
Siempre le he tenido por uno de los mejores obispos de España.
Hay con él, en estos días, una incógnita que despejar. ¿Sevilla o Barcelona?
Sin duda sería el mejor candidato para la gran archidiócesis catalana, con inmensas diferencias con cualquier otro. Pero Saiz Meneses está encantado con Sevilla y Sevilla con él, lo que logró ¡en solo cinco años! Mérito indudable suyo. y mayor si cabe en un conquense recriado en Cataluña. Lo menos sevillano que imaginarse cabe. Amigo, que se hizo con Sevilla hasta extremos supernotables era castellano viejo. Asenjo, buenísima persona y también excelente obispo, no llegó a las cotas de Amigo y Saiz Meneses. Al actual le falta la púrpura cardenalicia, que ojalá le llegue, y que los sevillanos consideraban consustancial a su arzobispo.
Desde el siglo XIX la representaron Luis de Borbón, Cienfuegos, Romo, Tarancón y Morón, Lastra, Lluch, González y Díaz Tuñón, Sanz y Forés, Spínola, Ilundain, Segura, Bueno y Amigo. Seguro que Saiz Meneses si le llega, la vestirá muy bien.
¿Llevarán a Saiz Meneses a Barcelona? Para la archidiócesis catalana sería excelente nombramiento. Para el arzobispo de Sevilla personalmente pésimo. No hay púrpura que compense el avispero catalán. Y a sus setenta años, que cumplirá el próximo 2 de agosto, bien se merece un final tranquilo y grato en Sevilla.
Parece sin embargo suicida el mandar a Barcelona la incomprensible nulidad episcopal que ha sido el arzobispo de Pamplona. Roselló, en parangón con Saiz Meneses, es, y perdóneseme el dicho popular, como comparar a Dios con un gitano. No quiero faltar al Uno ni a los otros. A Roselló me trae sin cuidado.