De Specola
Las reinas católicas.
Son solo ocho mujeres en el mundo pueden vestir de blanco (en lugar de negro) ante el Papa. El ceremonial del Vaticano tiene reglas muy específicas en cuanto al código de vestimenta: las damas deben vestir de negro en presencia del Santo Padre y cubrirse la cabeza con un velo. Sin embargo, a algunas reinas se les concede el «privilegio del blanco«. Entre ellas figura la católica reina Letizia de España que «no se santigua porque es atea», entonces la pregunta es ¿por qué hace uso del privilegio del blanco reservado a las reinas católicas? La única explicación es que como cualquier republicano comunista que se precie es muy coherente con sus incoherencias. Oficialmente, la reina Letizia es católica, ya que para contraer matrimonio canónico con Felipe VI en 2004 debió acreditar su bautismo y formación en la fe, suponemos se confesó y es evidente que comulgo ante todo el mundo. Madrid bien vale una misa y España incluso dos. Expertos en la Casa Real y medios de comunicación la definen como agnóstica o no creyente debido a su comportamiento en actos religiosos. Su relación con la jerarquía eclesiástica como «fría» o meramente institucional. Cumple con su agenda actos religiosos por protocolo y suele delegar los actos de mayor calado confesional en otros miembros de la familia, como la reina Sofía. Es habitual que Letizia, la reina católica, no realice gestos litúrgicos tradicionales, como santiguarse o inclinarse ante símbolos religiosos, incluso cuando el resto de su familia sí lo hace. En sus audiencias en el Vaticano, aunque sigue el protocolo para las reinas católicas, estamos ante una «reina católica no creyente», o algo así.
