
Como era de esperar no se muestra entusiasta. No así como otro azobispo que, como era de esperar, se ha manifestado más tonto que Pichote. El de Oviedo, gracias a Dios, es de 0tra pasta.
No deja de ser sorprendente que algunos obispos sean como el de Oviedo y otros, demasiados, memos integrales.
Y es complicado militar en una Iglesia cuyos jefes adolezcan de manifiesta insuficienc ia mitral y hasta neuronal.