Llevamos unos días con algunas notcias levemente positivas en el absoluto desplome eclesial

No alteran el absoluto desplome de la eclesial ruina eclesial pero apuntan que no todo se derrumba. Aunque para desconsuelo de no pocos esos mínimos repuntes a más son todos tradis. En el otro bando, ni uno.  Como si hubiera dejado de existir

A esa línea se apunta también la  noticia de los seminarios españoles que hoy publica ABC. Y que no se deja enlazar. Parece universalmente aceptado, por supuesto que con entusiamo por mi parte y supongo que con desolación por la otra, que los nuevos curas son tradis, prácticamente en su totalidad.  Pues  me alegro mucho  y que se joroben los otros. En la otra acepción del verbo jorobar.

Da cuenta ABC de unos números bastante positivos para estos días decadentes que vivimos en algunas diócesis. Ya el año pasado  se había quebrad0 en España la línea descendente para recuperar  los mil seminaristas. Y este año se ha superado el número del año anterior. Pues muy bien.

La relación la encabeza Madrid con 116 seminaristas . Le sigue Toledo con 74. La sombra de Don Marcelo es alargada. Después Getafe con 64. Y un 10 para Don Ginés.  En Valencia 58. No lo han hecho mal los que han pasado allí desde Olaechea. García Lahiguera, Roca, García Gasco, Osoro, Cañizares y Benavent.   Viene después Sevilla con 51. Muy bien también Don José Ángel. Cartagena tiene 50. Muy buena cifra también para Lorca. Córdoba tiene 46, fruto del pontificado de Demetrio. Espero que Fernández no los malogre.

Por el otro extremo, y con cero seminaristas, están Ciudad Rodrigo, Jaca, Palencia y Tarazona. Ciudad Rodrigo y Jaca prácticamente desaparecidas unidas a Salamanca y Huesca. Ahí tienen  justificada su desaparición. Tarazona tendrá que justificar su futuro. Sin vocaciones no hay diócesis. Y Palencia, cuna de miles de vocaciones,  es cumplido ejemplo de como dos obispos, Castellanos y Herrero, ambos agustinos, pueden arrasar una diócesis que fue ejemplar. Y que Blázquez, Palmero, Munilla y Escudero fueron incapaces de restaurar.

Y con un seminarista, prácticamente la nada, Barbastro-Monzón, a la que Pérez Pueyo ha dejado imposible, Calahorra y La Calzada-Logroño, Lérida, Menorca, San Sebastián, San Feliu  de LLobregat, Sigüenza-Guadalajara, Teruel-Albarracín, Totosa y Vich. . Todas un vergüenza para sus obispos salvo Menorca que bastante consigue con un seminarista.

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