
Este es hechura directa de Francisco, Era un argentino de 49 años cuando el Papa argentino le nombró obispo de Orán, diócesis sufragánea de Salta, el 23 de julio de 2013. Sorprendentemente el 1 de agosto de 2017 le aceptaba la renuncia de la diócesis por motivos de salud y se lo llevaba al Vaticano cuando lo que deberá haber hecho es ponerlo en la calle.
Una vez más la tolerancia cero es un auténtico camelo y el encubrimiento llega a cotas altísimas en el Vaticano. Hasta el punto de que el gran encubridor en la Iglesia es el Papa. Los demás, a su lado, aficionadillos.
A ver que ocurre una vez estallado el escándalo en Argentina:
Y nada menos que en Clarín.
De ser cierto, Gustavo Oscar Zanchetta no sería una persona de tendencias homosexuales sino un auténtico maricón impresentable.
Y da la impresión de que estamos ante el primer capítulo de una serie.
Esto o se desmiente, con credibilidad, los inexistente problemas de salud no valen, o el Papa que le nombró y, de ser cierto lo que ahora sale, encubrió, queda en muy mal lugar. La aceptación de la renuncia, tratándose de un argentino, permite suponer conocimiento. O lo asegura.
Los católicos no nos merecemos esta sucesión de escándalos vergonzosos. Parte de la jerarquía está asquerosamente podrida. Y de eso hay un responsable. Soy el primero en entender que no pocos casos le causarán una sorpresa dolorosísima. ¿Pero una vez digerida la sorpresa, qué? Porque tiene que haber un qué.
Y la fotografía, cómplice y encubridora. Si había conocimiento.