres viejos…»
Buena lectura.
