
ORTEGAS: BESTIAS, TIRANOS Y COMUNISTAS
Hablamos de “Ortegas” para incluir marido y mujer, una sociedad conyugal perversa, que tiraniza a la sufrida Nicaragua y todos los días persigue no solo a la Iglesia católica, sino a todo lo que huela a cultura, solidaridad, caridad.
Nos enteramos por “La Nación” diario, en una nota con mentiroso título: “Nicaragua cancela ONG religiosas” y verdadero subtítulo: “El gobierno ordenó que se transfieran al Estado sus bienes”.
¿Por qué el título es mentiroso? Porque como informa el artículo “fue ilegalizada la Fundación Societá Dante Alighieri de Nicaragua dedicada a la enseñanza del idioma italiano”. ¿Cuál es el motivo? Perseguir la cultura. Les molesta nuestra latinidad.
Estudiamos un par de años italiano en la Dante Alighieri Argentina y las profesoras jamás hicieron otra cosa, que tratar de incorporarnos a la “armoniosa lingua” y a su riqueza cultural.
Pero un día, la Dante se transformó en un templo y gozamos con la presentación del libro “Aproximación a la Divina Comedia” escrito por nuestro viejo amigo Jorge Adolfo Mazzinghi y editado por Educa, la editorial de la Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires.
Allí vivimos, aunque sea por un rato, la verdadera extensión universitaria, al honrar, fuera del recinto de la Universidad, al máximo poeta cristiano. Eso es hacer que el espíritu universitario se difunda y que muchos no universitarios puedan participar del mismo.
Esto se distingue de raíz del mamarracho de la pastoral de la UCA y su invitación a visitar tres lugares de culto: una iglesia, una sinagoga y una mezquita y a contribuir a su sostenimiento, como si lo necesitara una mezquita, construida sobre terrenos regalados por Menem, posiblemente faso converso, al reino de Arabia Saudita, sin condicionar la donación a la reciprocidad: regalo a la Argentina de terrenos análogos en un reino en el cual la cruz está prohibida, para edificar allí un centro cultural con capilla católica incluida. Pero para eso se necesitaba un presidente con fe e idoneidad sustantiva todo lo que no existía en el culto lector de Sócrates.
Pero además se cerraron otras organizaciones, entre ellas la “Fundación 21 Síndrome de Down, Nicaragua”. Tal vez pensarán los Ortega, como ya ha sucedido en pequeño país del norte de Europa, muy democrático, acabar con el problema y apoyados en los diagnósticos prenatales, abortar a todos los nasciturus que nacerán con dicho síndrome. Eficaz política para dejar sin objeto a la Fundación 21.
Pero ellos, como los nórdicos, como dice Santiago Montejano, “no saben lo que se pierden. Parir, ver crecer y desarrollarse a uno de esos chicos especiales, es como tener un angelito en casa”. Por más que haya que dedicarle tres veces más tiempo que a un hijo común, ellos devuelven con creces lo que reciben.
Pero ahora, como abuelo y tío de Inés y María José, dos personas portadoras del síndrome, quisiera compartir algunos textos del libro “Tu nombre es Olga” de Josep Espinas que tiene el subtítulo “cartas a mi hija mongólica” (La campana, 2000).
Las cartas revelan una experiencia cotidiana con Olga, que al crecer le despertó y enseñó la voluntad de servicio.
“Todo lo aprendías con retraso y te costó mucho empezar a andar… pero tu voluntad se convirtió en super normal”.
Olga conoce sus límites y sabe pedir ayuda… y la pide por favor. Espinas recuerda que “el primer derecho que tienen los hijos subnormales es a tener padres normales que acepten a su hijo deficiente como un ser humano que se incorpora a su vida, no que la destruye”.
A su hija le dice: “eres la persona más discreta y educada que he conocido… pero estás gravemente incapacitada para el aprendizaje de muchas materias que constituyen la tradicional enseñanza escolar, pero la mente es otra cosa… y tu mente me parece tan adulta como tu cuerpo… muchas de las cosas que hemos intentado enseñarte por los caninos escolares no las has aprendido, pero te has formado un bagaje, irregular, pero útil”.
En el ámbito moral, el escritor le dice a Olga: “tienes una conciencia que distingue rotundamente el bien del mal”; ella es perspicaz y nunca la van a engañar las brujas que con el disfraz de hadas engañan a tantos normales masificados.
Olga, como muchos afectados por el síndrome tiene dificultades para hablar, por eso su padre le escribe: “parece que compensaras tus limitados recursos de expresión, con una extraña experiencia, gracias a la cual lo que dices encaja siempre en una situación… como si en el cerebro intentaras desarrollar un punto de inventiva para luchar instintivamente contra la barrera que te priva de conocimientos”.
Excelente el relato del escritor. Pero entregarle esto a los Ortegas sería como arrojar margaritas a los puercos. Lo que sucede, como en el libro de George Orwel, “La rebelión en la granja”, es que los chanchos con poder hacen extrañar el viejo orden. Pero, como termina el libro del escritor inglés, “los animales de afuera miraron del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo, y nuevamente del cerdo al hombre; pero ya era imposible discernir quien era quien”.
Seguirá por un tiempo la barbarie post cristiana de estos apóstatas. ¿Hasta cuándo? Hasta cuando Dios diga ¡Basta! y opere su Justicia. Dante no dudaría en ubicarlos en el infierno, pero hoy nos dicen que el hades no existe o que está vacío. Por las dudas tratemos de portarnos bien para llegar preparados a ese juicio individual que a todos nos espera, que no tiene apelación y al cual solo llevaremos lo incorporado a nosotros mismos.
Buenos Aires, enero 18 de 2924
Bernardino Montejano