
Nuca dudé de la inteligencia de Hollerich. Lo que ocurre es que los verdaderamente peligrosos son los progresistas inteligentes. Los torpes terminan autoeliminándose solos.
El jesuita y cardenal Hollerich, creado por Francisco en 2019, todavía de 67 años, en agosto uno más, parece que se encuentra menos seguro que con Francisco e intenta moderarse, aunque de estos tipejos no cabe fiarse ni un pelo. Hollerich es de lo peor del Sacro Colegio y lo único positivo en él sería su desaparición o, al menos, la llegada de sus ochenta años para lo que todavía queda demasiado.
Pues ahora, viéndose sin respaldo, a disimular: en él no cabe conversión. Solo disimulo: