Celebración de centenario del Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles
18´07´´ ha durado la homilía del cardenal Osoro ¡Qué falta de consideración hacia las miles de personas sentadas al sol soportando esta ola de calor! Además, para no decir nada. Una homilía soporífera y leída íntegramente, sin sentimiento alguno, escrita sólo para su mayor honor y gloria y prescindiendo de las recomendaciones del Papa Francisco
Y ni una referencia a Franco. La CEE siempre tan respetuosa con la ley mordaza llamada de Memoria Histórica. Pues hagan ustedes memoria y recuerden que esta conmemoración ha sido posible gracias a Franco que fue quien restauró el monumento al Sagrado Corazón fusilado en 1936 por unos milicianos del Frente Popular (PSOE, comunistas, anarquistas, nacionalistas, entonces), (PSOE, Podemos, etarras, nacionalistas, actualmente). Franco fue el gran defensor y valedor de la Iglesia católica y sin él los mártires se habrían multiplicado y la Iglesia habría sido barrida de España. Recuerden los más de 7.000 religiosos asesinados por el Frente Popular que la Iglesia ha ido canonizando o beatificando en estos últimos años. Las últimas el pasado sábado 22 de junio en la catedral de la Almudena donde se beatificaron a 14 mártires concepcionistas franciscanas. En más de una ocasión la CEE cobardemente ha sustituido la expresión de mártires de la guerra civil por mártires del siglo XX, como si España hubiera sido tierra de persecuciones religiosas durante el pasado siglo. ¡Qué ofensa para España! Y afortunadamente no fue así gracias a Franco al que ahora silencian. (Les recuerdo que en 2008 otra imagen del Sagrado Corazón situada en la ermita de San Antonio de la Florida, réplica de la del Cerro y elaborada a partir de las piedras del antiguo monumento, apareció decapitada, y por ahí van los tiros.)
Como también la CEE se ha lavado las manos como Pilatos (máximo exponente de cobardía e hipocresía para los católicos) con el asunto de la tumba de Franco en el Valle de los Caídos, monumento religioso de primera magnitud del que la Iglesia española debiera sentirse muy orgullosa. Ni siquiera han hecho valer sus derechos sobre un espacio que es inviolable. De todos es sabido, salvo para quienes no quieren saber, que el Valle de los Caídos lo erigió Franco como un monumento a la reconciliación entre los españoles bajo el símbolo de la Cruz, y no como un mausoleo personal. En el recuerdo de todos queda que Poncio Pilatos fue tan responsable, o más, de la crucifixión de Jesús como los que le clavaron en la cruz. Así quedará la CEE si se llevara a cabo la exhumación de los restos de Franco enterrados allí, no por capricho personal, sino por decisión del Rey, es decir, por decisión del representante del Estado español, institución jerárquicamente superior al gobierno de la nación.
¿Sabe la CEE que el Patrimonio Nacional no ha pagado a la comunidad benedictina la asignación convenida para su mantenimiento correspondiente a 2019? Ni lo hará en adelante esperando rendirles por hambre, como tampoco está aplicando los fondos recaudados por las entradas a la restauración del Valle esperando que se caiga por sí solo, si antes no lo derriba el nuevo Frente popular cuando consigan la mayoría absoluta. ¿A la CEE le importa la suerte de los benedictinos o es algo que les concierne exclusivamente a ellos? ¿Hará algo la CEE en este sentido o será mejor no hacer nada para no molestar a Pedro Sánchez y peligren sus privilegios?
Durante el acto del Cerro de los Ángeles me recordaron ustedes al Sanedrín y a los fariseos, incluso en las vestiduras. Palabras vanas y huecas, gran parafernalia sin asomo de humildad, desconexión con el pueblo, búsqueda de su mayor honor y gloria. Quizás sea porque antes vi en 13TV el programa de Misioneros por el mundo que les recomiendo vivamente. Allí vi a tres religiosas en Mozambique haciéndose cargo de un pueblo que carece de todo, sin médico ni sacerdote, que sólo oyen misa una vez cada dos meses, que beben el agua de un río poblado de cocodrilos, donde se lavan las personas y beben los animales, sin perder nunca su eterna sonrisa. O a unos misioneros que con mucho amor y muy poco dinero entregan su vida a la causa de los más necesitados restaurando su dignidad. ¿Se sienten ustedes interpelados? ¿Podrían hacerlo ustedes? Si no es así, no nos hablen. El Espíritu Santo nos guiará. ¡Hasta la cruz- joya que preside la sala de reuniones de la CEE no se parece en nada a la original de Cristo!
Enrique Goicoechea