Acaba el año de la locura constante en las tierras catalanas: el gobierno regional que no gobierna, soñando solamente en la creación de un imperio existente en la cabeza calenturienta de los políticos separatistas; una sociedad partida en mil pedazos por estar con una bandera u otra; unas familias divididas en españolistas o separatistas; personas que terminaron la comida del 25 de diciembre, tradicional encuentro de familias, como el rosario de la aurora sin despedirse como requiere la selecta educación de unas gentes que presumen de tenerla; y la perrera llorica de dos políticos que no se ponen de acuerdo para hacer con valentía el camino de la independencia que tanto anhelan. Ni siquiera el capellán de los dos: el abad de Monserrat ha logrado ponerlos de acuerdo. Los medios de comunicación de aquella región española siguen regados con manguerazos de dinero público, para mantenerse en la domesticación ideológica del pueblo, en el chupeteo de una corrupción galopante, y en un servilismo cerril al separatismo destructor. Según fuentes de toda solvencia dos mil millones de euros han recibido los medios catalanas de las arcas que la Generalidad, que las saca a su vez del gobierno de Madrid, y, por lo tanto del bolsillo de todos los españoles. En el año que va a nacer 341 millones más recibirán los medios catalanes. Dándose el robo a mano armada que el director de Tv3, gane más que el presidente del gobierno de España. O el primero es muy listo, o el segundo ha perdido la razón humana. ¿Y la Iglesia Católica de aquella región española?. A lo suyo, mantener banderas separatistas en centros parroquiales como el de fotografía adjunta, que es el de Horta. O sosteniendo radio Estel donde se predica el separatismo como única solución de los males pastorales de Cataluña. O sugiriendo la locura que cuando sean independientes podrán elegir a sus obispos «democráticamente». El primer obispo que está de salida el Piris, el constructor de viviendas sociales en el seminario con dinero ajeno, para pobres y mendicantes. El otro es el propio cardenal barcelonés que tiene buenas aldabas en Roma para seguir en el machito sin que lo hayan mandado ya a la jubilación inmediata. Los laicos catalanes, sensatos, que haberlos los hay, están como ovejas sin pastor buscando algún mosén que no emita eructos separatistas, ni tenga como único dios al nacionalismo, que en palabras de San Juan Pablo II es una deificación pagana. El año venidero será esencial para los catalanes, y para todos los españoles. Estaremos, Dios mediante, para contarlo, en este Blog. Tomás de la Torre Lendínez
Medios catalanes suman dinero público y siguen…siguen….

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