
En la misa de ayer, que abarrotó la basílica.
Son duda por el gravísimo riesgo terrorista que suponen los habituales de la misa dominical. Que, como era de esperar, oyeron piadosamente la misa sin el menor incidente.
No pocos de los asistentes nacieron después de la muerte de Franco. Sánchez está haciendo lo que nadie por mantener viva su memoria haciendo que se multipliquen unos simpatizantes que eran ya muy escasos.