
Otro de los que están permanentemente en el punto de mira de lo peor en la Iglesia.
Los hijos de Setién con un rostro de cemento armado afirman que hoy no hay paz en la diócesis. Añoran la paz de las pistolas y los cadáveres. ¿Hace falta tenerlos cuadrados! Y los hijos de Setién le reprochan que no ame a todos sus ovejas, incluso a las negras. Han olvidado que el que añoran no amó nunca las víctimas.
Munilla asumió San Sebastián en unas condiciones dificilísimas y hoy aquel yermo comienza a rebrotar. Unos se fueron, otros se han jubilado o se han muerto, queda de aquello un pequeño grupo cada vez más reducido que se sabe sin mañana pero que siguen armando lío desde la nostalgia del horror. La ETA, pese a tantos amores recibidos, no quiere saber nada de la Iglesia. Allí sólo queda Munilla o la nada. Aunque unos pocos sigan inasequibles al desaliento y algunos medios se hagan eco de lo que ellos mismos saben que apenas existe ya.
https://elpais.com/sociedad/2019/12/28/actualidad/1577531103_777852.html