Un obispo italiano que parece excelente

Mons. Antonio Suetta

El de Ventimiglia-San Remo,  Antonio Suetta (1962-   )

UN OBISPO Y UNA CAMPANA
Por el blog «Pro vita & famiglia” nos enteramos de lo sucedido a
uno de los mejores obispos italianos, Antonio Suetta, con motivo de
haber dado el nombre de las víctimas de los abortos a una campana.
Todos los días a las 20 el repique de la campana por la vida
recuerda a tantos niños asesinados. Durante el año 2025 con 75
millones de víctimas fueron la primera causa de muerte en el mundo.
Como señala el blog, “no es un juicio o condena, sino un signo
de piedad humana y cristiana por una tragedia”. Pero bastó la ocurrencia del obispo de Ventimiglia-San Remo
para que llovieran sobre él los ataques de los enemigos de la vida, dela libertad y de Dios. Y allí se sumaron los medios progresistas de comunicación,
dirigentes del Partido Democrático, centros sociales y círculos transfeministas, centros estudiantiles de izquierda y hasta laconsejera de Liguriapara
la igualdad de oportunidades, le escribió al papa León XIV para quejarse.  Los quejosos no podían aceptar quemonseñor Suetta no solo recuerde que
la vida es preciosa, sino que  es sagrada, como don de Dios. A esto se deben agregar los insultos y amenazas personalesque el obispo ha recibido, pagando
muy caro su coraje de haber levantado la cabeza contra el régimen de lo “políticamente correcto”-
Hace un tiempo escribimos una nota elogiosa acerca de lascampanas y de su papel inmutable en la tradición cristiana. Y en el mismo recordábamos
las palabras del cardenal Luis Eduardo Pie: “La herejía no quiere las campanas. Preguntad a Lutero y a Calvino. No las quiere porque la campana
sigue siendo ortodoxa, porque su voz no cambia para prestarse a la disonancia de la doctrina o a las alteraciones del dogma. La campana no es apóstata”.
Y ya que estamos con el inolvidable obispo de Poitiers, vayan unas palabras suyas especiales para nuestros días para los católicosargentinos, incluyendo
a nuestros obispos: “Si estáis condenados aver el triunfo del mal, no lo aclaméis jamás. No digáis nunca al mal eres el bien; a la decadencia eres el progreso;
a la noche eres la luz; a la muerte, eres la vida. Santificaos en el tiempo en que Dios os ha
colocado, gemid por los males y desórdenes que Dios toleraoponedle la energía de vuestras buenas obras y de vuestrosesfuerzos, mantened toda vuestra vida
pura de errores” (citado en el libro del Padre Alfredo Sáenz, “EL CARDENAL PIE, Lucidez y Coraje al Servicio de la Verdad”, (Nihuil-Gladius, 1987, p.63).
Estas palabras son encarnadas hoy por el obispo Suetta a quien rendimos nuestro homenaje; respecto a los obispos residencialesargentinos, hoy hemos tenido
una buena noticia: el actual nuncio ha pasado a ocupar la nunciatura en Albania, una clara degradación quemuestra, un claro castigo del Vaticano, que debe
tener en cuenta las designaciones de obispos, cuya cúpula es encabezada por el arzobispo de Mendoza, cuyo apodo es “La Chancha”, quien encarna una
“lipidocracia” episcopal, a la cual colabora el cardenal arzobispo de Córdoba Cardenal Ángel Sixto Rossi, exponentes de un correctísimo episcopado.
El primero Marcelo Colombo, apoyó a principios del año pasado, la marcha de la comunidad LGTBIQ+ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales
y queer); el segundo, quien expulsó de su arquidiócesis a la Legión de Cristo Rey, asociación pública de fieles unida al Instituto Cristo Rey, con presencia activa y
fecunda en diversos lugares del país, en nombre de la misteriosa sinodalldad. Tal
vez al arzobispo de Córdoba le moleste la prédica de la Realeza de Cristo y los problemas y cuestionamientos que pueda suscitar; existeun abismo entre ambos y
el gran obispo italiano.
En el caos doctrinal en el cual vivimos, debemos elegir. Contra Colombo nos quedamos con San Pablo, quien nos enseñó en la Epístola a los Romanos: “Ellos trocaron
la verdad de Dios por lamentira y adoraron a la criatura antes que al Creador…por esto los entregó Dios a pasiones vergonzosas, pues hasta sus mujerescambiaron el
uso natural por el que es contra la naturaleza. E igualmente los varones… se abrazaron concupiscencia, cometiendo cosas ignominiosas varones con varones… y no
solo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican” (Capítulo I); como lo hace Colombo.
Contra Rossi, nos quedamos con Pío XI y su encíclica Quas Primas, que estableció incluso la festividad de Cristo Rey, celebradaen forma especial por los expulsados de
Córdoba.
Buenos Aires, enero 18 de 2026.
Bernardino Montejano

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