VOX DEI Cuando acudió al concurso televisivo de La Voz, en formato italiano, Sor Cristina no sospechaba su triunfo final. Lo ha conseguido. Una mayoría aplaude y apoya la valentía de esta monja ursulina italiana, de 25 años, valiente y segura de su vocación ante Dios y ante una sociedad abierta en canal por los medios de comunicación social, como es una estación de televisión. Sor Cristina no es la primera en una larga lista de monjas cantoras que han grabado discos o protagonizado películas de cine. Ella es la primera que gana un concurso de televisión embutida en su hábito oscuro. Es la única que ha puesto a todo un plató y su audiencia a rezar el Padre Nuestro, algo inconcebible en la sociedad europea actual, salvo en el interior de los templos que es donde nos dicen que debemos estar. Sor Cristina ha demostrado que la Religión Católica sigue atrayendo, manifestando, y proponiendo su fe desde la música y el canto ante el ojo avizor de una cámara fija o móvil de una televisión en manos de un estado europeo. Ahora todos la llaman la voz de Dios. ¿Ha contado Sor Cristina con el aplauso sonoro dentro de la propia Iglesia Católica?. No, porque los supercicutas puristas se han rasgado las vestiduras como los hipócritas y fariseos que juzgaban a Cristo, la noche del Jueves Santo, cuando le oyeron afirmar que él era el Mesías esperado en el pueblo israelita. Lo tacharon de blasfemo y le pegaron una bofetada que aún resuena por las páginas del evangelio. En páginas digitales, donde Sor Cristina tiene amigos hasta rabiar, igualmente tiene enemigos que la han llamado de todo menos bonita. A ella y las monjas ursulinas son sobre las que han echado todos los cánones leguleyos condenando a esa joven religiosa que debía estar recluida en su monasterio en vez de pasear su figura por las luces de colorines de un plató de televisión. Dos méritos veo en Sor Cristina: la primera que canta como los propios ángeles la música de nuestros días y lo hace sin afectación, con sencillez y tranquilidad de conciencia. La segunda que va vestida con sus hábitos reglados en las constituciones de las ursulinas, incluidos los conocidos zapatos de monja con un tacón de centímetro. La vida religiosa femenina pegó un volantazo absurdo hace cincuenta años, cuando las monjas se quitaron los hábitos para asemejarse al paisaje y al paisanaje. Hoy son viejas vestidas con pésimo gusto y los conventos están vacíos porque las jóvenes actuales huyen de servir de cooperadoras de un puñado de ancianas hermanas; prefieren vivir una consagración en la vida religiosa donde sus vocaciones se la deban a Dios y a la Iglesia a la que sirven con hábitos lo mismo cantando en la tele, enseñando a niños en una clase o atendiendo a ancianos, a todos, en una residencia de la tercera edad.
Vox demonii A la monja Forcades, la llaman la voz del diablo, pues convoca a la pelea electoral y si fuera necesaria a la acción violenta verbal o….. ¿Qué pinta una monja metida en política? Ahora, ha invitado este viernes a Podemos a formar parte de su plataforma política, Procés Constituent, que aspira a presentarse a las próximas elecciones catalanas con una candidatura formada por amplios sectores de la izquierda. De hecho, la benedictina ha confesado que «gente de Procés Constituent ha votado a Podemos, y yo he dado mi apoyo a Podemos». Esta mañana en La Jungla 4.0, de Radio 4G, con la dirección de José Antonio Abellán hemos dialogado sobre el complejo de Penélope: ese afán de tejer de día y destejer de noche que tiene el pueblo de España desde hace doscientos años. En este proceso juegan un fuerte papel los medios de comunicación esspecialmente la Cuatro y la Sexta, dirigidas por empresas italianas que les importa la unidad de España lo que el pito del sereno. La Forcades tras alabar el chavismo venezolano, ahora suma fuerzas con los chavistas hispanos. Siempre todos los extremos se tocan por las mismas partes. Recomendación Lean amigos, la historia del Blog El Olivo con documentos inéditos. Se trata de “Crónica del Blog El Elivo” Se encuentra aquí mismo. http://marianojv.esy.es//novela.html Tomás de la Torre Lendínez
Vox Dei et vox demonii

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