Naturalmente a favor de África.
LA NEGRITUD, EJEMPLAR OTRA VEZ
Muchas veces hemos puesto de modelo a nuestros hermanos
de color, esos católicos ejemplares del África negra, que se extiende
por todo el continente debajo del desierto de Sahara, y que viven
incluso en países tal peligrosos como Nigeria.
Hoy, la defensa del orden natural y sobrenatural es asumida por
el arzobispo de Ghana, Jonh Bonaventura Kwofic y versa acerca de la
homosexualidad y de su invasión en los seminarios.
Nos enteramos por el blog
Specola
de
Infovaticana
de sus
palabras muy claras y sin vueltas: “Voy a hablar de algo que está
creciendo como un monstruo en los seminarios. Por favor, hagan todo
lo posible para expulsar a las personas con esa orientación de
nuestros seminarios, porque no solo es una abominación para la
actitud sacerdotal, sino que tampoco hace que valga la pena para
vivir los dones del celibato. Es la homosexualidad y la cultura
gay
.
Somos hombres; ir tras las mujeres no nos bien. ¡Pero los hombres
van tras los hombres!”.
Señala además que la homosexualidad “obstaculiza una
correcta relación con hombres y mujeres”.
Los hombres de color nos dicen lo elemental, pero como repetía
Samuel Wenceslao Medrano: lo elemental es lo fundamental.
El mismo arzobispo de Acra, quien pertenece a la Congregación
del Espíritu Santo, a principios del año pasado, denunció como
pecado grave pertenecer a la masonería manifestando que “no se
puede ser un auténtico católico y a la vez masón”.
Hace muy poco nos vimos obligados a criticar a la cúpula de
nuestro episcopado, cuyo presidente el arzobispo Marcelo Colombo,
arzobispo de Mendoza ha perdido la noción de lo fundamental, que
tan clara la tiene el prelado africano, al adherir a la marcha de
homosexuales, lesbianas, transexuales, etc. A comienzos del año
pasado.
Pero, además, el arzobispo de Ghana habla de los dones del
celibato, que tantos beneficios generó y genera para la Iglesia
Católica latina. Porque al fin y al cabo el celibato es un don gratuito
que Dios otorga a quien quiere, ofrecido y libremente aceptado y
ejercido.
Y ya que estamos en el tema de los seminarios, queremos
glosar en forma parcial una nota del blog “
The Wanderer
”, que se
titula: “El Episcopado Argentino. La catástrofe y la negación de la
realidad”, publicado en la revista
Gladius
, n°123, año 2025.
El Seminario Arquidiocesano de Buenos Aires tenía en 1960 272
seminaristas; hoy tiene 36. La mayor parte del histórico edificio que
cubre cuatro manzanas es un museo.
Pero peor es la situación del Seminario conciliar de Córdoba,
fundado en 1719 y que en 1975 bajo la dirección del P. Luis Alesio,
llegó a contar en 1983 con 200 seminaristas de la Arquidiócesis y las
diócesis sufragáneas y de distintas órdenes religiosas. Hoy, bajo la
gestión del cardenal jesuita Ángel Rossi subsisten 10 seminaristas,
cinco de Córdoba, San Francisco y Deeán Funes y otros tantos de la
diócesis de La Rioja.
Un caso interesante lo tenemos en el Seminario Arquidiocesano
de La Plata, Provincia de Buenos Aires, que bajo el gobierno de
monseñor Héctor Aguer en el 2012 llegó a tener 97 seminaristas. Al
quedar como emérito fue sustituido por una especie de Atila clerical,
hoy en el Vaticano, el cardenal “Trucho” Fernández y en la actualidad
solo hay siete seminaristas, 3 de La Plata y 4 de la diócesis de Mar del
Plata. Estamos ante una catástrofe: de 97 a 3 en menos de quince
años. Cabe acotar que esa arquidiócesis tiene 4 obispos.es radio
Esto que se denominó “Iglesia en salida”, en la realidad es la
liquidación de la Iglesia.
El gran sociólogo Ptirim Sorokin en su libro “Achaques y manías
de la sociología moderna y ciencias afines” nos aconseja no caer en el
vicio de la quantofrenia porque “la vida es demasiado complicada
para ser totalmente accesible a las matemáticas” (p.158).
Pero sin caer en el mismo, hemos usado esa disciplina tan
estimada por Platón quien llegó a escribir en el pórtico de la
Academia: “no entre aquí quien no aprecie las matemáticas.
Buenos Aires, enero 20 de 2026.
Bernardino Montejano